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La situación de España fue objeto de atención en la Estados Unidos al comienzo de la Guerra Fría. Desde 1948 se desarrolló en la prensa norteamericana una gran controversia sobre cómo afrontar las relaciones con aquel país sometido a la dictadura de Franco. La opinión liberal quería mantener el boicot internacional acordado en la ONU contra el último baluarte del fascismo en Europa; los conservadores, por el contrario, reclamaban un acercamiento al que consideraban un régimen fiable y un aliado seguro en la lucha contra el comunismo.

La conveniencia o no de conceder ayuda económica al país a cambio de colaboración militar también provocó un pulso dentro de la administración norteamericana: el Pentágono era partidario de pactar con el régimen de Franco por interés estratégico, pero el Departamento de Estado se oponía a negociar mientras el régimen no adoptase medidas liberalizadoras. En el poder legislativo, además surgió un sector partidario del entendimiento con el régimen, dispuesto a presionar aprobando asignaciones de ayuda a España que luego vetaba el presidente Truman.

El ambiente de cruzada anticomunista que se vivió en los Estados Unidos a partir de 1949 jugó a favor del acercamiento a la España de Franco. En agosto de ese año la URSS hizo estallar su primer artefacto nuclear, arrebatando así el monopolio del arma atómica a los EE.UU. La importancia estratégica de la península aumentaba, al considerarse el último reducto de la resistencia accidental en el caso de un enfrentamiento convencional en Europa. El estallido de la guerra de Corea, en junio de 1950, reforzó las razones de seguridad nacional y revalorizó la actitud fervientemente anticomunista del régimen español.

El pulso entre el Senado y el presiente Truman se resolvió ese verano a favor de España, a la que asignaron 62,5 millones de dólares para el año 1951. Fue el primer éxito de los esfuerzos combinados del Pentágono, del Spanish Lobby, y de parte del legislativo. Ese crédito permitiría adquirir 67.000 toneladas de trigo, fertilizantes y otros productos básicos para la alimentación de los españoles. Ese año terminó también aislamiento internacional del régimen: el 4 de noviembre de 1950, la Asamblea General de la ONU aprobaba una resolución autorizando la vuelta de los embajadores a España, y un mes después el gobierno estadounidense designaba al suyo para desempeñar el puesto en Madrid.

Sin embargo, antes de que llegara el nuevo embajador a su destino, la revista LOOK insertó un reportaje muy crítico con la España “fascista” y la tiranía de Francisco Franco, mostrando la desesperada situación en la que vivían los españoles, “sin libertad y sin esperanza en ese áspero, árido y aislado rincón del sudeste de Europa”. La revista mostraba su preocupación porque los dólares de la ayuda estadounidense no se destinaran a la población necesitada, sino a la minoría que detentaba el poder.

El embajador de facto de España en Washington, José Félix de Lequerica, envió al director de Look una áspera carta de protesta el 12 de enero de 1951:
“(….) quisiera indicarle que desde hace muchos años jamás he visto una propaganda tan iracunda e infundada con ésta (…) Seleccionar a unos gitanos, a niños descalzos, vistas de chabolas, un sacerdote, un soldado y un policía, para llamarlo reportaje de España es faltar a la verdad dejando fuera el 90% de la realidad (…) El artículo de LOOK es un ejemplo pragmático de propaganda soviética. Moscú no hará sino frotarse las manos al leerlo”.

En abril de ese mismo año la revista LIFE publicó el famoso reportaje de Eugene Smith titulado “Spanish Village”. El fotógrafo viajó por España entre el 5 de mayo y el 7 de julio de 1950, con el encargo de mostrar la situación alimentaria en España en un momento en el que el Senado estadounidense estaba discutiendo precisamente la oportunidad de destinar ayuda económica a la España del General Franco. E. Smith eligió el pueblo de Deleitosa (Cáceres) para representar las condiciones en las que vivían los españoles, un lugar casi sin contacto con el progreso, que carecía de teléfono, alcantarillado y agua corriente, y cuyas “formas de vida habían cambiado poco desde los tiempos medievales”. Smith buscó intencionadamente el dramatismo en las escenas cotidianas, componiendo cuadros ensayados con la ayuda de los habitantes del pueblo, cuyas vidas, decía, “siguen dominadas como siempre por los simples y brutales problemas de la subsistencia”.

Sin embargo, el reportaje alcanzó un éxito extraordinario entre el público y tuvo una repercusión internacional que daño la imagen del régimen. La tirada ascendió, entre ese número y sus posteriores reediciones en forma de porfolio, a los 22 millones de ejemplares. “Spanish Village” fue considerado desde entonces como una de las obras maestras representativas de la fotografía documental humanista. Sus imágenes se convirtieron en auténticos iconos, que han servido reiteradamente para caracterizar a la llamada “España negra”.

La propaganda franquista replicó al “vergonzoso falseamiento de la vida española” que hacía LOOK, y a la “amañada, injusta y tendenciosa información” de LIFE, mostrando a su vez la cara más siniestra de los Estados Unidos. La revista ilustrada que publicaba el Instituto de Cultura Hispánica y SEMANA denunciaron la “mendicidad” del reportaje “Spanish Village” y los confrontaron con una visión idealizada del mundo rural español. Allí aparecieron pueblos nuevos con sus flamantes escuelas y casas aseadas, habitadas por campesinos felices que disponían de modernos tractores.

El editorial de MUNDO HISPANICO incluía este comentario:
“Posiblemente LIFE no nos comprendiese si dijésemos aquí que la vida de Deleitosa es preferible a la vida de Harlem, en puro rigor ético, en puro rigor humano. Porque aún en Deleitosa, con todo, o quien sabe si por todo, la vida humana (los valores humanos, el espíritu , la conciencia de la fugacidad de la vida, el sentido del tránsito, el valor eterno del alma) no es tan repulsiva como en Harlem (…). Seguramente de la pobre Deleitosa podría extraerse el ejemplo de la vida en familia, honestamente, a pesar de la pobreza; la integridad indestructible del grupo familiar, la decencia de las costumbres, el poder femenino, el rezo cotidiano, el amor y el temor de Dios (…). Estamos seguros de que si empezase ahora mismo esa guerra que se espera, se intentaría improvisar fulminantemente un nuevo Plan Marshall expeditivo, sin protocolos ni formulismos, sin expedientes ni averiguaciones, para colocar en manos de los hombres de Deleitosa y de todas las “Deleitosas” de España el fusil de repetición o la “bazooka” en la seguridad absoluta de que los emplearían a modo. Los promotores de este improvisado Plan Marshall lo harían pensando en salvar su imperio económico. Los hombre de Deleitosa, tan escasos de civilización a la norteamericana, pensando en salvar la Civilización”.

En 1951 las consideraciones estratégicas superaron finalmente las últimas reticencias políticas de Truman, y el acercamiento hispano-norteamericano se inició oficialmente. La opinión pública norteamericana había evolucionado de forma perceptible a favor de un acuerdo con el régimen de Franco. En julio de ese año el almirante Forrest P. Sherman visitó Madrid para entablar las conversaciones exploratorias destinadas a alcanzar un pacto militar bilateral. La ley de Asignaciones de Seguridad Mutua reservó 100 millones de dólares en el presupuesto de 1952 para ayuda económica, técnica y militar a España. Los EEUU aceptaban iniciar las negociaciones que llevarían a los pactos militares y económicos de 1953, sin exigir a cambio ninguna modificación en la configuración del régimen dictatorial.

La revista LIFE volvió a enviar al fotoreportero Dimitri Kessel, para retratar, a todo color, la imagen más turística, amable y atractiva del país. Allí no aparecían los españoles con sus miserias y sus rasgos arcaizantes, sino paisajes evocadores, monumentos imponentes y estampas festivas.

El editorial de MUNDO HISPANICO en julio de 1951 podía proclamar triunfalmente:
“Nosotros, que éramos durante estos años (desde el acuerdo de condena de Postdam), el “mal ejemplo” que los fariseos del antifascismo denostaban sistemáticamente, empezamos a ser ahora el posible “buen aliado” con el que la potencia mundial número uno desea tratar de un modo directo para un entendimiento profundo. Nuestro Alzamiento, nacido de la reacción heroica y viril de una sociedad amenazada de exterminio y válido en cualquier época de la historia de España en que se hubiera producido, resultó a la postre, por la sorprendente y providencial coincidencia con procesos externos, uno de los motivos de esperanza para los tenebrosos tiempos que se anuncian, un sólido punto de apoyo para la defensa del Continente frente a la marea roja y un ejemplo y ensayo lleno de fecundas esperanzas…”.

Asesoría Histórica y autor de los textos
Antonio Niño
Asesoría Fotográfica
Mónica Carabías
Diseño Fotográfico
Manuel Valdehita Mayoral
Impresión de las fotografías
Besana P&C
Organiza
Centro Asociado de Segovia – UNED
Colabora
UNED- Archivo General Departamento de difusión
Vicerrectorado de Centro Asociados –
UNED. Secretaría General – UNED
Diseño y Maquetación
Beatriz García Ruiz – Archivo General