Sepulcro de Isabel de Zuazo, en la iglesia de San Esteban de Cuéllar, donde se hallaron las bulas. / EL ADELANTADO
Publicidad

La colección de bulas de indulgencia de Isabel de Zuazo, editadas entre 1484 y 1544 y halladas en la iglesia de San Esteban de Cuéllar en 2009 fueron objeto de estudio y análisis en la jornada organizada por el Museo de Segovia, que de forma telemática reunió ayer a un buen número de investigadores y expertos sobre el origen histórico y el valor patrimonial de estos singulares documentos que gozaron de gran popularidad en el pasado.

Las 66 bulas de Isabel de Zuazo aparecieron en 2009 durante obras de restauración en la iglesia de San Esteban de Cuéllar. La circunstancia de su hallazgo en un sepulcro, entre el sudario del cuerpo momificado de Isabel de Zuazo, mujer del regidor Martín López de Córdoba Hinestrosa, las convierten en algo excepcional.

Gracias a la actuación del Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Castilla y León pudieron recuperarse muchas de ellas, que tienen gran valor. La más antigua es de 1484. La mayor parte de las bulas fueron tomadas por Isabel, de gran devoción, y por su marido, con el fin de tener un beneficio para sus almas y las de sus familiares.

Las bulas son de difuntos y están emitidas por la catedral de Segovia para el sagrario y obras. Las piezas tienen gran valor por ser incunables hasta ahora desconocidos, por ser para la fábrica de la Catedral segoviana, lo que también se desconocía, y, además, por conservarse el pliego completo con cuatro buletas compuestas simultáneamente, pues lo habitual es que se fragmenten.

El fin de la jornada que ha organizado el Museo de Segovia es poner en valor este conjunto de documentos en su contexto. Se habló de las bulas incunables de Cuéllar y de su análisis, así como de otras colecciones de bulas existentes en España, para explicar su origen y su valor como documentos únicos.

Las bulas eran documentos papales por el que se concedían algún tipo de indulgencias a cambio de su adquisición. Esos documentos se emitían y se vendían para recaudar fondos para alguna batalla, la construcción o reparación de templos, la redención de cautivos o se destinaba a ayudas a hospitales o cofradías. Su venta estaba muy controlada y su precio variaba según la clase social del comprador.

En España, se conoce algo más de un centenar de ediciones incunables. Además de las bulas de Cuéllar, destacan las Bulas de Rodrigo de Borja, impresas después de 1473 y encontradas en noviembre de 2007 en el Archivo Catedralicio de Segovia. Estas bulas también fueron restauradas por Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Junta de Castilla y León.