Muchas personas disfrutaron del concierto en el mágico escenario de los Jardines de los Zuloaga. /KAMARERO
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Después de unos cuantos meses de ayuno de conciertos se nos ha presentado la ocasión para, contribuir económicamente a la causa del Covid y disfrutar de un concierto de viento y percusión en este caluroso mes de julio.

La formación que nos ha visitado es un grupo de una treintena de componentes de viento y percusión de la Orquesta de Castilla y León. Grupo que aúna músicos veteranos con elementos jóvenes, dirigidos todos ellos por el maestro José Manuel González.

El jardín de los Zuloaga nos acogió a todos los que pudimos tener entrada, ya que hay que mantener la distancia reglamentaria entre una localidad y las más próximas, y nos acogió en buena forma, con un césped muy elegante.

El concierto se abrió con una fanfarria para instrumentos de viento tocada fuera del escenario y que se repetiría al final del concierto desde el escenario, un buen comienzo.

El programa traía dos serenatas, una de Mozart, la 11 en mi bemol mayor en su movimiento allegro maestoso y otra, opus 7, de un Richard Strauss muy joven, que más adelante dirigiría Hans von Bülow, su protector. El padre de Richard Strauss era primer trompa en la ópera de Munich.

Les siguió el adagio para vientos de Joaquín Rodrigo, que sonó más compacto. Se capta la alegría levantina y produce, a su vez, una cierta alegría con la cual venceremos al virus que nos ha atacado tan cruelmente.

Eric Ewazen es un compositor de Cleveland, Ohio, que escribió una partitura para ensemble de viento y percusión en el año 2007 y que dedicó a este conjunto de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León. Sonó muy bien en Los Zuloaga dirigida por el maestro José Manuel González.

De Benjamín Britten sonó su ‘Funeral ruso para metales y percusión’ con gran maestría, y de Alfred Reed el tercer movimiento de la Sinfonía para metales y percusión, con más maestría si cabe.

El concierto finalizó con la interpretación de la danza ritual del fuego de ‘El amor brujo’ de Manuel de Falla en versión de viento y percusión. Fue muy aplaudida y con este gran final, y la fanfarria inicial dio por concluido este concierto que esperemos que nos traiga una bonanza tanto en la pandemia como en la actividad concertística.