Publicidad

Nació y se crió en Azulejos Tabanera, la empresa creada por su abuelo Hilario. Hoy, cuando aquel proyecto sigue su camino, Fernando Tabanera, quien junto a sus primos, Hilario, Antonio y Esteban, la tercera generación de la familia, continúa marcando el rumbo de Bigmat Tabanera, comparte sus sensaciones y recuerdos de la trayectoria de una empresa que forma parte de la historia de la provincia de Segovia desde que inició su camino en la localidad de Valverde del Majano.

Además, Fernando Tabanera, durante la conversación, aporta su punto de vista sobre lo que es o puede ser el futuro de Segovia, del cómo, cuándo y porqué, incluso del PEAHIS (del que habla todo el mundo), nos aporta su opinión…

— ¿Cuál fue el comienzo de Tabanera como empresa?
— Esta empresa tiene muchos años. Entre otras cosas se puede demostrar por la gran cantidad de fotografías que tenemos en las oficinas y en el almacén, realizadas a lo largo de su historia. La empresa Tabanera comenzó en Valverde del Majano, de la mano de mi abuelo Hilario.
Mi abuelo comenzó con el tema de los transportes, lo que ya le venía de herencia por su padre, que también se dedicaba a la compra y venta de cereales y otras cosas que eran necesarias en aquella época. Además, se dedicaba a comercializarlo y, tenía alguna línea regular de transporte de pasajeros por la provincia hasta Madrid y vuelta…, en la que se llevaba de todo: Huevos, hortalizas… en aquellos años en Madrid, se pasaba mucha hambre y, además, desde Madrid traían telas… un poco de todo…
Poco a poco, fueron transportando más cosas. Transportaron durante muchos años galletas y todos los productos que se fabricaban aquí, en las fábricas de Carretero. Lo llevaban a Madrid en la época de después de la Guerra Civil y, empezaron a traer algo de materiales de construcción que se necesitaban para esta zona.
Se fue trayendo cada vez más. Traía solo para unos almacenes de materiales de construcción que existían aquí en Segovia pero, esos almacenes cerraron, vio la oportunidad… comenzó a comercializar y, mientras lo comercializaba, continuó explotando el tema de transportes.
Al principio transportaban cereales pero cada vez transportaban más materiales de construcciónhasta que, al final, hizo un almacén, le colocó el nombre de Azulejos Tabanera, porque ese era el elemento diferenciador con otros competidores que teníamos y, hasta el día de hoy.

— ¿Han pasado varias generaciones?
— Nosotros somos la tercera generación. En la empresa estamos tres primos míos y yo. Mis primos Hilario y Antonio, hijos de mi tío Hilario; mi primo Esteban, hijo de mi tío Esteban y yo. De seis nietos que tenía mi abuelo, cuatro seguimos en la empresa…

— ¿Cómo ha cambiado el negocio de la construcción desde que trabaja en la empresa? ¿Qué evolución ha tenido la construcción y la empresa en los últimos años en Segovia?
— Tengo 49 años y llevo 33 trabajando. Empecé joven y, el negocio, como tal, ha cambiado mucho. El tipo de cliente… sin decir que antes la gente era más o menos seria, antes las cosas se llevaban con más fidelidad, tanto los clientes como los proveedores. Hoy hay menos fidelidad, han entrado actores nuevos como internet, la venta online y, otros actores nuevos que aún no han llegado a Segovia, pero llegarán, que son las grandes distribuidoras internacionales de materiales de construcción, que hacen macroalmacenes y democratizan todo porque tienen precios que no diferencian entre el profesional y el particular. Cada día se complica todo un poquito más… Pero no te queda más remedio que montarte en ese carro. Tienes que intentar hacer lo que también están haciendo otros e intentar, como hicimos hace un tiempo, unirnos a un grupo de compras para “entre más ser más fuertes” y luchar contra las nuevas competencias. No nos queda otra que “comprar barato para vender barato, dando mejor servicio que los demás, estando más al día”.

— Se decía que el mundo de la construcción había pasado la crisis, que se “espabilaba”, que de nuevo volvía a subir ¿Es cierto?
— No, es mentira. Es mentira en Segovia, que es donde estamos tú y yo sentados y hablado. Es mentira en Castilla y León, es mentira en Castilla la Mancha, en Aragón, en Asturias, en Galicia pero, es verdad en Sevilla, en la zona de la Costa de Cataluña, en la Costa Valenciana, en Valencia capital, Alicante; es verdad en la zona de Murcia, es verdad en la zona de Málaga, en Cádiz y, sobre todo, es verdad en algunas zonas puntuales de Madrid. Lugares en los que hay un nivel de construcción que llevaba sin conocerse desde hace años pero, son lugares muy puntuales. En el resto de los lugares, por mil motivos, la construcción no ha subido.
A nivel general ¿ha mejorado? sí ¿las cifras son mejores? sí, pero el tema de los porcentajes es una falsedad porque, ¿desde dónde partes?, si en 2007 se pudieron construir en España 800 mil viviendas, cuando la construcción bajaba un 10%, se dejaban de construir 80 mil. Si en el 2015-2016, en España se construyeron 80 mil viviendas, aunque en España había subido la construcción un 20 %… esas son 16 mil viviendas… no llega ni a 100 mil… Un 70 o un 80% por debajo de lo que había en el año 2007… El nivel de los porcentajes es muy relativo.
Además, hay gente que dice que hay viviendas de rehabilitación. El porcentaje de la rehabilitación es muy alto pero, lo es si se parte de la construcción de 80 mil viviendas. Si se rehabilitan 40 mil es mucho pero, la realidad es que el número es muy pequeño.
Por desgracia, en el año dosmil y poco, había una fábrica de ladrillos en Valseca, dos fábricas de ladrillos en Carbonero el Mayor y, otra en Nava de la Asunción. Bien… ¡No queda ninguna!. Queda una fábrica de ladrillos en Otero de Herreros, donde se fabrica un ladrillo más especial y, una fábrica en Bernuy, que hace un producto muy exclusivo pero, la realidad del ladrillo es que, de seis fábricas, quedan cuatro y, de ladrillo, del que se ha utilizado toda la vida, no queda ninguna. Esa es la realidad, la última que ha cerrado es la de Carbonero el Mayor.
Eso da idea de lo que hay en la situación de la construcción en algunos sitios. Es verdad que los sistemas constructivos han cambiado, que hay carencia de mano de obra pero, también es cierto que no ha habido relevo generacional. La crisis ha sido de tal nivel en 10,11 o 12 años que, la realidad es que agosto de 2007 fue un punto de inflexión. Ese fue el momento en el que se dejó de vender pisos, aunque continuaron haciéndolos, por la inercia… No se puede frenar de 100 a 0 en un segundo pero, estamos en 2019 y solución, en provincias como Segovia… no hay, ni se espera.
Madrid… es mucho Madrid, es la capital de España, genera empresas, hay juventud… Ocurre igual en Málaga, es la Costa del Sol, es un paraíso europeo. España tiene mucha estabilidad, esto no es el norte de África… y, los alemanes… ¿dónde compran?, aquí, en España, en los sitios buenos.

— ¿Cómo cree que Segovia podría salir de esta situación? Si es que hay alguna posibilidad… porque, según comentaba, Segovia tiene la suerte y la desgracia de tener Madrid muy cerca.
— Es verdad, es la suerte y la desgracia… y, como decía mi abuelo: “A Madrid, a ganar y a gastar”, lo que ocurre es que los jóvenes quieren vivir allí porque hay más diversiones y no les conocen.
Veo que hay muchas cosas que me duelen de mi ciudad. No me quiero meter en política, no me he metido nunca pero, hay cosas que rechinan un poco. Cuando vas a congresos, cuando viajas como nosotros lo hacemos con el Grupo BigMat, a Florencia por ejemplo ¿por qué no se pueden hacer ciertas cosas en Segovia? ¿por qué nos falta el Teatro Cervantes? ¿qué hace ese teatro siendo un esqueleto?
Si no hemos querido que Segovia sea industrial, por distintos motivos, porque estamos más lejos de Madrid que Guadalajara o Toledo; porque para ir desde aquí a Madrid, hay que pagar un peaje de autopista… Muy bien, hagamos cosas para que Segovia sea una ciudad de servicios de “primerísima división”. ¿Qué hay que buscar? congresos, empresas limpias… Se puede empezar por el Teatro Cervantes, donde podrían venir 150 profesionales de cualquier rama, a celebrar un congreso ¡Con lo limpio que es y el dinero que deja!… Podrían disfrutar de la catedral, del barrio judío, del Alcázar, de la Granja, de Pedraza…
Para ello necesitaríamos una estación de autobuses como Dios manda, un parking para autobuses, una accesibilidad al casco antiguo extraordinaria… porque vas a otros sitios y lo ves. Vas a Plasencia y, ahora están de moda los ascensores, desde el parking que hicieron al lado del río, que entran miles de coches, se sube por un ascensor y una escalera mecánica al centro de la ciudad. Es comodísimo y facilísimo… No sé si por la orografía de Segovia no es posible pero… vamos a hacer algo para traer gente. Si no tenemos industria, hay que buscar otras cosas. Y eso son los políticos…

— Hace tan solo unos días se aprobó el PEAHIS (Plan Especial Áreas Históricas) tras muchos años de espera ¿Qué opinión le merece este hecho?
— No lo he leído aún pero, en los últimos años, hemos hablado mucho, muchísimo, en todos los coloquios, en todos los ambientes, en todas las cafeterías, en todos…. en el Colegio de Arquitectos… Siempre se hablaba del PEAHIS, todo el mundo lo esperaba. Hay muchos proyectos que se pueden realizar ahora, con su aprobación. Enhorabuena, porque ha sido aprobado por una amplísima mayoría en el Ayuntamiento de Segovia. Ahora, habrá que ver si es verdad, toda esta gente que tenía todos esos ánimos para hacer muchas cosas, ahora pueden hacerlas.
Hay que revitalizar el centro. Hay que dar una vuelta al antiguo “18 de julio”, también a otros edificios que quedan por ahí y, es la única forma. Es verdad que el Plan de las Áreas Históricas hacía muchísima falta porque sea más o menos bueno, por lo menos hay algo, antes no había nada.

— Ahora, con el PEAHIS en marcha ¿qué falta?
— Ahora falta que la inversión privada, que por lo que sé sí que la hay, en espera, cuando lleguen esos expedientes al Ayuntamiento no se retrasen mucho, que el Ayuntamiento sea capaz de agilizar y, aunque hay que ser serio no hay que ser quisquilloso, porque si se van por las ramas, el dinero es cobarde y si empiezas a poner demasiados problemas, creo que los inversores terminan por dejarlo…
El Ayuntamiento tiene que poner a alguien que lo mueva, que esté muy enterado de todo, que los técnicos sean especialistas en el PEAHIS y, adelante con el estudio de todos los proyectos porque hay muchísimos. Con todo el mundo que hablabas estaba esperando el PEAHIS porque es el área histórica pero llega hasta José Zorrilla, hasta la calle Antonio Machado… da una vuelta muy importante a Segovia.

— Cuando se reúnen los miembros del sector de la construcción ¿cuál es la opinión que prevalece sobre todo esto?
— Cuando nos reunimos los de los sectores del Transporte y la Construcción… sabemos lo que hay. Cuando se negoció el reparto en la Calle Real, hubo responsables de comercios que no estaban dispuestos a que los paquetes les llegaran antes de las 10 menos un minuto… Pero, queremos que los camiones no estén por la Calle Real, que no hagan ruido… Habrá que buscar sistemas para que los paquetes se puedan dejar a las 7 de la mañana, está todo inventado.
Hay algo de inmovilismo. Llevo trabajando desde muy joven en el reparto y, desde mis comienzos, siempre me he preguntado cómo la calle Daoíz no es peatonal. ¿Qué tiene que pasar? ¿qué un día un coche o camioneta, se quede sin frenos y mate a unos turistas?
Se debería cuidar más la ciudad, limpiarla bien y hacer peatonales muchas más calles. Si no tenemos fábricas, necesitamos turistas de todo tipo, desde el que come una hamburguesa hasta el que lo hace en uno de nuestros buenos restaurantes pero, los Congresos, son el mejor invento.

— ¿Es difícil ser empresario en Segovia?
— Es muy difícil ser empresario en España. Muy difícil. Pero, los que por suerte hemos nacido con un ADN de empresa, no somos capaces de quitarnos ese ADN nunca. No sé si nos lo enseñaron en casa o simplemente lo vimos pero sí, es difícil ser empresario aquí y en cualquier sitio.
Las dificultades, muchas; la inseguridad jurídica a la hora de los cobros, es algo importante. Y, lo más difícil hoy, pese a las cifras del paro, es el personal. La gente no está preparada para ello. No sé qué ha ocurrido pero, lo más difícil y, hablo con empresarios de Madrid, es encontrar gente. En el mundo del transporte y en el de la construcción (aunque ahora es un sector con bajo funcionamiento), necesitan gente. Es cierto que estos sectores tienen trabajos duros y sacrificados. Se construye a la intemperie y, se conduce y se transporta, lejos de casa… no hay otra.
Si en la Junta Directiva de ASETRA (Asociación Segoviana del Transporte) somos 25 y, seguro que 20 están buscando transportistas, camioneros, conductores, chóferes. Y seguro que el 100% de mis clientes en el sector de la construcción, están buscando trabajadores. Pero no hay.
En la construcción, lo puedo entender. La crisis se ha llevado por delante el relevo generacional. La gente mayor aguantó los 10-12 años de crisis a pesar de que sus salarios bajaron, porque no les quedaba otro remedio. Mientras, la gente joven no veía atractivo. Ahora, en este sector ¿puedes garantizar a alguien un trabajo para 8, 10 o 12 años? No, no sabemos lo que va a pasar… Por eso, en el mundo de la construcción, cada vez habrá más prefabricado por falta de mano de obra como la que hemos visto toda la vida, ese señor que te hacia un cuarto de baño, retejaba… Vas por las obras y no hay chicos de 25 años, solo hay trabajadores de 60, a punto de jubilarse y los que tenían 40 cuando comenzó la crisis, que ahora tienen 50, salvo algún hijo de autónomo…

— Siempre pido un consejo para un joven que quiera abrirse camino, en este caso en el mundo de la empresa ¿Qué o cómo debe hacerlo?
— Lo que puedo aconsejar a cualquier joven que quiera meterse en este mundo es que lo intente, porque si no lo intentas, nunca jamás vas a saber si habrías triunfado o habrías fracasado.