Inicio de la procesión del Corpus Christi, que debido a la crisis sanitaria, se ha celebrado en el interior de la Catedral de Segovia. / Kamarero
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Hay quien ha echado de menos las ramas de cantueso en el pavimento del centro histórico de la ciudad, otros añoraban la alegría de los niños de Primera Comunión en esta procesión eucarística del Corpus, o al público, expectante en la Plaza Mayor, aguardando la salida del carro triunfal que porta la Sagrada Forma en la hermosa custodia que desde 1.656 es la imagen de una de las festividades religiosas más multitudinarias de Segovia. La pandemia de la Covid-19 ha obligado a celebrarlo “humilde y pobremente”, en palabras del obispo de la diócesis, César Franco, que en durante la homilía de la Misa Solemne que concelebró en el Altar Mayor de la Catedral desde las 12,30 horas de hoy domingo, ha recalcado que la Eucaristía está en el centro de la vida de la Iglesia.

La Catedral segoviana ha sido testigo de una celebración inusual del Corpus Christi, al tener que suspenderse la tradicional procesión por las calles de la ciudad debido a la crisis sanitaria.

Sin embargo, la esencia, el sentido de esta solemnidad religiosa se ha mantenido en el interior de un templo con fieles –que han ocupado el 50 por ciento del aforo–, con sillas de madera para mantener la distancia de seguridad y con mascarillas, objetos que parecen intrusos en un lugar de culto, y también con otras incomodidades y muchas precauciones. Pero, por momentos, la música del órgano o los cánticos religiosos, la liturgia en sí, con la palabra del Evangelio, en esta ocasión el de San Juan, permitían si no olvidar, al menos reconfortar y contribuir a esa Comunión de la Iglesia que representa esta fiesta.

Además, ha habido procesión por el interior del templo sin la carroza pero con una custodia bajo palio, presidida por el obispo, con el Cabildo Catedral y acompañada por fieles que portaban velas. El recorrido ha finalizado en el Enlosado donde, junto a la Puerta del Perdón, el prelado de la diócesis bendijo a las muchas personas que allí esperaban pasadas las 13,30 horas.

Antes, en la homilía, el obispo César Franco ha señalado que se trataba de una celebración “que el Señor ha querido que providencialmente celebremos en este habitáculo tan venerable de la Catedral… Hemos venido peregrinando, también lo hizo el pueblo de Israel, en medio de dificultades, que pedimos al Señor desaparezcan pronto. Como el pueblo de Israel, mirando hacia atrás, damos gracias a Dios porque Él ha sido providente con nosotros, aunque dentro de esa providencia hayamos sufrido, hayamos despedido a seres queridos, hayamos caído enfermos o padezcamos todavía las dificultades porque quisiéramos llegar cuanto antes a la convivencia normal. Pero damos gracias porque en este tiempo el Señor nos ha cuidado con su palabra y sobre todo con su Eucaristía, alimento de los pobres, alimento de los hijos de Dios y viático para los moribundos”.

“Cuando sufrimos por la falta de la salud, por la enfermedad o porque nos amenaza la muerte, siempre tendremos este pan que nos fortalece”, ha añadido.

Cáritas

Coincidiendo con la festividad del Corpus, se ha celebrado también el Día de la Caridad, la fiesta de Cáritas. El prelado, antes de pronunciar la homilía ha mandado “un saludo muy cordial” a Mariano Illana, director de Cáritas Diocesana de Segovia, presente en la misa, para después remarcar que “hacemos comunión con nuestros hermanos a través de medios materiales y espirituales” y comentar que “una de las grandes alegrías que ha tenido la Iglesia en este tiempo” ha sido que, a pesar de las limitaciones en los actos de culto y de la imposibilidad de campañas que impliquen contacto personal, a través de los medios que ha puesto la Conferencia Episcopal Española se ha demostrado que “la gente no ha perdido la sensibilidad hacia los pobres; es más, ha aumentado y lo ha hecho porque nos esperan tiempos difíciles”.

En este sentido, ha sostenido que no hace falta ser un experto en economía para percatarse de que “la gente se queda sin trabajo, pierde sus negocios, tiene que despedir a quien ha estado conviviendo con ellos y todo eso repercute en las familias, los niños, los ancianos, en las personas que necesitan nuestra caridad, que insisto es la de Cristo”.

En definitiva, la Catedral de Segovia ha escrito una nueva página en su larga historia con una procesión en pequeño formato pero muy sentida, emocionante. El obispo lo resumía así: “No sacaremos al Señor por nuestras calles, no lo llevaremos con la solemnidad que merece… pero hacemos la procesión por nuestra Catedral incorporando en ella a los que no pueden venir, a los que están en su lecho de sufrimiento y a los necesitados”.

Una custodia del siglo XVII

El cabildo encargó la limpieza y reparación de esta obra de orfebrería de gran valor artístico

La custodia de asiento donde se ubica el Santísimo sale en la procesión del Corpus de Segovia desde 1.656. En ese momento, el maestro platero Rafael González Sobera elabora esta pieza fundamental en una festividad que fue instituida por el papa Urbano IV en el año 1.264 y se hizo popular en la ciudad a partir del siglo XVI. En el siglo siguiente el Cabildo unió fuerzas y prebendas para que Segovia pudiera tener una custodia a la altura de otras ciudades, no sin varios intentos fallidos por falta de financiación. Los capitulares ofrecieron durante años donativos e incluso dejaron estipulado en testamentos que sus familiares y herederos siguieran aportando a esta causa. Un buen ejemplo es la donación de 11.050 reales por el canónigo Pablo Martínez Beltrán, en 1.628, según recogen los libros de fábrica de la Catedral.

Ya a mediados del siglo XVII se formaliza el contrato con González Sobera, aunque los 5.460 ducados iniciales que iban a emplearse para elaborar la custodia fueron insuficientes y hubo que recurrir a pedir limosna “puerta a puerta”.

Recientemente ha sido limpiada y reparadas algunas piezas, completamente a mano y sin bajarla de la carroza, por especialistas de la empresa C. Meneses.

FOTOS: Kamarero

Carro Triunfal del siglo XVIII

Ha sido restaurado en los últimos meses ya que estaba deteriorada por el paso del tiempo

El Cabildo Catedral ha informado de que, tras años de procesiones y por el propio paso del tiempo, la carroza (Carro Triunfal) y la custodia del Corpus habían sufrido deterioro, por lo que se ha procedido a su restauración invirtiendo en conjunto 21.000 euros. La actuación se ha centrado durante más tiempo, desde octubre del año pasado, en la primera, base del conjunto y también la parte que recibe mayor impacto cuando sale del templo. Realizada en 1.739 por Pedro de Riezgo, no presentaba problemas estructurales pero sí desplazamientos de tablas, suciedad superficial y levantamientos puntuales de la capa de pintura.

Los trabajos han sido realizados por las restauradoras Sara Martín y Beatriz Rubio, de la empresa ConservarArte, primando en ellos la premisas de menor intervención y la visión estética.

En su parte delantera hay una representación de los Tetramorfos mientras que el resto del conjunto son motivos geométricos y vegetales grabados en los paños de la carroza. Lo completan ruedas doradas que rematan la zona inferior. La custodia de plata está compuesta por dos cuerpos, una cúpula octogonal coronada por la Fe y relieves repujados. Los ángeles y la decoración tienen por función la exaltación del Santísimo Sacramento.