Frater define en Segovia un nuevo modelo de organización territorial para reforzar su presencia en la sociedad

La Asamblea General buscará conseguir una mayor implicación de las fraternidades en la tarea conjunta de difundir el trabajo pastoral y social con los discapacitados

Los últimos informes de población elaborados por Naciones Unidas señalan que el 14 por ciento de la población mundial padece algún tipo de discapacidad. La voz de esta «minoría mayoritaria» es sofocada por una sociedad que, aunque comienza a volver la cabeza hacia este colectivo, aún es reticente a la hora de escuchar las peticiones de este colectivo. Hace 70 años, el padre Henri Francois puso de manifiesto la importancia del papel de los discapacitados a través de la creación de Frater, que siete décadas después se ha convertido en uno de los colectivos más importantes en la atención social y pastoral a las personas con discapacidad.

Lejos de quedarse anclada en la historia, Frater trabaja diariamente por mejorar sus estructuras para llegar con su mensaje evangélico y social a todos los rincones. Así, a lo largo de todo este fin de semana, Frater España ha celebrado su XL Asamblea General en la que los representantes de las 41 fraternidades repartidas por todo el país abordarán uno de los retos más importantes de su historia, como es el cambio en el modelo de organización territorial.

Basilisa Martín Gómez, presidenta nacional de Frater España, explica que el objetivo marcado en la anterior asamblea celebrada en Segovia en 2013 era «iniciar un trabajo con todas las fraternidades para recoger sus aportaciones y sugerencias sobre lo que podría ser un nuevo modelo organizativo». Así, durante estos dos años, las aportaciones se han reunido en un documento de trabajo sobre el que la cuadragésima asamblea general está trabajando. «Las visitas que hemos realizado a las fraternidades durante este tiempo nos han hecho ver que muchas de ellas tenían rescoldos que hacía falta avivar -explció Martín Gómez- y creeemos que si se pueden reforzar zonas o estimular el trabajo de algunas fraternidades podemos impulsar el crecimiento de la organización».

Además, este trabajo de campo ha conseguido incrementar el nivel de implicación de las fraternidades, obteniendo una respuesta positiva «no sólo en cuanto a las aportaciones, sino a la colaboración económica con otras fraternidades, lo cual refuerza también el sentimiento de que Frater es una organización transnacional».

Aunque el trabajo de Frater se centrará en esta asamblea en la organización interna del trabajo, no pierde de vista su carácter reivindicativo, espoleado por la inminente cita electoral del 24 de marzo, en la que los partidos políticos acuden a las asociaciones y colectivos para interesarse por sus demandas y propuestas. Sobre este aspecto, Basilisa Martín asegura que la principal preocupación de Frater es que los futuros responsables políticos de las instituciones con competencias en la atención a la discapacidad elaboren políticas que permitan «un reparto justo» de los recursos en materia de la atención a la dependencia.

«Actualmente existen desigualdades muy evidentes tanto en la atención como en las ayudas a la dependencia -aseguró, y consideramos que el reparto debe ser equitativo, porque aunque las diferencias económicas son considerables, los problemas de los discapacitados y dependientes son comunes en todas las regiones, y deberían contar con una atención adecuada a sus necesidades».

Asimismo, la eliminación de las barreras arquitectónicas sigue siendo un problema endémico y una de las mayores dificultades que encuentran los discapacitados a la hora de afrontar una vida normal. En este sentido, Basilisa Martín aseguró que «a estas alturas no podemos entender cómo pueden existir aceras sin rebajes adaptados, algo muy sencillo que parece que cuesta trabajo llevar a cabo», y manifestó que una ciudad accesible «es buena para todos, no sólo para los discapacitados, sino también para las personas mayores o para los hombres o mujeres que portan una sillita de bebé».

Por otra parte, reclamó una mayor especialización en el tratamiento a las personas con discapacidad, centrándose en el aspecto humano por encima del técnico o el profesional. En este sentido, subrayó la importancia del voluntariado como apoyo para la atención a los discapacitados, aunque lamentó que el número de personas dispuestas a colaborar «desciende porque si bien es cierto que hay un voluntariado latente, no todas las asociaciones disfrutan de voluntarios».

Un movimiento con voz en Europa

El trabajo de Frater en estos 70 primeros años de historia ha llevado a esta organización a extenderse en forma de fraternidades no sólo en Francia, cuna de origen, sino en otros 12 países en los que lucha por hacer presente la voz de los discapacitados y su presencia activa en la sociedad. Marisol García, coordinadora de la Fraternidad Europea, destacó la implantación de esta organización en países «con realidades muy diferentes y complejas pero muy ricas, que nos enriquecen al resto de fraternidades con las que estamos en comunión». Así, señaló que la labor iniciada por el Padre François en la década de los 40 del pasado siglo ha servido para que el discapacitado «haya pasado de ser una persona enferma que necesita asistencia a una persona activa que se pone al servicio de otro discapacitado; por lo que no sólo recibe, sino que es protagonista y ayuda a personas con vidas parecidas a la suya».

García destacó a España y Francia con los países donde la implantación de Frater es más señalada, aunque precisó que en otros como Alemania o Suiza «ya cuentan con medio siglo de experiencia, lo cual les sitúa a un buen nivel de colaboración». También valoró como muy importante la incorporación a Frater de países del antiguo «telón de acero» como Rumanía o Hungría, que según explicó la coordinadora «han iniciado con mucho ímpetu el trabajo, aunque aún no tienen la experiencia adecuada».

El reto para las fraternidades europeas es alcanzar una voz conjunta para defender sus intereses y difundir el mensaje del Evangelio, aunque Marisol García reconoció la dificultad de unificar un mensaje «debido a la diversidad cultural y religiosa de cada país, aunque todos nos sentimos dentro de la línea y el espíritu de Frater».