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Alegoría de Roble

El pintor segoviano Juan José Sebastián presentará, durante el mes de septiembre de este 2019 en la Biblioteca Pública de Segovia, una colección de medio centenar de obras bajo el título expositivo de Roble. Juan José Sebastián nació en Perorrubio (Segovia) en 1966. Es pintor, escultor, grabador y profesor. Premio Nacional de Grabado María Teresa Toral 2011, ostenta además premios del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y de la Junta de Castilla y León sobre buenas prácticas educativas. Toda su obra, a lo largo de los años, tiene que ver con esta su tierra segoviana: las llanadas, las sabinas, sus colores, sus cielos, sus tormentas; y con el tiempo. En su trayectoria siempre ha creado buscando, innovando, con los temas, colores, formas y materias. Hoy esa relación se nos presenta con el icono del roble, con las formas del hielo y la textura de la tierra. Nueva obra, nuevo tema y nuevas técnicas pictóricas que incorporan lo digital. Nuevas tecnologías para afrontar una nueva relación con la tierra y el tiempo.

Roble

Quercus era el nombre romano de los robles y por extensión de todos los árboles que producen el fruto de la bellota. El origen de la palabra es celta y significa árbol hermoso. El roble es un árbol con desarrollo lento que aguanta bien la sequía y las heladas. En suelos pobres forma bosques bajos pero cuando se aclaran y se despejan sus tallos más aventajados se hace monte alto. Brota abundantemente de su extenso y potente sistema de raíces formando matas espesas. Su talla es moderada con un tronco no siempre recto y con una copa ancha e irregular. La leña ha constituido durante siglos el aprovechamiento más corriente de los robles, cortándose cada 8 o 12 años. Es un árbol importante por fijar con sus raíces los suelos y evitar su degradación y desaparición. Es muy sensible al oídio o mal blanco. Sus hojas caen muy tarde en invierno, casi al brotar las nuevas hojas en marzo.

Biblioteca Pública de Segovia

Una de las funciones de la biblioteca pública es mostrar, difundir y preservar la creación segoviana. Narradores, poetas, ensayistas, científicos, pensadores, ilustradores, escultores, artesanos, músicos, pintores, grabadores, fotógrafos, etc., tienen su sitio en la biblioteca de todos porque son parte esencial del desarrollo cultural y social de nuestra comunidad.

La exposición de Juan José Sebastián en nuestra biblioteca es un destello de lo que concibe y puede generar la creación de segovianos para el necesario desarrollo futuro de esta tierra. Es con ello un privilegio para la biblioteca contar con los creadores, como en este caso Juan José Sebastián, que atisban el futuro para darnos un nuevo sentido en múltiples facetas, en este caso artística. Creo firmemente que el desarrollo cultural que produce esta comunidad en todas esas facetas es un impulso insoslayable para la mejora de nuestra vida física e intelectual. La belleza, unida al recuerdo y cuidado de cualidades y características de nuestros orígenes, es un valor preciado y necesario para hacernos mejores y más orgullosos de la tierra de la que formamos parte.

Futuro

Juan José Sebastián siempre está anclado a la tierra, en esta exposición con el roble como motivo, para hacernos recordar lo que siempre ha estado ahí, a saber: la relación insondable con la tierra en la que vivimos. Toda su trayectoria artística para no hacernos olvidar que esa relación, en este caso con un elemento de la flora, tenemos que cuidarla de varios modos, en primer lugar recordándola y manteniéndola haciéndola sostenible. Una llamada de atención que nos presenta la importancia del arte en nuestra vida.

Pero me quedaría corto si sólo notase como conclusión a la exposición Roble la necesidad de cuidar nuestro medio. Creo que las obras de esta exposición nos llaman a mirar con ojos compasivos y justos todo lo que aporta nuestra a tierra a nuestra vida, nuestras tradiciones, nuestra economía, la cultura que arrastramos y nos define, en suma.

Alegorías
De manera similar a los robles, el espíritu de la obra del pintor de expresar la relación con la tierra y el tiempo es lenta pero segura, se mantiene pese a inclemencias de la vida y, en correspondencia con la evolución del pintor, así los castellanoleoneses debiéramos vernos, a saber: no olvidar lo que siempre hemos sido y pergeñarnos con lo que nos presenta el futuro, sea arte o conocimiento, ya sea digital o por analogía.

Como el roble tiene múltiples brotes, trabajos como los presentados en esta exposición generarán mayor atención a todo lo que forma esta tierra como base y sustento de nuevas creaciones hoy impensables. Con esa visión la biblioteca procura cuidar estos pequeños tallos, para que con el tiempo se forme una copa ancha, aunque sea irregular, que aporte frescor y cobijo a todos los que buscan una mejora. Incluso de aquellas especies que no pueden crecer a pleno sol. Esa diversidad de especies traerá nuevos grupos para nutrirse de sus frutos y semillas.

La corta de la buena leña de roble siempre fue, y continúa en la actualidad siendo, el recurso más utilizado de este árbol. Pero siempre de modo sostenible, en cortas periódicas, para la mejor persistencia de este recurso esencial durante siglos para calentarnos, cocinar y laborar. Que de igual modo veamos esta antigua tradición como remedo de uso de otros recursos, incluidos los patrimonios cultural y natural de los que somos depositarios.

Apuntábamos arriba que una de las funciones más relevantes del roble y su extenso sistema radicular era la fijación del suelo para evitar su degradación. A mi juicio, exposiciones como Roble sirven para fijar en nuestro acerbo cultural segoviano ese patrimonio inmaterial de conocimiento, de modos de hacer, de vivir, y tradiciones de las que tenemos que sentirnos orgullosos porque nos han mostrado un recorrido de muchos siglos. Con raíces fuertes el agua no escurre por la superficie arrastrando la tierra a otras provincias con, en este momento, un suelo aparentemente más fértil. Ejemplos como Roble y su copa suavizarán las fuertes lluvias y el viento, y sus frutos y hojas enriquecerán el suelo, crearán un substrato esencial para que germinen otras especies diferentes, aumentará la porosidad de la superficie que permitirá absorber el necesario agua, lentamente y reteniéndolo por más tiempo.

Incluso los problemas que aquejan al roble pueden servirnos de espejo para nuestro borrador de alegoría. Uno de los grandes males del roble es su sensibilidad al oídio, un hongo parásito del roble que produce una infección sobre las hojas recién brotadas de las yemas. Este hongo no permite que llegue la luz solar a la hoja, lo que hace que la planta se debilite provocando enanismo, caída de la hoja, etc. Pretendemos que estas palabras sirvan de preventivo fungicida para que no se amustien los verdes brotes que vemos florecer en la creación segoviana.

Que perviva en el tiempo, al menos hasta encontrar nuevas primaveras de apogeo cultural, esta exposición para insinuarnos el cuidado de los matices de nuestra tierra segoviana, con pasión, desde múltiples reflejos, como con arte se hace en esta feliz ocasión gracias a Juan José Sebastián, en nuestra biblioteca, en este apacible final de verano.

Así sea.


(*) Director de la Biblioteca Pública de Segovia.