1942. —Un equipo de la Gimnástica en el Stadium Chamberí en 1942. Los jugadores son —de izquierda a derecha y de arriba a abajo— Garrido, Lázaro, Segundo, Ferranz, Pepote, Cerezo y Bastarrica; Pilín, Santiago, Pascual y Vives.
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Javier de Andrés.
Fotos: G.S.

La Gimnástica Segoviana se agarra a la vida con la tenacidad del castellano viejo. Su instinto de supervivencia deja atrás crisis capaces de tumbar entidades mayores, pero no a la Sego. Porque Segovia no se rinde, Segovia no se doblega. La Gimnástica agiganta su leyenda amparándose en el día a día, un terreno en el que deambula desde el principio de sus tiempos. El candil que alumbra su futuro amenaza con apagarse constantemente, pero siempre hay alguien que —incluso cuando parece extinguida la llama — lo aviva. Quizá la explicación esté en que la Gimnástica no concibe su final sin tener constancia cierta de su inicio.

La cultura popular ubica el alumbramiento de la institución deportiva más longeva de Segovia —Academia de artillería aparte— el 28 de junio de 1928, pero no hay documento que haya visto la luz en las últimas décadas que lo refleje. Bien pudiera la Gimnástica rondar las noventa y seis primaveras o no alcanzar las noventa, según diferentes teorías. Entre medias, los oficialistas, que como mayoría consideran que tal día como hoy hace noventa y dos años nace la Gimnástica. La multitud de cambios de sede social del club motivados por problemas de toda índole dejan por el camino centenares de recuerdos, trofeos y documentación sensible que está perdida o, en el mejor de los casos, escondida. Tan solo un mínimo porcentaje del legado de la Segoviana está en la actualidad en su poder. Toda una tragedia para las familias de la ciudad y provincia con vínculos familiares a la Gimnástica, que algunos incluso desconocen.

Las teorías
Para sustentar la tesis que concede la mayor edad a la Gimnástica hay que asumir que su germen está en la Cultural y Deportiva Segoviana, cuyo origen —también sin documento oficial que lo atestigüe — ubica la hemeroteca entre los años 1923 y 1924. No resulta descabellada esta opción teniendo en cuenta que encontramos en la prensa de la época nombres que coinciden entre las primeras directivas de ambas entidades. Tampoco puede descartarse que disputas de alguna índole propiciaran una escisión, la creación de una nueva institución o un club en paralelo. El hecho cierto es que el peso de la Cultural y Deportiva Segoviana en la sociedad local es mucho menor en la recta final de los años veinte hasta su progresiva desaparición.

La asunción por parte de la masa social gimnástica de que es 1928 el año del nacimiento del club choca con las referencias periodísticas que no mencionan como tal a la Gimnástica Segoviana hasta 1931 en la convocatoria de un campeonato de Ferias. Pese a todo, no es completa la oscuridad en la teoría de 1928 porque el Álbum Nacional de Fútbol, editado por la Delegación Nacional de Deportes, dirigida por el teniente general José Moscardó y publicado en 1947, sostiene en sus páginas dedicadas a la Segoviana que el club nace el 28 de junio de 1928. Para la elaboración del documento, el Régimen contacta con periodistas de cada una de las demarcaciones para que sean ellos los que hablen de las provincias. En el caso de Segovia, el encargado firma bajo seudónimo — JOPAELI— y su veracidad, por lo tanto, queda difuminada. Tampoco ayuda que el texto tenga errores históricos como el que atribuye la inauguración del Stadium Chamberí a 1928, cuando no es hasta 1932 cuando empieza a usarse después de que sea la propia Gimnástica y sus directivos, jugadores y simpatizantes los que acondicionen el terreno para la práctica del fútbol. La mayor baza de los que consideran el año 1928 como el del nacimiento de la Gimnástica está basada en el testimonio del considerado por la mayoría como primer presidente de la entidad, Francisco del Barrio, que suele hacer manifestaciones al respecto a los medios, como las que realiza al diario deportivo Gol en su edición de 28 de marzo de 1945. “Allá por el año 28 — explica Del Barrio— existían varios equipos en Segovia que, llevados de su afición, concertaban partidos entre ellos, jugando como es natural, en malísimos terrenos”; “Un grupo de amigos tuvimos la idea de fusionar estos equipos; lo realizamos y surgió a la palestra la Gimnástica Segoviana”, detalla al cronista Aurelio Rodrigo.

Las menciones en prensa
La opción de 1930 es consistente porque está asociada a certezas. El hecho de que el final de año resulte convulso con el fin de la dictadura de Primo de Rivera y la posterior llegada de la República no implica necesariamente que no se constituya un club deportivo, aunque las prioridades parezcan otras. La peluquería de Eusebio del Barrio en la Calle José Zorrilla es el centro de operaciones de la Gimnástica en esos momentos, como lugar de reunión de buena parte de los amantes del deporte de Segovia.

El 27 de mayo de 1931 el diario Segovia Republicana menciona por primera vez a la Gimnástica Segoviana al citar al equipo entre la lista de participantes en el torneo de Ferias de Segovia de ese año junto a el CD Merengues, el Sport FC, el CD Balas Rojas o la Academia de Artillería, entre otros. Tomando esta referencia, por lo tanto, admitimos como el primer partido de la historia de la Gimnástica el jugado en torno al 25 – 26 de mayo de 1931, disputado ante el Racing club Luises y solventado con estrepitosa derrota (1-6) de los gimnásticos. Yanguas; Otero, Antonio; Enrique, Santamaría, Máximo; Julio, Rodríguez, Carlos, Chilín y Tomás forman ese día en una Gimnástica de la que no trasciende el color de su indumentaria, y en la que Carlos tiene el honor de ser su primer goleador. La contienda tiene lugar en el Stadium de Baterías, propiedad de la Academia. Para encontrar el primer partido oficial de la Gimnástica hay que remontarse al 21 de octubre de 1934 en partido correspondiente al Campeonato de la Comarca Norte, en su Segunda Categoría Preferente dentro de la Federación Castellana. Cañero; Soler, Velayos, Cristeta; Jacinto Terraillón; Alberto, Bravo, Garrido, Gamboa y Juanito defienden el honor local en Chamberí ante el Canario CF de Valladolid, un equipo potente que no consigue llevarse la victoria (1-1). Gamboa es el responsable del primer gol oficial de la Gimnástica Segoviana.

Independientemente de la fecha de su constitución, La Sociedad Deportiva Gimnástica Segoviana nace con propósito de continuidad y con la idea de aglutinar el mayor número de especialidades deportivas posibles. Baloncesto, balonmano, atletismo, ajedrez, ciclismo o fútbol sala tienen a lo largo de la historia de la entidad su espacio, aunque la mayor parte de las veces su vida es corta.

Los personajes
Pese a que las teorías con respecto a la fundación son varias, el aficionado gimnástico tiene claros los nombres de los que pueden considerarse los padres del club, pese al baile de fechas. Eusebio Barrio, Francisco del Barrio o el capitán – más adelante comandante – Yanguas, son a los que la Gimnástica debe su existencia. Los dos primeros representan al club en sus inicios porque, aunque no está claro cuál de los dos es presidente primero, ambos están presentes en el alumbramiento como ideólogos o ejecutores. Y el tercero se toma como uno de los mayores impulsores del fútbol en la ciudad gracias a su trabajo en la Academia de Artillería, y como uno de los máximos responsables de la construcción del Stadium Chamberí, primer y único campo del que es propietario en su historia la entidad. Todos los presidentes de la Gimnástica Segoviana tienen su cuota de protagonismo y en algunos casos resulta capital su intervención para evitar la desaparición de la entidad, pero por su trascendencia es Manuel Díaz – Miguel Moraleda, el considerado como mejor presidente de la historia de la Segoviana por su implicación, y por la longevidad de su mandato que se extiende durante cerca de dos décadas (1959 – 1977).

Entre los jugadores, los verdaderos protagonistas de la historia deportiva de la Gimnástica, muchos segovianos son los que permanecen en el recuerdo por su desempeño con la entidad. Nicolás Álvaro, conocido futbolísticamente como Cañero; Ciriaco Cuesta, Mariano Gutiérrez Chocolate, Jaime Rodríguez, Juan Callejo, Domingo Jimeno, Gonzalo Martínez Sanchidrián, Teófilo Ortíz Pilín o Juan Antón, entre otros muchos, ofrecen grandes tardes de gloria a los aficionados que en temporadas concretas llegan a abarrotar Chamberí o El Peñascal con miles de espectadores de manera continuada. Entre los foráneos sobresalen las figuras de Eduardo Sobrado, internacional con España después de su paso por el Celta de Vigo al abandonar la Gimnástica, José Luis Izpizua, mítico guardameta del Athletic Club de Bilbao que alterna la portería gimnástica con la dirección técnica o Julio Martialay, con trayectoria en Primera División en el Atlético de Madrid y que marca en buena parte de sus partidos con la Gimnástica. Tampoco conviene olvidarse de entrenadores que dejan huella en Segovia como Modesto Maside, Pedro García Oyaregui o Alejandro Adrián de Miguel. A todos ellos y a muchos otros se les añaden las referencias de los aficionados actuales con nombres protagonistas en las últimas décadas, algunos de los cuales siguen vinculados al club en la actualidad.

Los colores
La Gimnástica porta colores azul y grana desde prácticamente sus orígenes, aunque en sus primeros partidos los jugadores vistan con camiseta blanca, más barata y fácil de conseguir en tiempos de escasez. Tampoco les es ajeno a los gimnásticos su equipo con camiseta celeste, o más anteriormente con rayas verdiblancas, incluso blanquiazules. Si las primeras equipaciones azulgrana las paga la familia Klein, las regala el Fútbol Club Barcelona a través de Josep Samitier, o forman parte de una idea original de un ingeniero suizo afincado en Segovia y originario del Cantón de Tesino —que lleva los colores azul y grana en su escudo — ya son objeto de otro debate.