otono enologico
El restaurante Villena albergó la actuación musical de Jazz Encinillas Project. / EL ADELANTADO

El Otoño Enológico se acerca al ecuador, con diversidad de propuestas y, sobre todo, mucho divertimento. Después de que el sumiller Paco Plaza ofreciera dos masterclass en El Decantador, con vinos de Grupo Varma y la nota musical de Silvia San Juan; y en el Asador Maribel, con vinos de Emilio Moro y propuestas gastronómicas del equipo de Julio Santervas, el Otoño Enológico dio un salto al mirador de La Postal, en Zamarramala, una de las propuestas preferidas por el público más joven de esta edición.

Comenzaba la noche con dos aperitivos cargados de contrastes de sabores y texturas, preludio de lo que vendría a continuación. El ‘maestro’ Mazaca, presidente de la Asociación de Sumilleres de Segovia, el sumiller Bernardo y el propietario de la bodega García Serrano, Juan Gómez, dirigieron un maridaje de altura, ante un público entusiasmado, dispuesto a disfrutar al ritmo ochentero de Toca2.

Angula de monte salteada con yema de huevo y presa de ibérico 100% ecológica Monte Nevado curada en casa, maridada con un verdejo cremoso y bien estructurado, Diez Mil y Pico de la Bodega García Serrano; pez San Pedro a la plancha con carpacho de manitas de cochinillo y jugo ligado de ibérico y cigalas, conjuntado en este caso con Cair Cuvée: un Ribera del Duero tempranillo (con un pequeño aporte de Merlot) de la Bodega Dominio de Cair, situada en La Aguilera; terrina de rabo de toro y foie. Plato clásico en sus sabores, pero con una vuelta de modernidad en su presentación; con un vino de la misma bodega que el anterior (Dominio de Cair); Fruta de la pasión y chocolate blanco. Postre dulce pero ligero, acompañado por un vino blanco llamado Muscat Volcánico, elaborado por la bodega Quinta de Aves, de Campo de Calatrava, para cerrar una noche redonda, joven y atrevida, como el chef de La Postal, Joni Barroso.

Jazz y vino

El Otoño Enológico echó la vista atrás en Villena, y volvió una de esas noches de Jazz & Wine, solo apta para ‘disfrutones’ de verdad. El sábado fue una puesta de largo en toda regla. El restaurante Villena dio un recital gastronómico en el que la sobriedad y la sencillez, se convirtieron en lujo. Cocina de autor en los fogones, libertad en los platos, perfectamente maridados con las notas jazzísticas de Encinillas Jazz Project, virtuosismo puro y complicidad a raudales.

Bodegas con alma segoviana: Verdeal y Briego

Verdeal es el sueño de Eduardo Poza, un apasionado de la verdejo que busca incesantemente la recuperación de la identidad de la variedad para satisfacer a los paladares contemporáneos. En pleno corazón de la DO Rueda, elabora unos blancos tan personales y potentes como sus creadores. Un verdejo ecológico fermentado en barrica (recién sacado al mercado) y un clásico de la bodega, Verdeal – 500 Flores, un verdejo fermentado en barrica para acompañar a las dos primeras propuestas gastronómicas de la noche.

Briego, la nota tinta de la noche, es un proyecto familiar del corazón de la Ribera del Duero, en el municipio de Fompedraza. Los hermanos Benito HernandoGaspar, Fernando y Javier – llevan desde 1992 ’embotellando la tierra’ y transmitiendo la esencia del suelo en sus vinos, cargados de intensidad, carácter u personalidad. Un equilibrio perfecto que conformó una armonía elegante y sofisticada con las propuestas gastronómicas del equipo del Restaurante Villena. Javier Ayuso, siempre discreto, siempre pendiente de cada detalle, llevó la batuta de una noche que contó con grandes profesionales de la enología y la sumillería. Vino, gastronomía y Jazz. ¿Qué más se puede pedir?

La noche de los Oscars

Y llegó el evento de Venta Magullo. Y con él llegaron los Oscars, que nada tienen que envidiar a los de Hollywood, así de claro te lo digo. A los platos, Óscar Calle; a las copas, Óscar Díez. Y su ‘ángel de la guarda’: Ángel Peña. Un trío de ases para un maridaje impredecible, sorprendente y transgresor. Con un orden atípico que, gracias a los cócteles de Óscar Díez, de bodegas Díez Gómez, que nos permitieron ‘limpiar boca’, se convirtió en un maridaje natural.

Cóctel de bienvenida, vino Premium para empezar, verdejo fermentado en barrica, verdejo del año, roble y crianza… un orden anárquico y, sin embargo, embaucador. El saber hacer, es bien. Y ellos supieron hacer. Porque estos vinos auténticos de Toro, maridaron a la perfección con la lenteja caviar, papada ibérica y gamba roja; con el arroz meloso de boletus edulis con huevo de corral trufado; con el tartar de atún rojo de pesca sostenible; con las huevas curadas, wakame y pan de algas; con la hamburguesa de corzo con crema de castañas y salsa agridulce de níscalos; y con el mousse de yogur y gelé de mango sobre bizcocho de pistachos, helado de zanahoria y cítricos. Si no se os ha hecho la boca agua, no sois humanos. Unos vinos, puros, de agricultura integrada y respetuosa con el entorno, con viñedos prefiloxéricos, y otros más jóvenes, adaptados todos ellos al producto que quieren mostrar. ¿Y qué decir de sus cócteles?: Wine Mixology es una propuesta que nos demuestra que el vino no acaba en la copa, que ofrece muchas más posibilidades. Wine Notes puso la nota musical, con maridajes musicales impredecibles, como el propio menú presentado. El público: de 20 sobre 10. Grupos de amigos que aprovechan este evento para reunirse y disfrutar que, al fin y al cabo, es el objetivo de este Otoño Enológico que tantas experiencias y alegrías nos proporciona.

Poco más que decir: que Venta Magullo es un ‘must’ en Segovia y que Bodegas Díez Gómez es un proyecto para conocer (https://www.bodegasdiezgomez.com). El resto, es algo que hay que vivir y experimentar.

Reencuentro con Lucio del Campo

La Fonda Ilustrada Juan Bravo acogió la única propuesta de mediodía de la duodécima edición. Platos tradicionales de temporada, cocinados con toques de vanguardia y vinos ecológicos de la bodega segoviana Malaparte, redondearon el segundo fin de semana del otoño más deseado. Pet Nat de uva verdejo con carpacho de caza, crema de castañas y cecina con un verdejo oxidativo que recordaba a las manzanillas de Sanlúcar, garbanzos con boletus con un crianza de tempranillo y un postre de cacao y naranja en una experiencia única guiada por un grande, Lucio del Campo. Una grata sorpresa y un reencuentro mágico con uno de los ‘culpables’ de que se encendiera la chispa del Otoño Enológico, cuando todos éramos un poco más jóvenes, pero igual de felices cuando podemos brindar con buen vino. ¡Salud!