Varias explosiones detectadas en una caja de fusibles sobresaltaron a visitantes y vecinos que paseaban el miércoles por la mañana por la emblemática Calle Real del centro de la capital. Tras los estallidos, se originó un pequeño fuego que afectó al cableado anexo, derivando en una larga columna de humo blanco. El suceso, aunque provocó expectación y sorpresa, no tuvo ninguna consecuencia grave.

Las explosiones tuvieron lugar poco después de las doce de la mañana en la calle Cervantes, una de las tres vías que unidas forman la conocida como Calle Real del centro histórico de la capital. La respuesta fue rápida, y poco después de haber tenido lugar el suceso los agentes policiales perimetraban la zona, cortando el tránsito peatonal, mientras los bomberos remojaban el cuadro eléctrico y revisaban que ninguna parte del edificio afectado presentara daños.

El edificio, el número 13 de la calle Cervantes, no revistió daño alguno más allá del tendido eléctrico, por lo que no hubo que lamentar desalojos o daños personales en las viviendas ni en el local de la planta baja.

Sobre las causas del suceso, fuentes policiales señalaron la posibilidad de que el calor pudiera estar relacionado, ya que el cuadro, situado entre la primera y segunda planta del edificio, está colocado en la fachada del edificio.

Como era de prever, dada la ubicación del suceso, este generó una gran expectación. De esta forma, muchos fueron los curiosos que se acercaron a conocer el por qué de la nutrida presencia de agentes de policías y bomberos, que se sumaban a los múltiples visitantes que pretendían llegar a la Plaza Mayor.

 

No fue a más y pronto se estableció un pasillo de tránsito que unido a la ausencia de fuego y humo hizo rebajar el número de personas congregadas con rapidez.

Por su parte, los vecinos mostraron su malestar con la situación del cableado exterior del casco histórico. “Todos los cables están por fuera de cualquier manera. Ya podrían invertir en mejorar un poco las cosas”, resumía una vecina del centro de la ciudad que no podía seguir su ruta para llegar a su casa.

No fue la única queja de los vecinos del centro, no dudando varios en mostrar su enojo. Así, otra mujer se mostraba contrariada con las instalaciones eléctricas en exteriores: “Estos cables no tendrían que estar así. Como no van a arder, si les da el sol todo el día y hace 35 grados”.

Otro vecino, mientras miraba la actuación de los bomberos con atención, remarcaba la necesidad de “hacer algo” con las instalaciones eléctricas del casco histórico. “A ver si se anima el Ayuntamiento de una vez. Por más veces que se ha dicho, nunca se ha acabado por hacer nada”.

Lo cierto es que la situación del cableado ha sido un tema tratado y discutido largamente tanto a nivel político como a nivel vecinal. No es una polémica nueva. De esta forma, han sido muchas las voces, algunas plasmadas en ‘El Adelantado de Segovia’, que señalan la necesidad de afrontar un problema que colea desde hace más años de los debidos.

La necesidad de soterrar el cableado cuenta con ventajas fácilmente apreciables. Por un lado, mejoraría aún más el ya de por sí bello centro de la ciudad existente, y por otro, y más importante, reduciría la posibilidad de accidentes como el ocurrido en la mañana del miércoles y de otros futuros que podrían ser conllevar consecuencias mucho más graves.

Además del fuego en la capital, la población de Navafría también sufrió un incendio. En esta ocasión, el fuego se inició en la chimenea de la cocina del restaurante, siendo afectada también la vivienda situada encima del establecimiento.

La alcaldesa del municipio, Jennifer Berzal, celebró la rápida actuación de los vecinos, que propiciaron que el incendio no tuviera mayor impacto.