Juan Senovilla 0826
Senovilla colabora en la organización del mercado de productos ecológicos que se coloca el primer sábado de cada mes en la plaza Doctor Laguna de Segovia. / E.A.

Le viene de familia. Su abuelo y su padre ya se dedicaban a esto. En su casa, detectaron “la desvirtuación” de la agricultura química. Buscaron la alternativa. Y la encontraron: la agricultura ecológica, fundamentada en la tradicional. El cuellarano Juan Senovilla es el presidente del Consejo de la Agricultura Ecológica de Castilla y León desde hace 12 años. Recorre la provincia de Segovia y otras de la Comunidad para fomentar la venta directa como sustitutivo de la comercialización. Este, junto con el uso de productos químicos, lo considera la causa de unos problemas agrarios “que se siguen arrastrando aunque se ha puesto algún tímido remedio”.

Era de los que no querían estudiar. No le quedó más remedio: tuvo que ponerse a “estroncar remolachas”, como se decía en su pueblo. Cavar, arar, abonar, plantar, semillar, regar, recoger y vender. Este es el proceso que sigue en su huerta. Lleva desde 1978 haciéndolo. Y “ya peina canas”, bromea.

La historia de la agricultura la conoce bien. De hecho, se puede decir que la domina. Cuenta cómo, tras la II Guerra Mundial, “la industria química y armamentística se reconvirtió a la agricultura”. El nitrato amónico, un elemento clave para hacer los explosivos, pasó a la agricultura. Durante esta época, también se desarrollaron diversos herbicidas e insecticidas. En aquel entonces, la agricultura química parecía la solución.

Su enfado se deja entrever cuando explica que “el 60% del suelo agrario útil regional está contaminado de nitratos” debido a los abusos de la agricultura intensiva y química. En la lucha contra estos métodos, fundamenta su agricultura.

Es uno de los impulsores del bienestar animal y de la ganadería y la agricultura sostenible. Aunque considera que se “abusa” del término sostenible. “Ahora hay muchos nombres”, sostiene. Pero es la agricultura ecológica la que engloba, tanto en su reglamento como en su espíritu, todas esas técnicas.

Cuanta más humanidad se mete en la agricultura, mejor es”, asegura. Reconoce que “es un tópico”. Pese a ello, cree que las plantas tienen sensibilidad y perciben la atención. No es igual una atención química, que orgánica. Tiene claro cuál es la clave de la salud vegetal: aumentar la fertilidad de los suelos. Senovilla impulsa una agricultura que no solo es sostenible: también saludable. Esta es su forma de combatir “la desvirtuación” de la agricultura. Y de luchar contra el cambio climático.