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Matilde del Amo, en el centro, rodeada de sus hijas y nietos, y acompañada por la alcaldesa y una buena representación de la corporación municipal. / KAMARERO
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Matilde del Amo, frágil, emocionada, acompañada en todo momento por una de sus nietas, recogió la Medalla de Oro de la Ciudad que el Ayuntamiento, por unanimidad de la corporación, otorgó a su marido, el marionetista gaditano Francisco Peralta, que en 2014 cedió 38 piezas de su colección a la ciudad, hoy protagonistas del Museo que lleva su nombre en el Arco de Santiago de la Muralla.

Estaba arropada Matilde por sus cinco hijas y sus muchos de sus nietos en un acto que se celebró en el patio de la Casa Consistorial con la solemnidad requerida. La viuda de Peralta, agradecida, dijo que en ningún sitio como en Segovia se había sentido tan querido y señaló lo que suponía para él que miles de personas pasen por su museo para ver la colección de títeres.

“Agradecer a la ciudad el cariño con el que se entrega esta medalla”. Así resumía Paula Conte Peralta, de 17 años, la nieta que estaba sentada a la izquierda de Matilde del Amo, quien la acompañó al estrado y no la dejó sola ni un instante, el sentido de las palabras que leyó su abuela a un auditorio en el que, además de la familia, estaba parte de la corporación municipal y representantes del ámbito cultural de la ciudad, entre otros la directora de Titirimundi, Marian Palma.

Conte confesó que “el lazo entre Segovia y mi abuelo era muy fuerte y este es el momento de demostrarlo, no podemos estar más agradecidos y contentos”.

Cuando ella nació Peralta ya no elaboraba sus títeres pero asegura que recuerda perfectamente “ver las marionetas y que cuando montaron el museo quería estar allí, me fascinaba, es algo tan cuidadoso, parece que están vivas, que van a echar a andar. Por mí iría a diario casi”.

Peralta fue el primero que tuvo la visión de hacer de Segovia una ciudad del títere cuando en los años ochenta fue profesor de la Casa de los Picos. En 1990 fue distinguido con la Medalla al Mérito de las Bellas Artes, el primer ‘titiritero’ en conseguirla.

La alcaldesa, Clara Luquero, en nombre de la corporación y en representación de toda la ciudad, tomó la palabra para citar primero al maestro marionetista: “La esencia del teatro se nos escapa como el agua entre los dedos. Siempre estoy solo, con mis dudas y no tengo ninguna seguridad a estas alturas de lo que he hecho…”. Para la regidora segoviana expresaba su forma de abordar la creación de títeres pero sobre todo “su humanidad y su humildad”.

Tomó prestadas las palabras de Claudia de Santos, concejala de Patrimonio Histórico, en el pleno de febrero que aprobó el reconocimiento: “este hombre bueno y silencioso para quien hoy -con la humildad que a él lo definía- pero también con el aplomo, la dignidad y el orgullo de quien invoca la justicia, es a quien el Ayuntamiento ha concedido la Medalla de Oro de la Ciudad”.