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José María Ballester (dcha.), con Sergi Bastida y el académico Manzano, tras la entrega de premios. / MIGUEL ÁNGEL MANZANO

El pasado miércoles, 17 de noviembre, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, se hizo entrega de la III Medalla Richard H. Driehaus a la Preservación del Patrimonio a José María Ballester. Este segoviano de corazón, que fue durante años vecino de la localidad de Pelayos del Arroyo, ha destacado a lo largo de toda su trayectoria profesional por promover y poner en práctica una noción amplia e integradora del patrimonio, sin desligarlo del paisaje y el territorio, de sus recursos naturales y económicos, de su cultura y de sus saberes tradicionales.

Esta visión le ha llevado a poner en marcha iniciativas de desarrollo rural que toman como base el patrimonio así entendido y que buscan generar riqueza y fijar población potenciando los propios recursos naturales y culturales locales.

La Medalla Richard H. Driehaus a la Conservación del Patrimonio es un reconocimiento que otorga la Academia madrileña desde el año 2019 junto al Premio Rafael Manzano de Nueva Arquitectura Tradicional, galardón que ayer recayó sobre el arquitecto mallorquín Sergi Bastidas.

Tomando como referencia al propio Richard Herman Driehaus, un empresario y filántropo estadounidense que se convirtió en uno de los principales mecenas de la arquitectura tradicional, las artes y los oficios artesanos, con predilección muy especial por el patrimonio de España y Portugal, la medalla distingue a empresarios, promotores y presidentes de fundaciones o de otras instituciones que hayan realizado contribuciones significativas a la preservación del patrimonio y a dar continuidad a las tradiciones arquitectónicas de España y Portugal.

Reconocimiento

Director de Cultura y Patrimonio Cultural y Natural del Consejo de Europa hasta su jubilación en 2003, Ballester es actualmente director del Programa Patrimonio y Territorio de la Fundación Botín. Entre otras innumerables iniciativas europeas y españolas a favor del patrimonio, destaca su participación constante en Europa Nostra y en el Programa de Conservación Preventiva de la Cueva de Altamira, y es crucial su aportación a los diversos convenios europeos por los que, en palabras del académico Alfredo Pérez de Armiñán, encargado de la presentación del premiado, “será recordado entre los principales creadores de la vigente normativa internacional sobre el Patrimonio cultural”, mencionando, en especial “la influencia en su formación y en su pensamiento de su tío el Marqués de Lozoya, director que fue de esta casa”, como señaló en referencia a la Academia de Bellas Artes de San Fernando.