Guardia Civil. / KAMARERO

La Guardia Civil de Segovia ha incautado un total de 105 kilos de alimentos en varios establecimientos comerciales de la provincia al no ser eran aptos para su comercialización. De forma conjunta con los Servicios Oficiales de Inspección de Sanidad, los agentes inspeccionaron varios establecimientos dedicados a la elaboración y distribución de alimentos con la finalidad de verificar las condiciones higiénico sanitarias de los productos.

La Guardia Civil, junto con la Secretaria General de INTERPOL, en colaboración con EUROPOL, viene coordinando desde el año 2011 la Operación OPSON, de alto impacto a nivel internacional, centrada en la lucha contra la falsificación, adulteración, venta, etiquetado, comercio o distribución ilegal de productos alimenticios y el fraude económico. Este año correspondió a su edición OPSON X. Las actuaciones en la provincia han estado dirigidas fundamentalmente al control de establecimientos mayoristas de alimentos, aunque también se realizaron inspecciones en comercios minoristas.

En el desarrollo de las inspecciones, una patrulla de Seguridad Ciudadana localizó un establecimiento comercial que tenía a la venta productos de alimentación que no cumplían con los requisitos de etiquetado en castellano, y otros tenían la fecha de caducidad y consumo preferente sobrepasada. Con el apoyo de Unidades del Seprona e inspectores sanitarios de la Junta de Castilla y León, se comprobó que el establecimiento también carecía de registro sanitario para la venta de productos alimenticios, por lo que se precintó e inmovilizó cautelarmente 80 kilos de productos diversos.

Con motivo de la campaña de inspecciones conjuntas se han abierto ocho instrucciones por infracciones administrativas. Constan, entre otras, carecer de registro sanitario, falta de etiquetado en castellano y fecha de caducidad o consumo preferente sobrepasado. Las instrucciones ya han sido remitidas a las autoridades competente para iniciar los correspondiente expedientes sancionadores.

Finalmente se procedió a la inmovilización de un total de 105 kg de productos alimenticios. Entre ellos había productos lácteos, helados, embutidos y otras carnes, conservas, bollería diversa, quesos y miel.