Jaume Matas regresará a la cárcel tras revocarle el juez el tercer grado penitenciario

El expresidente balear tendrá que ingresar de nuevo en la prisión segoviana salvo que recurra la decisión del juez y le sea aceptada.

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El juez de Vigilancia Penitenciaria de Valladolid ha devuelto al expresidente del Govern Jaume Matas al segundo grado, en lugar del tercer grado que le había sido concedido por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias.

La resolución del juez Florencio de Marcos Madruga estima así el recurso que había sido interpuesto por la Fiscalía de Valladolid, disconforme con que Matas disfrutara ya del segundo grado penitenciario y que suponía que dejara la cárcel de Segovia en la que entró el 28 de julio y pasara a tener como instalación penitenciaria de referencia el Centro de Inserción Social de dicho penal.

El juez ha revocado la concesión del tercer grado al estimar que no hay reeducación del interno y sí riesgo de ruptura de la confianza de los ciudadanos en el Estado de Derecho. Según se apunta en el auto, “aunque es un hecho indudable tanto al tiempo actual, como al de la comisión del delito, que Jaume Matas es un sujeto socialmente insertado —pues cuenta con un medio sociofamiliar normalizado, lo cual es habitual en la delincuencia llamada de ‘guante blanco’-, no hay reeducación del interno y sin haberse alcanzado ese fin de la pena , no tiene sentido la clasificación en tercer grado”.

El juez constata que no hay prueba alguna de la existencia del “arrepentimiento, asunción del hecho, conciencia del daño causado y del descrédito causado a la Institución Pública. Lo único que cabe afirmar es que el interno ha hecho hasta el último momento, legítimamente, todo lo que ha podido para no cumplir la pena”.

Según se indica en la resolución del recurso, “no existe un derecho fundamental a la reeducación y reinserción social” y “la reeducación y reinserción social no es la única finalidad de la pena privativa de libertad. El juez destaca que una legítima finalidad de la pena es la “confianza de los ciudadanos en cuanto a que en caso de infracción la Ley, ésta va a ser aplicada”.

En este sentido, se argumenta que el riesgo de ruptura en la confianza de los ciudadanos en la validez del propio Estado de Derecho, no puede ser obviada por los jueces. Atender a la prevención general como parámetro a considerar en un caso de corrupción política es perfectamente legítimo, incluso aunque la pena sea de corta duración, por lo cual han de ser poderosas razones de otra índole las que lleven a primar los intereses particulares del interno, sobre los generales de la sociedad.

Ahora, tras la resolución del juez, Jaume Matas puede recurrir contra ella ante el propio juez de Vigilancia Penitenciaria (en el plazo de tres días) o ante la Audiencia de Palma de Mallorca (en el plazo de cinco días).

De 57 años, Matas cumplía condena de 9 meses y un día por un delito de tráfico de influencias. Durante su estancia en prisión estuvo siempre ingresado en el Módulo de Enfermería debido a una discapacidad auditiva.

“Desde su ingreso en el Módulo de Enfermería realiza sus labores de limpieza como el resto de internos, sale todos los días al polideportivo a realizar actividad física y se ha apuntado a un campeonato de frontenis”, decía el informe de conducta elaborado por la prisión el 25 de septiembre.