Juana Borrego presenta su dimisión como miembro de la Fundación Caja Segovia

La actual vicepresidenta deja el cargo tras siete años al frente de la institución, que continúa perdiendo miembros desde su creación

La Fundación Caja Segovia, puesta en marcha como heredera de la Obra Social de la extinta entidad de ahorro que le da nombre no ha conseguido todavía ser ni una parte de lo que su fue antecesora.

Nacida en plena crisis bancaria, el rescate de Bankia, los problemas de financiación, los litigios judiciales, y la falta de ingresos por sus inmuebles, han hecho de ella una entidad deficitaria. Sus escasos recursos económicos  se limitan a las “rentas” que le dejó como herencia la Obra Social.

La última puntilla a la delicada situación la ha puesto la dimisión de la hasta ahora vicepresidenta del Patronato, Juana Borrego. La semana pasada presentó su renuncia al presidente, Javier Reguera. Se trata del cuarto abandono tras los presentados en su día por Elena García Gil, en mayo pasado; o anteriormente Santiago Martínez Caballero, director del Museo de Segovia; o de Rafael Cantalejo, de la Academia de San Quirce.

De los quince miembros con los que nació, actualmente tiene apenas media docena.

Juana Borrego lleva al frente de la entidad desde la constitución como gestora, de la que ya abandonaron varios de los integrantes designados por la Junta de Castilla y León. Precisamente, uno de los motivos que ha llevado a Juana Borrego a dejar la Fundación hace referencia al escaso interés por suplir los puestos de quienes abandonan. “El patronato es cada vez más reducido y no hay propuestas para cubrir las vacantes”, lamenta  Borrego, que se siente “aislada y alejada” del resto de patronos.

Juana Borrego ya mostró su desacuerdo con la gestión interna cuando se sometió a votación el acuerdo con Bankia, que anuló la hipoteca sobre el Torreón de Lozoya, después de años con litigios judiciales. Ella fue la única que se abstuvo, según se supo después.  “Deberíamos haber sido más duros en nuestras reclamaciones a Bankia y dejar de hacer tanto hincapié en el anterior Consejo de Administración de la Caja”, apunta. De hecho, la Fundación decidió finalmente retirar la demanda civil por la que estuvo pleiteando.

Pero Juana Borrego va a más y mantiene que no ha habido transparencia en el proceso de las negociaciones para anular la hipoteca sobre el Torreón de Lozoya.

Considera que la Fundación debe dejar de ser deficitaria y llevar a cabo una gestión que le permita realizar sus propias actividades “de las que puedan beneficiarse todos los segovianos como hacía la antigua Obra Social”. “Apenas hay proyectos de futuro”, lamenta.