Ese refugio de pura humanidad

Juan Carlos Gargiulo exhibe en La Alhóndiga 45 fotografías y 15 vídeos de un año de trabajo junto con la compañía Paladio

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En abril del pasado año, Marta Cantero, productora de Paladio, la compañía integrada por actores con diversidad funcional, telefoneó al fotógrafo Juan Carlos Gargiulo (Buenos Aires, 1956). Era un jueves y Cantero le necesita para fotografiar un montaje, ‘El Alquimista’, que se estrenaba el sábado siguiente. Gargiulo acudió ese mismo día al ensayo y allí conoció a Manu Medina, el director de la compañía, inmerso en una labor frenética. Le indicó donde podía colocarse para realizar las fotos sin perturbar a los actores. No eran los sitios más adecuados, pero Gargiulo aceptó. “A medida que iba fotografiando lo que allí pasaba, me olvidé de las restricciones, me dejé llevar. Esa mañana hice más de 600 fotografías”, recuerda el también arquitecto, radicado en Segovia.

Un año después, coincidiendo con el 20 aniversario de Paladio, Gargiulo muestra todo el trabajo realizado desde entonces de “implicación” con esta compañía profesional. Lo hace en La Alhóndiga, en una muestra, inaugurada ayer y que se prolongará hasta el próximo 12 de junio, que exhibe 45 fotografías, la mayoría en blanco y negro y un total de 15 vídeos.

Cuenta Gargiulo, fotógrafo autodidacta, con una trayectoria jalonada de exitosas exposiciones por toda España, que el título de la exposición “Pequeñas alegrías” responde al libro, con el mismo nombre, de Hermann Hesse (1877-1962), que el fotógrafo leyó hace 40 años. El escritor alemán, Premio Nobel de Literatura en 1946, lamentaba en aquella obra, publicada en 1899, de cómo la vida transcurría de forma rápida. “Hesse decía que a la gente le faltaba alegría, precisamente por ese vivir tan rápido, que impide centrarnos, dedicarnos a cosas concretas (…) y esa es la actitud que yo he tenido ante este trabajo, porque antes que fotógrafo, soy persona, y me he implicado emocionalmente”, sostiene Gargiulo.

Al fotógrafo argentino lo que más le ha llamado la atención de su trabajo con Paladio es, según confiesa, “que he encontrado algo que venía buscando desde hace muchos años, que es el sentido de la humanidad perdida”.

En su opinión, en Paladio y en todo el trabajo que desarrolla desde hace dos décadas, “está la humanidad, almacenada como un tesoro, es curioso porque son personas con diversidad funcional y sensorial, aunque, justamente por eso, no están contaminados por nuestra forma de vida”.

La compañía Paladio tiene el gigantesco mérito no solo de ser precursora del trabajo artístico con personas con discapacidad sino también de marcar una metodología de trabajo teatral. Es el llamado Teatro Brut, término acuñado por su director, el que realizan personas con diversidad funcional y que se basa en el primitivismo, la autenticidad y la sinceridad interpretativa; características que Gargiulo ha percibido, de forma nítida, y así lo muestra en sus fotografías, en estos actores, que poseen una capacidad de empatía y una inteligencia emocional muy especiales. “Es humanidad y emoción pura, sin filtrado en la interpretación”, afirma el fotógrafo, que razona que la mayoría de las fotografías sean en blanco y negro. “Creo que el color casi siempre distrae, mientras que el blanco y negro muestra la esencia de las cosas”, aclara.

Gargiulo capta en sus fotografías momentos sucedidos en los ensayos, en los descansos, más que en las representaciones, porque considera que es ahí donde se producen esas “pequeñas alegrías”. La exposición muestra imágenes de los montajes ‘El Alquimista’ o ‘Nadie’, que Paladio está girando en la actualidad y que el 29 de mayo llevará al Centro Dramático Nacional, después de estrenarlo en Segovia en octubre del pasado año, con la presencia entre el público de personalidades como Federico Mayor Zaragoza. También se ven momentos ‘Nadie’ en el DYA F de Matadero Madrid. O imágenes de ‘No dejes que termine el día’, el montaje que la bailaora María Pagés realizó en Segovia con Paladio.

Las fotografías no ocultan las distintas capacidades de los integrantes de la compañía, porque Gargiulo considera que “aunque todos estamos rotos de una forma u otra, estamos enteros en realidad, pero solo si mostramos nuestras heridas”.

‘Pequeñas alegrías’ no terminará cuando se clausure la muestra en La Alhóndiga. El propósito de Gargiulo es que la muestra gire por España y se exponga en Madrid, en el Centro Dramático Nacional, y en otras ciudades españolas, de Andalucia, Cataluña y el País Vasco.

“He aprendido mucho de los actores de Paladio y, sobre todo, con ellos he encontrado mi motivación”, subraya Gargiulo, que explica cómo, tras clausurar la exposición, las fotografías se expondrán en diferentes escaparates de comercios segovianos, acompañadas con un pequeño texto, que está elaborando. De esta manera, más gente descubrirá ese refugio de pura humanidad.