José Ángel Arranz: “El lobo no necesita tener más protección”

El director general del Medio Natural de la Junta de Castilla y León considera que la caza puede ser un magnífico sistema de controlar las especies silvestres, como ocurre al Norte del Duero

El director general del Medio Natural de Castilla y León, el segoviano José Ángel Arranz, se muestra convencido de la conveniencia de tener controladas las especies silvestres. Amante de la Naturaleza, también es conscientes de que una superpoblación de ciertos animales puede resultar perjudicial para el medio ambiente. En el caso del lobo además se da la circunstancia de que su hábitat coincide con el de muchas ganaderías que por otro lado también contribuyen a controlar la vegetación y la propagación de fuegos forestales.

-¿Era preciso aumentar la protección del lobo?

-Estamos convencidos de que no. Y así lo estamos defendiendo. Las manadas de Segovia y de Ávila proceden del Norte, donde se extendieron y llegaron hasta aquí. La directiva Hábitat de 1992 estableció ese límite erróneo del río Duero para diferenciar las poblaciones que hubo en España, en las zonas de Sierra Morena y las del Norte; y es aquí donde se está expandiendo más”.

-¿Están controlados suficientemente los lobos que hay en Segovia?
En los últimos años los controles al sur del Duero han sido mínimos. Me refiero a control poblacional. Sí hay un seguimiento en todo el Sur del Duero sobre las manadas por parte de la guardería forestal, y porque como son frecuentes los daños, pues se conoce por dónde se mueven.

-¿Pero no puede hacerse nada para evitar esos daños que se producen en Segovia, una de las zonas más castigadas?

-A Segovia hace años que llegaron los lobos. Procedentes del Norte del Duero se asentaron e incluso llegaron por Navafría hasta territorio madrileño. Siempre hemos defendido que debe haber un modelo de gestión que permita compatibilizar la existencia del lobo con la ganadería. Pero al Sur del Duero es una especie protegida. Por eso nosotros abogamos por otro modelo de gestión.

-¿Están suficientemente compensados los ganaderos que sufren los ataques?
-Tenemos unos baremos que acordamos en su día con las OPAS y entendemos que están suficientemente compensados. También comprendemos que lo que quieren los ganaderos es que no haya ataques, y se reduzcan los daños al mínimo, porque un ataque de lobos en una explotación puede ser llevadero cuando hay uno en un año. Pero si son muchos, ocho o diez ataques, ya se convierte en una explotación inviable”.

-Ellos dicen que quienes están en peligro de extinción son los ganaderos y no el lobo

-Y no les falta razón. Los productos agrarios no siempre están bien pagados. Pero si hay presencia de lobo hay que promover que no dificulte más una ganadería extensiva de nuestra Comunidad que lucha por sobrevivir.

-¿La existencia de lobos silvestres puede representar un problema sanitario?
-Puede serlo, pues es frecuente que haya enfermedades como la sarna, leishmaniosis… Por eso vemos bien el controlar las especies, para evitar que se extienda una enfermedad o que se transmita a otras especies de animales.

-¿Puede ser un atractivo turístico la presencia del lobo en nuestra región?

-En Castilla y León tenemos los mejores ejemplos de que la presencia del lobo constituye un atractivo, como lo es en la Sierra de la Culebra, en la zona de Riaño, o en la montaña palentina. Pero para que haya una convivencia y sea contemplada esta posibilidad, hay que partir de que haya una baja conflictividad y una convivencia entre lobos y ganadería. Eso no se da en Segovia ni en Ávila.

-¿Por qué no se ha hecho hasta ahora ese control?

-Porque al Sur del Duero nuestra capacidad está limitada. En algunas zonas de Ávila o Segovia los ganaderos no están acostumbrados a la presencia del lobo, como las que hemos dicho de Zamora, León o Palencia, donde siempre hubo lobos y el modo de pastoreo tradicional se adaptó a su presencia. Pero aquí no estamos acostumbrados a la presencia del lobo, y por eso se produce el conflicto. También es necesario hacer controles y al sur del Duero, pero nos resulta difícil porque es una especie protegida, y por eso promovemos cambios legislativos.

-¿Se puede decir que conviene que el lobo sea una especie cinegética?

-No queremos reducir el debate a caza o no caza del lobo. Siempre hemos defendido que en Castilla y León hemos hecho un plan de gestión para conservar al lobo y lo hemos conseguido con éxito a través de diversas figuras de gestión que den una compatibilidad del lobo y la ganadería extensiva, que esa convivencia la podamos controlar, con el apoyo de la población local, de los cazadores, de forma ordinaria porque eso genera menos conflictos y que no haya daños.

-¿La caza como deporte sería entonces una forma de gestión complementaria?

-La caza es un magnífico sistema de gestionar las especies silvestres cinegéticas. Así aparece en nuestra Ley de Caza, cuyo proyecto esperamos que llegue pronto a las Cortes para su aprobación definitiva. Es uno de los hilos conductores de la nueva Ley: que permita hacer un manejo adecuado de las especies silvestres, y el lobo no es una excepción. Así se hace al norte del Duero, con una base técnica que garantiza la pervicencia de la especie, con la participación de la población local, y se generen unos ingresos en municipios rurales que no tienen otros recursos ni grandes negocios.

-¿Así se resolvió la antigua Ley de Tráfico, que también generaba problemas en los cotos de caza donde había accidentes?

-Sí. Se cambió en su momento. Nosotros fuimos defensores de ese cambio, pues estábamos convencidos de que si no se cambiaba la Ley y se responsabilizaba al cazador, se abandonarían muchos cotos de caza. Quienes se ocupaban de la gestión y control de las especies eran los mismos que debían asumir la responsabilidad y el coste de los daños que provocaban los animales atropellados por vehículos, a veces con víctimas mortales y eran costes muy elevados. Ese cambio homogeneizó nuestra normativa española a la europea, de modo que la responsabilidad se cubre con los seguros de los vehículos, y así puede seguirse cazando porque se estaba abocando a abandonar esta actividad.

-¿La pandemia ha ayudado a la expansión de especies de caza?

-Claro. Al haber menos movimiento humano en el campo, se ha dado más libertad a la fauna para su expansión. Pero también ha ayudado el haber tenido una primavera lluviosa pues se han recuperado muchas especies ya que se han reproducido mejor. Algunas animales aparecieron en sitios donde antes no se veían porque ellos tienden a colonizar sus antiguos hábitats.