Javi Guerra celebra el campeonato de España de maratón en Sevilla este año. / Maratón Sevilla
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Me gusta recrearme en la historia de los grandes acontecimientos de la humanidad, su porqué, su trascendencia, su impulso si lo hubo. A veces aparece la historia negra que se mezcla con otros acontecimientos de gran repercusión para los pueblos que los vivieron. Confieso mi predilección en el mundo del deporte por la celebración de los juegos olímpicos. Llamados así porque se celebraban dentro de una unidad fija de tiempo de cuatro años de distancia entre cada celebración, dando lugar a la “ paz olímpica “ en que todos aceptaban una tregua en sus casi permanentes luchas.

Bien sabes lector amigo, y si no ya te lo digo yo, que aquellas celebraciones envueltas en un cierto aire religioso, se disputaron durante más de mil años y que fue un segoviano, nacido en Coca y llamado Teodosio el Grande, el último emperador de Roma, quien en el año 393 después de Cristo, suprimió aquellas manifestaciones y competiciones deportivas por entender que se trataba de una celebración pagana. Así que nuestro paisano, según una disposición, dada en Tesalónica, dejó dicho que los juegos olímpicos pasaban a mejor vida. Hasta que, mucho después, en el año 1894 el francés Pierre Fredy ( o Barón de Coubertín), dijo que a jugar olímpicamente otra vez, al fundar el nuevo Comité Olímpico Internacional, el famoso y soberano COI.

Y desde entonces no se ha parado siendo además impulsores de la práctica de todo tipo de deportes recuperados de aquella antigüedad o creados a través de los siglos posteriores y sin los que hoy el mundo sería otra cosa. Sobretodo desde que las sociedades deportivas, bien rentables a nivel universal, llenan los estadios (bueno llenaban hasta la aparición del bichito que nos aflige) de forofos furibundos y contrarios, que no enemigos, mucho mas agresivos a nada que les den motivo para manifestar su enfado. Que no suele ser pequeño si el contrario tiene la suerte, la habilidad o la fortuna de ganar.

Así que, normalizada la práctica del deporte, los seres humanos se lanzan a la competición que ello trae consigo y aquí aparece el segoviano líder, el campeón por excelencia del pedrestísmo, dígase Maratón, Campo través, Cross, Media o Larga Distancia, en cuyas competiciones sobresale, de manera indiscutible: Javier Guerra Polo, el supercampeón segoviano.

Hoy creo que merece la pena que prestemos atención, y nuestro tiempo, a glosar el porqué de sus proezas, que a nuestra Tierra alcanzan por extensión derivada de sus éxitos deportivos, tanto en España como en todo el continente europeo y más allá, donde se le conoce como Javi Guerra, campeón de campeones en la durísima prueba de la Maratón. En Javi Guerra su cabeza, su corazón, sus piernas y su voluntad están hechos a la prueba deportiva más dura de la larga distancia, entre las que destaca la Maratón, sin dejar de participar en las que de media distancia siempre le consagran también como un líder.

Un exigente programa de entrenamiento permanente, en altura superior a los 1900 metros, cuando la respiración se hace dura y exigente, lo que le atribuye un esfuerzo que supera con creces y le coloca a la cabeza del escalafón en dura competición, en la que participan miles de seres humanos pero en la qué es habitual ver su frente adornada del laurel de la victoria.

La prueba del maratón es emblemática desde la proeza de Filípedes, aquel soldado griego que, en el año 490 a. D. C. fue a comunicar a los atenienses la victoria sobre los persas, después de haber recorrido 42 kilómetros y quedar muerto tras el empeño. Es esa distancia la exigida para cerrar siempre las olimpiadas, en la que participan todos los atletas, pero siendo la Maratón la que motiva que esté el mayor número de espectadores ante los aparatos de televisión a la misma hora, en todo el orbe, el final de la más importante ocasión deportiva del universo, viendo cómo el maratoniano siempre rompe la última cinta de la meta final.

Aquellos juegos olímpicos, que había prohibido nuestro paisano Teodosio porque, decía, tenían una fuerte componente de religiosidad, razón por la que el de Coca, último emperador de Roma, dictó la ley de Tesalónica por la que se suprimieron aquellas cíclicas manifestaciones. Hasta que el francés ya dicho resucita en tiempos modernos la competición deportiva de la humanidad por excelencia, al instituirlos de nuevo en el año 1896.

El atleta en la carrera de Cross Cantimpalos en 2019. / Nerera Llorente

Y será, en este ambiente competitivo, lo que anime a nuestro admirado paisano Javi Guerra, campeón de campeones de la prueba del maratón tan ligada a la historia Helena y que se constituye en prueba reina de las modernas competiciones siendo la que cierra con espectacular seguimiento universal las diferentes convocatorias.

Pero hoy, hay que recordar que el deporte pedestre se mantiene con fuerza al margen de la convocatoria olímpica y que, en todo el mundo se celebran con carácter de altísima concurrencia y rivalidad la prueba de la maratón de que nuestro paisano Javier Guerra es campeón indiscutible.

Creo que es momento de que los segovianos, cuando la competición está entre las ciudades, que exhiben reclamos de atracción para fomentar el turismo y resaltar su patrimonio y cultura, de lo que Segovia es, sin duda, ejemplo de buena gestión y perdurabilidad, ya tenemos que acercarnos a los que hay entre nosotros y destacan como líderes en la sociedad civil, acercándonos a su conocimiento para sentir el orgullo que se deriva de su esfuerzo y de sus resultados.

En este sentido, todos sabemos aquí quién es Javier Guerra. Pero, goza del empuje y el apoyo que merece?, o nos limitamos, como en tantas ocasiones, a esbozar una sonrisa cuando leemos, o nos cuentan, sus trabajados y no fáciles triunfos. Y de que manera empujamos, con ayuda práctica a esa pléyade de muchachos y muchachas, casi niños, que quieren practicar alguna actividad para la que están especialmente dotados. Nos conformamos con una subvencioncita?. Cuidar el huerto no es solo plantar la lechuga.

Pero, dicho el paréntesis anterior, volvamos a Javi Guerra que es hoy el motivo de estas líneas. Lo verdaderamente importante es que saben de él y, además, le admiran-millones de personas en todo el mundo. Son sus seguidores y admiradores por la proeza deportiva de ser el supercampeón de Segovia, de España y de Europa… Vencedor en la difícil disciplina del deporte pedestre de larga distancia.

Confieso mi admiración y afecto por él. Hace unos días nos citamos en Segovia y, en éste duro verano caliginoso y confinado, no fuí puntual a la cita. El celular, como dicen otros muchos, a lo que nosotros llamamos el móvil, nos mantenía comunicados.

-Javi estoy en Segovia y nos vemos donde me digas. -Aún tardaré un poco. Estoy en Navacerrada, fue su escueta contestación que ocultaba cosas muy importantes. La altura es fundamental para el mantenimiento de la forma en los atletas de larga distancia que luego han de superar todo tipo de dificultades. No pasó mucho tiempo y ya le tenía ante mí. Con un atuendo deportivo, una bonita camiseta con su retrato entrando victorioso en meta, un pantalón de diversos colores bien conjuntados y unas zapatillas de correr. Ah, y una sonrisa más amplia que el cercano Terminillo.

Cuando se sentó cerca de mí, después de un entrañable saludo, le propuse que pidiera lo que mejor le cuadrase. Sabiendo de dónde venía y dada “ la calor “ que ya atormentaba bien pensé en un refresco.

No te preocupes, me dijo, lo están preparando ya. Efectivamente, al verle aparecer el muchacho que atendía la barra le preparaba un zumo de tomate como algo que se repetía con asiduidad. Consecuencia de la disciplina del atleta. Me agradeció con efusividad y discreción la distinción que el Centro Segoviano de Madrid le había otorgado y que recibió su padre, ya que él se encontraba en aquella fecha participando en la prueba deportiva de Sevilla, con miles de participantes y que, por supuesto, ganó.

Yo quería, en esta ocasión de Segovia, conocer sus impresiones sobre la actividad que le ha proclamado campeón indiscutible de la dura prueba del maratón. Ya iba yo vislumbrando la razón del éxito. Aquellas piernas nervudas, como de acero y ese corazón que acababa de recorrer 60 km. Y así un día y otro día; es sin duda la marcha de los líderes. Pareció que era minoría ejemplar, el sacrificio y la disciplina que ha de imponer a su trayectoria le dotan de una mente clara y positiva, al unir los valores del deporte a la vida real, estimular el ejemplo para una juventud cada vez más fervorosa en este mundo del atletismo de marcha. Son millones de seres humanos, ejecutivos, profesionales, docentes, administrativos, hombres y mujeres… Que buscan ese ejercicio como estímulo y como mantenimiento de la forma para llevar una vida sana y estimulante, para sentirse fuertes, no solo ante las adversidades físicas sino para todo aquello que es fundamento en la vida de las personas.

Claro que los entrenamientos funcionan, claro que la naturaleza reclama la presencia del ser humano para su disfrute. En esa extensión humana, cada vez más amplia, está la garantía del respeto a la tierra que pisamos y que se nos ofrece como gran regalo. Hay en ello mucha filosofía del comportamiento correcto dentro de la práctica deportiva. Por ello no me sorprendió saber que Javi Guerra lo que quiere -y para lo que se prepara- es para competir en los circuitos Maratonianos para su estímulo naturalmente, pero también para llevar Segovia cada día con más fuerza y prestigio.

Por ello hoy escribo sobre él y su trayectoria, porque su constancia le da el triunfo, pero a Segovia le da gloria. Una característica de Javi Guerra es que es un optimista, pero derivado de su capacidad de superación apoyado en la experiencia de los diarios, largos y duros entrenamientos. La tierra no da cosecha si antes de brotar no se la abona Y, en este caso, para que fructifique en el atleta, éste bien lo sabe, que hay que superar los momentos malos con voluntad de arranque y gozar de los buenos con humildad. Sin olvidar que lo físico y lo mental van poderosa mente unidos.

Nosotros, desde el Centro Segoviano de Madrid, tenemos bien claro que nuestros valores -y Javier Guerra lo es en grado superlativo- son también nuestro cimiento. Recordemos que las acciones positivas llegan más lejos que las palabras.