Este mes se cumple el 500 aniversario del final de la rebelión de las Comunidades de Castilla, un movimiento en el que intervino el segoviano Juan Bravo de forma destacada. Conviene por tanto hacer una semblanza de su vida.

La familia de los Bravo de Laguna tiene su origen en una pequeña aldea de la provincia de Santander, Susilla, perteneciente a Valderrible, entre Reinosa y Aguilar de Campoo de donde arribaron a Atienza (Guadalajara) a través de enlaces familiares y el desempeño de altos cargos dentro del reino. Juan Bravo era hijo de Gonzalo Bravo de Laguna y de María de Mendoza y Zúñiga.

Gonzalo Bravo de Laguna, padre de Juan Bravo, nació en Berlanga de Duero y siguiendo el árbol genealógico familiar, los Bravo de Laguna estaban entroncados con distintas ramas de las familias castellanas con mayor linaje, desde los Arce de Siguenza, a los del Infantado, por los Mendoza de Guadalajara. Gonzalo Bravo de Laguna, de Berlanga de Duero pasó a Siguenza y de allí a Atienza, al heredar de su hermano García Bravo de Laguna el cargo de alcaide del Castillo de Atienza. Gonzalo Bravo contrajo matrimonio con Dª María Mendoza y Zúñiga, hija del conde de Montiagudo y de este matrimonio nacieron en Atienza dos hijos, Juan Bravo y otro hijo cuyo nombre se desconoce y que ha pasado a la historia como ‘Licenciado Bravo’. La familia de D. Gonzalo Bravo llegó a Atienza en 1476 en compañía de su hermano el entonces alcaide del Castillo de la villa de Atienza, García Bravo de Laguna, y allí residieron hasta 1487.

Entre Atienza y Siguenza estaban todas sus posesiones, diseminadas en los municipios de Albendiego, Miedes, Retortillo, Imón, Morenglos, Anchuelo, el Manzano, Rienda, Esteban Vela, Santibáñez de Ayllón, y la propia villa de Atienza con porción de terreno en Molina de Aragón.

El padre Luis Fernández Martín, en su obra ‘Juan Bravo’ (Caja de Ahorros de Segovia 1961), hace un exhaustivo estudio sobre la genealogía de nuestro héroe Juan Bravo y Zúñiga, y aporta para el conocimiento de su nacimiento en Atienza, con un buen número de datos y pruebas fehacientes, entre ellas los testimonios de un pleito sostenido entre la familia Del Río con la Administración entre 1521 y 1525, en que 5 de los 8 testigos declarantes dan fe de que Juan Bravo no era conocido en Segovia con anterioridad a su matrimonio con Catalina del Río y es tenido como natural de la villa de Atienza. La antigua plaza de la Reina en Atienza (actual plaza de España) conserva el magnífico caserón hidalgo cuna natal de un buen número de los Bravo de Laguna, y en cuya fachada campea el escudo heráldico familiar y en este primitivo caserón debió de ver las primeras luces nuestro héroe comunero Juan Bravo hacia 1484.

Juan Bravo salió de Atienza en 1499 para entrar al servicio de la Reina como continuo de la Corte, con una renta de unos 35.000 maravedíes. A la muerte de su padre le correspondía la alcaidía del castillo de Atienza, pero su corta edad aconsejó a la reina el nombramiento de Juan de Torres. Entre 1499 y 1504 Juan Bravo siguió los pasos de la Reina Isabel por Granada, Sevilla, Toledo, Madrid, Alcalá, Segovia y Medina del Campo. A la muerte de la Reina Isabel de Castilla en 1504 se produce su cese en su cargo, recibiendo la última paga de 40.000 maravedíes. El año 1504 se produce la vinculación de Juan Bravo con Segovia al contraer matrimonio con Dª Catalina del Río, única hija del Regidor de la ciudad de Segovia. De este matrimonio nacieron tres hijos que quedaron en Segovia, Gonzalo, María y Luis. A la muerte de Catalina en 1514 Juan Bravo permaneció en Segovia, casándose en segundas nupcias en Bernardos (Segovia) con Dª María Coronel el 6 de agosto de 1519, con la que tendría tres hijos, Juan, Andrea (monja del convento de la Piedad de Guadalajara) y otra hija que falleció al poco de su nacimiento.

Juan Bravo participó en la Guerra de las Comunidades, entre las ciudades de Castilla y el Emperador Carlos I. Este en las Cortes de Santiago-la Coruña obligó a los representantes de las ciudades a pagar nuevos servicios.

El 29 de mayo de 1520 en la Iglesia del Corpus Christi de Segovia, se celebraba la reunión de cuadrilleros, encargados de la recaudación de impuestos locales. Se lanzaron duras acusaciones y reproches contra el poder central. Un funcionario subalterno Hernán López Melón denunció los discursos como sediciosos y de lesa-majestad. La multitud se apoderó de su persona y conducido fuera de la ciudad y linchado. Uno de sus colegas protestó y corrió la misma suerte. El 30 de mayo con la ciudad agitada, Rodrigo de Tordesillas, procurador en las Cortes antes citadas, se disponía a dar explicaciones en tomo a la Iglesia de San Miguel. La multitud destruyó su cuaderno en que contenía los datos de su actuación, le arrastró hacia la prisión y le estranguló en plena calle, siendo colgado con las víctimas del día anterior.

Comenzaba la Guerra de las Comunidades en Segovia dirigida por Juan Bravo en nuestra ciudad, ante el peligro de las pérdida de las libertades castellanas y de destrucción de la industria textil de Segovia. La derrota de las tropas comuneras en Villalar el 21 de Abril de 1521 puso fin a esta guerra de las Comunidades de Castilla, los jefes de las tropas Juan Bravo (Segovia), Padilla (Toledo) y Maldonado (Salamanca) fueron ejecutados el día 23 de abril de 1521. Juan Bravo fue un capitán comunero que, junto a Padilla y Maldonado, murió heroicamente en el cadalso de Villalar de los Comuneros tras el levantamiento castellano contra las imposiciones de Carlos I. La historia no podrá escribir lo que hubiese sido de nuestra tierra castellana si las tropas comuneras hubieran vencido en aquella batalla o si la Reina Juana hubiese apoyado con su firma aquel levantamiento, pero el futuro depende ahora de nosotros.