El teatro inclusivo se abre paso desde hace doce anos en Segovia en el Festival Paladio Arte con companias de primer nivel
El teatro inclusivo se abre paso desde hace doce años en Segovia en el Festival Paladio Arte, con compañías de primer nivel. / EL ADELANTADO

El primer trabajo con el que arranca el Festival Paladio Arte se llama piedras, de la compañía Alteraciones danza teatro dirigida por Antonio Quiles. Sus intérpretes son tres alumnas egresadas del Conservatorio de Danza de Madrid, y seis intérpretes con diversidad funcional procedentes de Aspadir.

A través de las piedras y la relación de los interpretes con cada una de ellas, más la composición en el espacio figurando paisajes, este trabajo parece contarnos que este objeto puede ser tesoro o talismán al que agarrarse cuando se está perdido, o, por el contrario, se convierte en chinarro que se cruza en el camino, o, también, que a ratos la vida pesa como un pedrusco. Los paisajes, círculos, montículos, líneas, los crean con las piedras, para habitarlos o dejarse habitar.La singularidad y diferencias entre ellos los hace ricos. Es hermoso ver como unos ayudan a otros a sabiendas de que la tarea que tienen por delante es la del conjunto. Esta tribu variopinta parece que viene a decirnos: Este soy yo… estoy aquí… junto a otros… y esto me salva… Ellos se pasan la piedra como el que se pasa el pan o la sal.

El espectáculo acaba con el firmamento invertido, tumbados desaparecen los cuerpos y solo queda una luz azul que ilumina las piedras convirtiéndolas en estrellas.

El arte puede hacernos dignos, buenos y bellos, nos aproxima a los dioses y nos emparenta con la inocencia, el escenario embellece a los intérpretes si actúan desde La Gracia, el loco que lo habita, si se ofrece a pecho descubierto, se trasfigura y se vuelve hermoso. Este Festival, cuyos intérpretes tienen alguna discapacidad o diversidad funcional, añade una dimensión al arte escénico, como si se tratara de la reconstrucción de un jardín después de que una tormenta de granizo lo hubiera destrozado.

El 4 de diciembre lo componen tres propuestas escénicas de tres compañías distintas. La primera Teatro Accesible, con su espectáculo ‘1 y otra vez’ nos muestra un hombre en silla de ruedas, no es un personaje inventado para el teatro, es de verdad, su cuerpo no se sujeta, y sólo puede desplazarse con ruedas, alguna parte de su cerebro está colapsada, sin embargo el resto está muy vivo, tanto, que es capaz de estar arriba de un escenario y conmover al espectador; a su lado, una mujer de pie, ella no necesita del artilugio, ella se mueve con todo su cuerpo. Comienzan su baile, al principio en la silla, desde la silla, dentro de la silla, se tocan se abrazan se aúpan, o empujan, la silla no es un impedimento para sostener esa relación, al contrario la hace más bella y conmovedora. La segunda parte de esta danza se desarrolla cuando el hombre de la silla de ruedas se tira al suelo. A algunos espectadores las lágrimas nos limpian los ojos. El amor, la ternura y el entendimiento es el territorio del alma humana, una silla de ruedas o una parálisis de medio cuerpo no es un impedimento, en este espectáculo la relación entre estos dos seres es veraz, real, creíble. Humanidad sin artificio, ‘1 y otra vez‘ es conmovedor hasta doler.

La segunda pieza, titulada ‘María’, la presenta la CIA Kletarte Teatro. Comienza con el sonido de un metrónomo, nos recuerda, que la vida en su discurrir, mientras lo que la alienta corra, es tan vida para aquellos cuya parte de sus funciones un obús mal alado hirió, como las de los afortunados que al menos en apariencia parecemos enteros. Dos cuerpos entrelazados se muestran al inicio, el de María y el de otra mujer, recuerda a una escultura de Brancusi. Una tercera mujer representa las trabas sociales que en el día a día estas personas encuentran. La valentía de esta pieza la hace rabiosamente emocionante. María se nos muestra abierta, libre, a ratos jodida otros gozosa, y siempre bella en su atalaya de la sinceridad. Cuando la necesidad de existir es la misma que la de respirar, forcejea, bracea, lucha; fuerza y rendición, vitalidad y desesperación, gozo y rabia, alegría y tristeza se dan la mano. La vida no es fácil para María, su daño cerebral no le impide preguntarse: ¿Por qué no sirvo? ¿Por qué no valgo? ¿Por qué no puedo? Sin embargo, el triunfo de su sonrisa en el aplauso final se nos queda grabado como un amuleto.

La tercera pieza se titula ‘Di versos’, de Paladio Teatro, nuestra compañía más que merecidamente premiada.

Entre el mar y la luna, entre la real candidez de los cinco intérpretes, al amparo de su presencia callada y acompañados por la canción Alfonsina y el mar se mueven, miran hacia el lugar donde estamos sentados los espectadores, parecen invitarnos a un viaje en la barca de la esperanza, después, el más joven de entre ellos, recita el romance de la luna luna de Lorca, mientras otro, el de la sonrisa franca y mirándonos dice Te quiero, lo repite como un mantra, una y otra vez una y otra vez. Llegan los aplausos y nos sentimos tocados por algún duende juguetón e imperfecto.

Tercer día, ‘Materia Medea’. Basada en un fragmento de ‘Medea material’, obra del dramaturgo alemán Heiner Muller y de la vivencia e inmolación in situ de la actriz que interpreta a Medea. Ella, con el otro actor, nos señalan con una valentía sin fisuras y una desnudez descarnada, como el deseo, el amor y el sexo entre cuerpos que están dañados, heridos, mutilados, no es diferente del de el resto de los humanos. La vivencia corporal y anímica del apetito sexual, esta que no es ni textual ni conceptual, la materia sobre la que se asienta la cópula, es física, su sustancia es la de dos cuerpos que se aproximan, tocan y penetran. Sabemos que no a todos los espectadores les resultará fácil mirar esta verdad irrefutable: el acercamiento carnal de dos seres cuyos cuerpos no están enteros. Lo hacen a través del arte de la representación teatral, y no es gratuito.

La siguiente pieza, ‘1+1=3’, de Fritsch company. Un hombre y una mujer down bailan juntos, e intercambian el cepillo y el peine con el que cada uno se peina. Un espectáculo de danza teatro que quiere contarnos algo, pero se pierde en el camino, o se entretiene, o no acaba de encontrar como.

Hay una verdad que necesita alumbrarse, Paladio y su Festival lo hacen, Marta Cantero su directora lo logra. Al colocar una linternita en ciertas zonas tabúes u oscuras de nuestra humanidad, nos indican, que el teatro y la danza interpretado por personas con discapacidad o diversidad funcional, aporta al arte la belleza rabiosa de la imperfección.

Aquellos que no se someten a impedimentos o a la adversidad tienen algo que contarnos: vida que lucha. Espectadores, acudid pues, no dudéis, cada vez que haya ocasión id a ver estos trabajos con esa mente que ha descendido hacia el corazón y nos hace más abiertos y confiados. Esto es teatro del bueno.