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El Mesón de Cándido forma parte de pleno derecho del paisaje y del patrimonio segoviano. A los pies del Acueducto, por sus salones han pasado a lo largo de décadas de historia jefes de estado, deportistas, actores, cantantes, políticos, escritores… cuyas fotografías adornan los comedores y cuyas firmas atestiguan su presencia en el libro de oro del establecimiento hostelero.

De este modo, a la historia del establecimiento se han sumado casi a diario las pequeñas historias protagonizadas por su ilustre clientela a lo largo de los años; y ahora se suma una de mayor relevancia tras el hallazgo de dos sepulturas del siglo XI en las obras de ampliación del establecimiento, en el local contiguo al que originalmente abrió el Mesonero Mayor de Castilla Cándido López.

Los trabajos realizados antes del decreto de estado de alarma y del cierre del establecimiento por primera vez en 100 años hallaron dos sepulturas antropomorfas talladas en roca caliza, inicialmente datadas en el siglo XI fruto del trabajo arqueológico previo a la obra, que consiste en una ampliación de unos 1.000 metros cuadrados del local original, que ya cuenta con unos 1.500 de superficie, sobre el edificio del antiguo restaurante La Criolla.

El informe técnico de la actividad arqueológica desarrollada en este recinto recibió el visto bueno esta semana de la Comisión Territorial de Patrimonio, que recuerda la necesidad de realizar un control arqueológico de todas las remociones del terreno necesarias durante la fase de obras.

Los técnicos de Patrimonio han realizado la excavación de tres sondeos en otras tantas zonas de la obra. En el primero se localizan superposiciones de cimentaciones y pavimientos fechados entre los siglos XV-XVI, y en el segundo se ha encontrado una estructura rectangular formada por gruesos muros de mampostería cuyo revoco interior permite pensar en una función de tipo hidráulico, en este caso amortizada hacia los siglos XVIII y XIX

El tercer sondeo, en el que aparecieron las dos sepulturas, los técnicos subrayan presencia de abundantes materiales romanos que cubren las unidades estratigráficas, por lo que expresan sus dudas de que estos depósitos se hubieran producido con posterioridad a la práctica de los enterramientos, de tipología medieval.

Asi, el informe determina que el conjunto de materiales recuperados en esta intervención “abarca una amplia secuencia temporal desde el mundo celtíbero y romano hasta la época actual, y no se han podido vincular de forma clara materiales con valor cronológico ni al origen de la estructura hidráulica ni a los enterramientos”