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Marián Palma (izq.), sucesora de Michel al frente de Titirimundi, y la familia del artista, en el descubrimiento de la placa. / N. LLORENTE
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Su fallecimiento fue una de las noticias más tristes del año que ahora termina, triste para su familia, para todos los segovianos que le sentían como parte de la ciudad y para la cultura con mayúsculas, porque el nombre de Julio Michel traspasó fronteras.

Siempre será recordado como fundador de Titirimundi, el Festival Internacional de Títeres de Segovia, pero Michel fue mucho más que eso, fue capaz de convertir una ciudad en un escenario al aire libre para acercar la cultura a todos sus vecinos y visitantes; fue capaz de sacar los espectáculos de los recintos cerrados y de los circuitos tradicionales; fue ‘peleón’ con aquello en lo que creía y consiguió conquistar a toda una ciudad.

Ahora, esa ciudad le devuelve una pequeña parte de lo que él le dio, poniendo su nombre a uno de esos escenarios que también forman parte de su historia en Segovia, de la impronta que dejó en la ciudad. La Sala Ex.Presa 1 de La Cárcel_Centro de Creación ya es, de manera oficial, la Sala Julio Michel.

El acto protocolario se convirtió en un sentido homenaje de su familia y sus amigos, de los artistas segovianos, de la corporación municipal —que aprobó por unanimidad el cambio de nombre del espacio— y de la ciudadanía de Segovia en general.

La alcaldesa, Clara Luquero, apuntó que “estamos aquí reunidos en torno a ti y a tu recuerdo, los que te queríamos y los que te admirábamos (…) una representación de una ciudad eternamente agradecida a tu labor”. Para la regidora, que un espacio de La Cárcel lleve el nombre de Julio Michel es “un acto de justicia poética y moral”, porque “La Cárcel es otro ejemplo de lo que nos enseñaste, que el arte puede crear ciudades nuevas”.

No cabe ninguna duda de que, esté donde esté, “aquí estarás con nosotros para siempre”.