Ana Domingo, estudiante de Arquitectura de IE University. / R.A.
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La hostelería es uno de los sectores productivos más castigados por la crisis de la Covid-19. El coronavirus ha golpeado de lleno a los bares y a los restaurantes, que se esfuerzan cada día en garantizar la salud de los clientes y proseguir su actividad en la medida de lo posible.

La reducción de aforo y horarios, los termómetros a la entrada de bares, los geles desinfectantes en lugar de servilleteros, el acceso a las cartas digitales a través de códigos QR y mamparas aislantes en las terrazas han sido algunas de las medidas aplicadas por los empresarios para hacer frente a la nueva realidad.

El coronavirus no solo ha traído sufrimiento y el drama de pérdidas humanas, también ha transformado radicalmente nuestro estilo de vida y la forma de interactuar con los demás. A su vez, la pandemia ha provocado el despertar de nuevas ideas y proyectos creativos e innovadores que pretenden hacer compatible la seguridad, la salud y el bienestar de todos con la necesaria reactivación de la economía. Una de estas ideas “diferentes” surgió recientemente en China durante un concurso online que reunió a más de 200 estudiantes de más de 50 universidades de todo el mundo de forma virtual bajo el título ‘Four C Challenge’, auspiciado por la Universidad Jiao Tong de Shanghái.

El certamen internacional proponía a los universitarios que diseñaran un producto novedoso en la era post-covid que “reconectara” de nuevo a la población. Entre estos estudiantes figuraba la segoviana Ana Domingo Marugán, alumna de cuarto curso de Arquitectura en IE University, que formó equipo con otros tres compañeros, procedentes de centros de educación superior de China y Australia. Juntos idearon un panel enrollable apto para cualquier bar, restaurante o cafetería que permitía que diferentes grupos de personas pudieran reunirse “sin el riesgo de esparcir las microgotas de saliva generadas durante el habla a otros grupos situados al lado o detrás de ellos”.

Ana Domingo afirma que estas pantallas, adaptables tanto en altura como en longitud, facilita a los clientes que puedan comer y beber al aire libre de forma segura, “y sin dejar de estar rodeados por otras personas”.

“Con el título ‘So far, yet so close’ (‘Tan lejos, pero a la vez tan cerca’), nuestro objetivo fue diseñar un producto que se pudiera aplicar en el mundo real y que facilitará a los restaurantes reiniciar su actividad con la máxima seguridad y sin rebajar drásticamente su aforo”, añade.

El panel tiene varias características que lo hacen realmente singular: no es una estructura fija, sino que es fácilmente transportable, “y se puede colocar en cualquier espacio del bar o restaurante de una manera sencilla”. En este sentido, la estudiante asegura que este panel “posee una gran adaptabilidad” y además se ha pensado “para que sea un producto asequible a cualquier tipo de establecimiento hostelero”.

Otro de los aspectos más destacados es que el panel se ha ideado como un tablero transparente con el fin de que los clientes lo utilicen como un espacio interactivo. “En el panel se puede pintar, dejar mensajes o jugar a las tres en raya mientras se hace el pedido o se esperan las consumiciones”, explica la estudiante de IE University.

Instalación del panel enrollable y ejemplo de su uso. / A.D.

El panel fue merecedor de uno de los primeros premios del concurso de Shanghái, celebrado en junio, por su originalidad y su creatividad. El jurado valoró, además, de que se trata de un producto que se puede implementar en la vida real. “Cuando nos dijeron que habíamos ganado uno de los galardones no me lo podía creer”, reconoce Ana Domingo, que subraya que “los grupos se crearon al azar, mezclando personas de diferentes universidades y países; tan solo tuvimos veinticuatro horas para diseñar el producto y presentarlo en un vídeo de tres minutos”. Asimismo, el hecho de competir con estudiantes de más de 50 universidades ha sido “una experiencia muy enriquecedora”, reconoce.

¿Se puede fabricar este producto como un elemento más de seguridad de nuestros bares y restaurantes? La estudiante de IE afirma que es posible, si bien reconoce que todavía hay que concretar las especificaciones técnicas del producto –el material con qué fabricarlo- y desarrollar aún más la idea, teniendo en cuenta la legislación vigente y las necesidades reales de los hosteleros.

David Goodman, vicedecano de IE School of Architecture and Design, pone de manifiesto que “estamos muy orgullosos de que uno de nuestros alumnos haya obtenido este galardón en Shanghái; Ana Domingo ha demostrado que nuestros estudiantes de la Escuela de Arquitectura son capaces de reaccionar ante la realidad cambiante y proponer ideas innovadoras en el mundo post-pandémico”.

Con el inicio de curso, Ana Domingo prosigue con sus clases en el campus de Santa Cruz la Real de Segovia, con enseñanza presencial y online, bajo el nuevo “modelo líquido” implantado por IE, con más de veinte años de experiencia en formación a distancia. El reconocimiento de Sanghái es una muestra del talento de esta joven segoviana y un aliciente más para que Ana Domingo se convierta en un futuro en una gran profesional de la Arquitectura y del Diseño.

Texto: Roberto Arribas