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Juan Andrés Saiz Garrido posa en la plaza de Artillería. / KAMARERO

Juan Andrés Saiz Garrido (69 años) revalidó ayer la presidencia de la Agrupación Segoviana de Empresarios de Transporte (Asetra), cargo que ostenta desde 2016. Tras posponer las elecciones, el colectivo no ha querido prolongar más la situación de interinidad. Así las cosas, la asamblea se celebró de forma telemática. “La idea no es buscar una solución de emergencia de unos meses hasta que pase esto porque no sabemos cuándo se va a solucionar. Los socios merecen una seguridad”.

¿Por qué se presenta?
— Por responsabilidad. La junta directiva entiende que debe proponer una candidatura y ha depositado la confianza en mí. Y ahí estoy, dispuesto a asumir la responsabilidad, recargar la ilusión y seguir afrontando los retos que implica una situación tan difícil como esta.

¿Qué filosofía defiende para el colectivo?
— Es muy sencilla: conservar lo bueno y profundizar en ello. Ratificar que el socio es lo primero y establecer un criterio de unidad y diálogo. Atender el día a día de la pandemia, que no es poco. Y, sobre todo, afrontar el futuro con optimismo. Tenemos cosas muy consolidadas como la formación; va a haber una reforma de los cursos CAP. Otra de las cuestiones es mantener la línea de solvencia. Llevamos siete años sin subir las cuotas y vamos a continuar así, con sensibilidad para el transportista con dificultades.

Habla de conservar lo bueno. ¿Qué es lo menos bueno?
— Las cosas a mejorar son, sobre todo, no bajar la guardia en ningún momento ante la situación de incertidumbre a consecuencia de la pandemia. Hasta que no se termine la vacunación y se recupere el mercado, estamos viviendo en unas condiciones muy difíciles.

¿Le habría gustado que hubiera una candidatura alternativa?
— En la anterior directiva hubo una renovación del 40%; en esta ocasión han sido menos, solo hay tres bajas y tres incorporaciones. Y han sido recibidos con las puertas abiertas. Son cargos de responsabilidad, trabajo y a veces de tareas ingratas, pero hay que hacerlas.

¿Han sido tratados como servicio esencial?
— Nosotros nos sentimos servicio esencial aunque muchas veces, por parte de las Administraciones Públicas, no hayan respondido en la misma medida. Hemos mantenido el pulso de tener alimentada y comunicada a toda la provincia. Hemos asumido esa responsabilidad desde el primer momento y hemos pagado una factura muy alta. En la primera etapa de la pandemia fueron muchas las personas que enfermaron y murieron. En el acto religioso que hicimos el día de San Cristóbal tuve que recordar a más de una docena, entre ellos Gerardo Salgado, expresidente de Asetra.

Uno de los retos es hacer la profesión atractiva; este país tiene mucho paro, pero tenemos dificultades para conseguir conductores

¿Qué le pide a la sociedad tras ese esfuerzo?
— Que valoren el transporte y el servicio público que prestamos. Somos los que llevamos a la Segovia vaciada hacia las ciudades para que tengan acceso a la cultura, a la sanidad o a la educación. Tenemos la capacidad para abastecerla; los que vertebramos esta provincia, que tiene muchos kilómetros y muy pocos habitantes. Lo que pedimos es que nos consideren en la dignidad de nuestro trabajo.

¿Cómo está el relevo generacional?
— Es una asignatura pendiente. Uno de los retos es hacer la profesión atractiva; este país tiene mucho paro, pero tenemos dificultades para conseguir conductores. Muchos jóvenes ven dificultad para conseguir el permiso de camiones y autobuses. Hay que hacer más fácil el acceso a la profesión.

¿Cómo?
— Hay que hacer campañas, que no dependen solo de una asociación pequeña. Lo tiene que hacer la Administración Pública también. Nosotros estamos dispuestos a hacer un convenio con las Administraciones, sindicatos o autoescuelas.

¿Cómo haría el transporte atractivo?
— Primero tienen que existir esos cauces. Después, el enamoramiento tiene que surgir de cada uno. Hubo tiempo en el que muchísima gente tenía esa vocación de ser conductores profesionales, encima de un camión y un autobús. Hay que volver a conseguirlo.

¿Piden ayudas públicas para sortear la pandemia?
— A fecha de hoy, ningún transportista de Segovia ha recibido un solo euro de ayuda directa con cargo a la pandemia. Ni de Europa, ni de España ni de la Junta. Sabiendo cómo está la situación. En el transporte de viajeros no hay ni deportes, ni fiestas, ni congresos, ni excursiones… El mercado se ha caído a cero; los autocares se están manteniendo con las rutas de transporte escolar. Es una situación muy difícil y, sin embargo, no ha habido reciprocidad. Hay ayudas anunciadas; esperemos que lleguen y que las empresas segovianas puedan sobrevivir.

De las dificultades se aprende más que de la bonanza, estoy seguro. Otra cuestión es que tengamos capacidad para asimilar y digerir esa lección

¿Cómo están sobreviviendo?
— Apretándose el cinturón, buscándose la vida cómo pueden y tirando de recursos propios en muchas ocasiones. De créditos ICO o de su patrimonio personal, si lo tienen. O con ampliación de capital.

¿Aprenderemos algo de la pandemia?
— De las dificultades se aprende más que de la bonanza, estoy seguro. Otra cuestión es que tengamos capacidad para asimilar y digerir esa lección. Esto es una cura de humildad y un golpe tremendo a la sociedad entera. No solamente se ha pagado con vidas y enfermedades, sino que veremos las secuelas de la pandemia económica. Muchísimas empresas no van a poder sobrevivir. Y no quiero ser catastrofista porque soy optimista y creo que hay que plantarle cara al futuro. Por supuesto que podemos sacar una lección. Y debemos sacarla.

¿Cuál es la lección para el sector del transporte?
— Primero tenemos que fortalecer la dignidad de la profesión. Que nos sintamos transportistas con plena dignidad y así también lo entenderán la sociedad y la Administración. Luego, todo esto va a suponer unos cambios tecnológicos. La sociedad no ha dejado de moverse. ¿Cómo haces teletrabajo cuando los conductores tienen que conducir? El transporte es un servicio analógico, pero todas las transformaciones tecnológicas, como los nuevos combustibles, son algo que no va a parar nadie. Y tenemos que estar preparados para todos los cambios.