La lápida expoliada representa el descendimiento de Cristo de la cruz. /E.A.
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El fin de semana ha dejado un hecho lamentable en la capital de Segovia, ya que se ha conocido el expolio de la lápida de la sepultura del ceramista y pintor Daniel Zuloaga Olalla (1922-2000), en el cementerio del Santo Ángel de la Guarda de Segovia, una cerámica que data de 1910, con un gran valor patrimonial para la ciudad y sentimental para la familia.

El hijo del ceramista madrileño, pero vinculado a Segovia casi toda su vida, Juan Daniel Zuloaga, que continúa con la profesión artística de su padre en su taller de la plaza de San Andrés de la capital, explicaba ayer que la familia tuvo conocimiento del triste suceso el fin de semana, al comentárselo un amigo que había realizado una visita al cementerio. Tras contactar con el encargado del camposanto, le confirmó los hechos, aunque sin muchas explicaciones, desconociéndose cuándo pudo producirse la sustracción de la lápida, al haber estado cerrado el cementerio durante el confinamiento. La familia tiene previsto denunciar, lo que sospechan ha sido un robo, ya que la lápida se ha extraido limpiamente, sin que parezca un hecho vandálico, así como la puerta de cristal que la protegía.

La sepultura de Daniel Zuloaga Olalla, en la que también se encuentran los restos de su madre, Rosa Olalla, y su abuela, María García, se encuentra en la parte antigua del cementerio del Santo Ángel de la Guarda, en el patio primero de la zona de nichos. El ceramista, según señaló su hijo, siempre mostró su deseo de ser enterrado junto a su madre, ya que la familia Zuloaga cuenta con un mausoleo en otra zona del cementerio segoviano, donde se hallan los restos de Daniel Zuloaga Boneta, el cabeza de la saga de los Zuloaga.

Juan Daniel Zuloaga considera una “vergüenza que se profane la tumba de mi padre, lo que supone una pérdida patrimonial importante”. Cree que se trata de un robo y, en su opinión, “es muy difícil que aparezca”. Su deseo sería recuperar esta joya de más de cien años, así como la puerta de cristal, de unos ochenta años.

La lápida representa el descendimiento de Cristo de la cruz. Juan Daniel Zuloaga comenta que el panel de azulejos de loza blanca es de la década de 1910, decorado en bajo-baño y con lustres-reflejos metálicos a tercer fuego. “Cocido en los hornos de leña de San Juan de los Caballeros –donde trabajaba Daniel Zuloaga Boneta (1852-1921)–, posiblemente si no es obra del mismo Daniel, sería de su hijo Juan Zuloaga Estringana (1884-1968).

Daniel Zuloaga Olalla fue profesor de cerámica de la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Segovia y paralelamente montó un taller de cerámica en la plaza de San Andrés donde recreó las técnicas y formas cerámicas de los Zuloaga.