“Hay un tipo de arte que sigue necesitando de las subvenciones ”

Dedicar toda la vida a la música confiere a Noelia Gómez un halo de placidez contagiosa en cualquier conversación. La coordinadora de la Fundación Don Juan de Borbón (FJB) no parece perder la calma ni esa actitud de sosiego vital ni siquiera en el epicentro de las actividades del festival MUSEG, uno de los más importantes de la música clásica y contemporánea del panorama nacional. La calma se transforma en emoción a la hora de enumerar los logros conseguidos por el festival, o al hablar de su faceta como intérprete, e incluso a la hora de reivindicar un mejor trato para la música en el sistema educativo o para el papel educador y divulgativo de la FJB frente a las voces que cuestionan su eficacia.

— Llegamos al ecuador del MUSEG, donde ya se han celebrado muchos y grandes conciertos. ¿Satisfecha con el resultado? ¿Qué nos queda por ver?
— Estamos muy contentos, hemos tenido varias actuaciones con aforo completo, entre ellas la de la Orquesta Sinfónica de CYL con más de 900 personas y el lleno en la actividad con Titirimundi, y el Festival Joven también está registrando una gran afluencia de público. Estamos contentos porque este año ha comenzado a haber ya mucha actividad, están comenzando las fiestas de los pueblos, actividades gratuitas, y al principio te entra la duda cuando la oferta ha cambiado tanto. En Segovia hay mucha actividad, pero la gente está respondiendo mucho y esto me alegra porque la participación está aumentando no solo en el festival sino en otras actividades. La próxima semana empieza ‘MUSEG al natural’ que es una parte del festival que se abre a espacios naturales en la provincia y que arranca en la pradera de San Marcos, espacio mítico del festival, y solo lo hacemos un día. Luego iremos a la cantera de Fuentidueña, y haremos una visita guiada al yacimiento arqueológico del cerro de Bernardos, que cierra con el concierto de Cecilia Lavilla Berganza, hija de Teresa Berganza y luego vamos a la estación de Yanguas de Eresma con un magnifico artista venezolano y acabaremos en la estación de esquí de La Pinilla. Hemos regresado con fuerza, la gente tiene ganas de disfrutar y de regresar.

— ¿Cómo ha sido este año el proceso de confección del programa teniendo en cuenta las limitaciones aún existentes por la pandemia?
— Yo no he sentido limitaciones. Desde que las vacunas comenzaron a hacer su efecto y desde el momento que se decidió eliminar las mascarillas se han despejado mucho los problemas, los grupos internacionales han establecido una serie de protocolos y se han liberado de las ataduras. La principal dificultad viene por la subida de los precios nosotros tenemos un presupuesto aquilatado y tienes que hacer lo mismo con menos alcance económico, y eso acaba recayendo en la organización, porque todos nos apretamos para que el festival salga adelante. Al final, lo que hacemos es bastante vocacional, porque tiene un punto de retribución más allá de lo económico, que va en lo artístico, porque la satisfacción de ver al publico satisfecho y los comentarios de felicitación es parte de ello

— ¿Es difícil sorprender en una programación como la del MUSEG? ¿Qué criterios seguís a la hora de desarrollar el programa?
— Yo lo considero difícil porque es en lo que estoy todo el dia pensando, siempre le doy vueltas a cómo innovar, como sorprender en una ciudad muy cultural como Segovia, donde se plantean retos con buenas programaciones de otros festivales, y al final es muy motivante, sería muy aburrido que no fuera así. Intentamos mantener el perfil del festival de impulsar la música clásica pero que sea para todos los gustos y el hecho de hacer sinergias me parece fundamental para un festival con un presupuesto tan limitado como es el nuestro, si queremos seguir estando en la línea de los grandes festivales como Granada, Perelada, Santander, y otros de mediano formato como es el nuestro, ofreciendo la misma calidad en colaboración con otros festivales. Hay una parte que me gusta destacar que es la participativa, como es el evento de danza participativa del Acueducto, y siempre estas dinámicas que sorprenden son importantes en el festival, porque es el que propone por donde sigan las cosas .
— En este tiempo ¿ha habido algún grupo o intérprete que se le haya resistido?
— Tengo varios, pero no te los voy a contar (risas). El principal problema tiene que ver con las fechas, con giras, que no coincidan con las nuestras. Nuestro festival se desarrolla en un ámbito temporal muy concreto y es complicado para los grandes artistas de clásico suele ser su temporada de vacaciones, y hay que tomarlas con tiempo. Pero sigo detrás de muchos grupos; es como la labor del pescador, echar la caña y esperar…
— El MUSEG ha sido heredero de otros grandes festivales de verano. Este bagaje de experiencia ¿ha afinado el paladar del público segoviano a la hora de valorar el programa?
— Yo creo que si. El público está contento en general con la oferta y es más, agradezco que haya un público exigente. En la semana de música de cámara tenemos un público exigente porque llevan muchos años viniendo, pero también es un público que formamos todo el año con iniciativas como las Jornadas de Música Contemporánea o el Distrito 921 Musical. Segovia es una ciudad cultural y el festival tiene 47 años, y el poso y la formación cultural tiene que ver con el trabajo desarrollado durante este tiempo, donde la Fundación ha tenido un papel fundamental.. Segovia es una ciudad con muchos músicos, y para mí la Fundación siempre ha sido un referente como músico y en las distintas etapas de mi formación, y cuando me ha tocado dirigirla ha sido una gran responsabilidad estar al frente de una institución a la que yo he admirado y de la que he nutrido toda la vida, al igual que muchos músicos de Segovia.

— En la gestión de un festival, llámese MUSEG o en cualquier otra parte del mundo, ¿Qué es lo más importante, el dinero o la creatividad?
— Yo creo que la creatividad, lo que pasa es que sin dinero… Es como alguien te pregunta si se puede ser feliz sin dinero. A mí se me ocurren muchas cosas pero no hay dinero para hacerlas, y tienes que decir de esto que será El ideal, queda otra cosa que aun siendo bonita, siempre piensas si supieran desde donde habría empezado yo…. Con la creatividad empiezas, pero luego hay que ver lo que tienes, es como armar un puzle.

— El MUSEG es la actividad más importante en cuanto a tiempo o recursos, pero ¿hay otras actividades que lo alimentan o son independientes?
— La idea es ir durante el año trabajando para ello. Eso es muy interesante en Segovia, porque en otras ciudades hay una fundación que se dedica solamente a un festival y nosotros desde siempre hemos diversificado la oferta, y por ello tiene una entidad propia. Es un caso muy particular contar con una fundación que tiene actividad todo el año y que alimenta de alguna manera al festival, porque va educando oídos y no lo deja todo para el verano. La Escolanía es algo educativo, el concurso de piano también, y los ganadores del concurso van a participar en el festival, y en las jornadas de música contemporánea; es un engranaje de apoyo de actividades que tienen un sentido juntas.

— La parte de investigación musical se cuida mucho ¿Hacia dónde pretende avanzar?.
— Queremos seguir avanzando. Con iniciativas como 921 distrito Musical queremos llevar el arte a todos los rincones y una de las cosas que llevamos es la investigación. Cuando llegué observé que la investigación se queda en un grupo reducido de especialistas, pero no es el caso en Segovia, donde lo que se va recuperando de los archivos de música de la Catedral se le ha dado sentido artístico, poniendo voz e instrumentos a lo que era Segovia hace tres siglos. Ahora intentamos que llegue a otros ámbitos a través del cuento ‘El Tesoro oculto’, con valor educativo para las escuelas que se puede trabajar en las clases de música y se ha diseñado un concierto didáctico relacionado con ese cuento, llevándolo a programaciones de pueblos, semanas culturales…

— La opinión pública valora el trabajo de la fundación, los profesionales tienen en cuenta su valor, pero hay una tercera pata que cojea que es la de los políticos ¿Qué hay que hacer para convencerles del valor de la fundación?
— Si tuviera yo esa receta ya la hubiera empleado… Creo que tenemos que seguir incidiendo en lo que estamos haciendo y escuchar a las voces que no están de acuerdo, y se hace. En esa escucha tenemos que implementar todo lo que se pueda, pero lo que no se puede hacer es modificar el modelo hacia una cultura de masas, porque entonces no tendría sentido tener subvenciones. Hay un tipo de arte y de cultura que necesita de las subvenciones, como en el pasado necesitaba de los mecenas o la corte, y eso no solo pasa aquí. Hay un tipo de cultura que necesita del apoyo institucional para subsistir, y otro tipo de cultura que es la popular, que está más relacionada con la industria cultural.
Si miramos para atrás, Europa se ha configurado a través de la cultura con el apoyo de los reyes y los mecenas, y ahora sigue necesitando el apoyo. Pero hay que incorporar otras voces, ampliar la parte educativa, hay un cierto tipo de cultura que hacemos con el que queremos llegar a todas partes y creo que es la mejor forma de convencer a las voces que no están convencidas.

— Como intérprete y música no sé si es fácil compaginar esta tarea la con la labor directiva.
— Es fácil, a nivel de inspiración, porque veo muchos conciertos y artistas, como son sus propuestas y a nivel inspiración es una labor muy enriquecedora, y a nivel de dedicación es complicado, pero es algo en lo que no desisto porque me costaría mucho dejar esa parte. Dedico la noche a los ensayos y a estudiar..

— Los intérpretes siempre tienen una relación muy especial con sus instrumentos. ¿Cómo es tu relación con la viola?
— Ahora es una relación más pacifica siempre ha sido una relación de amor-odio, sobre todo en el pasado, pero ahora tengo muchos sitios donde me peleo y cuando llego a la viola me encuentro a gusto con ella. Me siento muy privilegiada al seguir manteniéndome como violista, aunque hay muchas cosas a las que tengo que decir que no, intento seleccionar las cosas a las que digo que si, porque hay que estudiar mucho para tocar bien y si no vas a llegar, no hay que aceptar por aceptar.

— ¿Considera que la música está bien tratada en el sistema educativo?
— No, es donde peor tratada está, la gente pide música, hay demanda, en España se trata muy mal a la música. El sistema de conservatorios es fantástico y es algo que tenemos que cuidar mucho, pero está apartado, cuando podría estar más integrados con el sistema educativo. Hay gente a la que le asusta ir al conservatorio porque le parece algo muy difícil, y en educación infantil y primaria es algo muy lejano, se da por encima, y de manera optativa.
Los niños no van a conciertos, en el MUSEG hemos intentado atraer a los niños marcando un precio y poco a poco vamos consiguiéndolo. Es molesto que hagan ruido, pero los padres se ocupan de ellos. Los niños pueden acostumbrar el oído a la música, como a la poesía o la pintura, y si no te educan en la sensibilidad, puede pasar desapercibido. A mi hijo le llevo a todos con cinco años y se ha acostumbrado, aunque a veces se aburre un poco más o menos, pero lo articulamos a través del juego.
Las humanidades están poco valoradas, ahora todo es economía, ciencia e informática, y eso nos ha convertido en máquinas de tener resultados, lo cual nos hace vivir en un constante agobio, y no dedicamos el tiempo a leer o escuchar música. Si las artes y las humanidades fueran valoradas, tendríamos pensamientos más profundos y menos objetivos.

— ¿Para un intérprete qué es lo más importante, la técnica o la inspiración?
— El otro dia tuvimos un concierto en el Alcázar con Luca Chiantore, músico y musicólogo interesantísimo que tiene un libro titulado ‘Malditas palabras’ donde las primera palabra es inspiración y talento. Son palabras en las que nos refugiamos, pero la verdad es que la inspiración es tomar aire y se habla mucho de un soplo divino, pero la realidad es que para que llegue la inspiración te tiene que encontrar trabajando, porque si te llega en otro sitio no se traduce en una pieza de música, o en un artículo de periódico.
La inspiración es una cuestión mística de la que nos hemos valido en el mundo del arte, pero la verdad es que hay mucha creatividad y mucho trabajo. La idea romántica del artista no existía en el barroco ni en el clasicismo, Mozart componía y le daban el pan, pero la idea romántica ha calado. La técnica bebe de la creatividad que está en el conocimiento de cada uno.