Juegos de Guixot del 8, durante el festival de Titirimundi. / KAMARERO
Juegos de Guixot del 8, durante el festival de Titirimundi. / KAMARERO

La avenida del Acueducto se transforma en un peculiar salón de juegos un año más de la mano de Guixot del 8, que pone a prueba la habilidad de niños y mayores con una selección de retos que requieren pericia y habilidad para su resolución. En un mundo en el que lo audiovisual resta importancia a lo analógico, esta propuesta demuestra que lo sencillo también es entretenido.