“Es muy posible que haya que hacer frente a más pandemias»

Viróloga, doctora en Inmunología y Fisiología y jefa del equipo de patógenos emergentes de IrsiCaixa, Nuria Izquierdo-Useros

8 1 WEB
De padres y abuelos segovianos, Nuria Izquierdo-Useros es investigadora científica de IrsiCaixa. / E.A.

La ciencia española sigue dando pasos, en este caso, hacia delante. Se aproxima a la que puede considerarse la meta. Ya no parece dar palos de ciego. Y así lo confirmó el pasado 1 de febrero la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), que autorizó el pase a la fase 3 de la primera vacuna que nace en España contra el covid-19, de la mano de la farmacéutica Hipra. Se trata del último peldaño antes de su autorización definitiva, y parte de la “culpa” de su desarrollo ha de atribuirse a la viróloga Nuria Izquierdo-Useros. Es jefa del equipo de patógenos emergentes de IrsiCaixa, que forma parte del Consorcio creado con otras dos instituciones catalanas; hace dos años que trabajan en la identificación de vacunas y fármacos antivirales y colaboran con la iniciativa que lleva a cabo Hipra. Si los resultados de este último ensayo son concluyentes, el Ministerio de Sanidad podría aprobar el uso de esta vacuna como dosis extra en las próximas campañas de vacunación.

De padres y abuelos segovianos, sigue considerando a la provincia su “casa” –sobre todo, en lo que a gastronomía se refiere. Esta bióloga, doctorada en Inmunología y Fisiología, puede que pase a la lista de quienes han perseguido minuciosamente en laboratorios de investigación atacar al virus menos impredecible y más letal de los últimos tiempos alumbrados, únicamente, por la luz de la verdad científica. Además, combatirá así ese “sesgo inconsciente” que piensa que lleva a creer a las mujeres que tienen “menos talento” para adentrarse en una carrera científica. Izquierdo-Useros es ejemplo de que es posible que “grandes mujeres” encuentren “grandes soluciones” a esta pandemia.

— ¿Habrá pronto vacuna española?

De momento, los resultados están siendo muy satisfactorios, se demuestra eficacia y cualquier desarrollo en esta línea es muy importante. Al final, las vacunas son muy útiles, las vamos a seguir necesitando y hemos de tener la infraestructura y la capacidad como país de generar las nuestras. Ahora estamos haciendo frente a esta pandemia, pero es muy posible que tengamos que hacer frente a más y, cuando llegue ese momento, tenemos que estar preparados.

— Lo cierto es que la situación ha mejorado.

Estamos mucho mejor. Llegarán más vacunas por parte de otras empresas en España, pero necesitamos que esto se ponga en marcha. Todas estas vacunas que se van a ir aprobando con el tiempo son muy necesarias y es muy importante que el país tenga capacidad.

La buena noticia es que la tecnología y la forma de producir esas vacunas ya la tenemos y, en ese sentido, estamos muchísimo mejor que hace dos años.

— ¿Puede descartarse un nuevo brote o una nueva variante?

No podemos descartar nada. En estos momentos, lo único que se puede decir es que tenemos que estar preparados para lo que pase y, para ello, hay que invertir en sanidad e investigación y fomentar las carreras de las mujeres en ciencias, para que la mitad de la población tenga representación y exista la posibilidad de que grandes mujeres encuentren soluciones a esta pandemia.

— A pesar de la alta incidencia, las vacunas están demostrando su eficacia.

Por supuesto. Están consiguiendo que el riesgo de hospitalización y muerte haya disminuido a niveles que durante el inicio de la pandemia no podíamos soñar. Tenemos una suerte enorme de contar con unas vacunas tan eficaces y seguras.

— ¿Cuántas dosis de refuerzo más cree que se deberán aplicar?

Todo dependerá de cómo evolucione la pandemia. La pregunta es cuánto va a cambiar el virus, porque esa respuesta será la que permita entender si las vacunas que tenemos y las dosis de refuerzo que nos hemos ido dando van a ser suficientes para protegernos y tener la inmunidad necesaria para enfrentarnos al virus lo bien que lo estamos haciendo hasta el momento. Pero si hay un cambio, tendremos que reforzar la vacunación con dosis distintas que sean capaces de hacer frente a las variaciones que aparezcan.

— ¿Tiene esperanza en los antivirales?

Sin duda. Hay que conseguir que sean eficaces y que ayuden a aquellas personas en las que las vacunas no van a tener tanto efecto. Van a ser clave sobre todo para proteger a poblaciones más vulnerables que, lamentablemente, todavía no han tenido acceso a las vacunas.

—¿Seguirán siendo necesarios aunque la vacunación alcance al 100% de la población?

Incluso cuando estemos todos vacunados, seguirán siendo necesarios porque, de aquí a un tiempo, volverá a aparecer un coronavirus en nuestra vida y deberemos tener estrategias terapéuticas que nos protejan. Si las hubiéramos tenido a principios de la pandemia, a lo mejor habría servido para cortar las vías de transmisión muy pronto y evitar que hubiera surgido una pandemia como la que estamos sufriendo ahora. Si en un futuro queremos conseguir controlar el inicio de las pandemias, es imprescindible tener un arsenal de antivirales que sean eficaces contra este coronavirus y los que vendrán.

— Pero, por desgracia, sigue falleciendo gente con covid casi cada día en esta sexta ola.

La situación es compleja y no todo el mundo tiene la capacidad de que su sistema inmunitario produzca una buena respuesta inmune después de la vacunación. El problema es que habrá personas vulnerables cuyo sistema inmunitario este debilitado que, en una situación de infección, a pesar de haberse vacunado, tendrán muchas probabilidades de desarrollar una enfermedad severa, acabar hospitalizados y lamentablemente fallecer. Evidentemente, estos casos se podrían evitar si tuviéramos buenos antivirales que nos permitieran tratar a estas personas. Lo que no tiene mucha explicación es que esto ocurra con personas que tienen acceso a la vacuna y no han querido vacunarse, que es lo que más me entristece porque se podrían haber evitado muchas muertes si toda la gente se hubiese vacunado.

— ¿Es difícil establecer cuánto tiempo duran los anticuerpos?

Varía mucho en función de la persona. No valen todos los anticuerpos, solo aquellos que protegen frente a la infección del virus, que son los neutralizantes. Una persona puede empezar teniendo una cantidad muy alta y, a lo largo del tiempo, ir perdiéndolos. Es muy difícil dar un marco temporal. Lo que es verdad es que, aunque tengamos un nivel más bajo de esos anticuerpos, si nos infectamos después de habernos vacunado, nuestro cuerpo tiene una capacidad de reaccionar frente al virus muchísimo mayor. También está la inmunidad celular, que ayuda a controlar la infección. La vacuna lo que hace es inducir esa clase de anticuerpos neutralizantes y que la respuesta celular esté.

Vuelta a la ‘normalidad’

— ¿Confía en que se pueda recuperar pronto una ‘normalidad’ absoluta?

No quiero volver a la situación de hace dos años, quiero que el sistema sanitario salga reforzado. Creo que los profesionales sanitarios están haciendo una labor excelente y extenuante, tenemos que recompensarlos por ello y hacer todo lo posible por que el sistema esté preparado para situaciones como esta. La saturación de la Sanidad está derivando en muchos problemas de salud secundarios y en la falta de diagnósticos de muchas otras enfermedades. En ese sentido, hasta que esa ‘normalidad’ no se recupere, es pronto para hablar de poder tener una vida realmente ‘normal’.

— Las mascarillas ya no son obligatorias en exteriores desde el pasado jueves. ¿Sería precipitado eliminarla en interiores?

De momento es precipitado, las vacunas nos protegen de una enfermedad severa pero no del contagio. Todo lo que podamos hacer por proteger a las personas vulnerables, es crítico para evitar nuevas muertes. En estos momentos, lo razonable es mantener las mascarillas en lugares interiores, que son los sitios donde se generan una mayor cantidad de aerosoles y es más difícil ventilar, sobre todo por la alta incidencia que aún hay.

— O sea que lanza un mensaje de prudencia. Todavía no se puede decir que esté próximo el fin de la pandemia, que hace meses se creía que llegaría con las vacunas.

Tendríamos que fijarnos en todas aquellas vidas que se han salvado gracias a esas vacunas, aunque no sintamos que la situación vuelve totalmente a la ‘normalidad’ porque estamos haciendo un acto altruista; proteger a las personas más vulnerables. La realidad es que las vacunas han conseguido que podamos volver a mantener una calidad de vida enorme y asumir muchísimos menos riesgos que hace dos años. Somos muy afortunados de tener acceso a ellas.

— Los protocolos sanitarios cambian prácticamente cada semana. Después de dos años, ¿se sigue sin saber cómo funciona este virus?

El método científico identifica soluciones, pero también limitaciones. Muchas de las variaciones que estamos viendo están suscitadas por el avance de una situación que es muy cambiante. El problema es que no estamos educados para entender el método científico y la incertidumbre que este entraña. Eso no significa que la ciencia no sea muy útil; probablemente, es la que mejores soluciones nos esté aportando.

Cuando cambian las circunstancias, tienen que cambiar las soluciones, así que estamos ante un proceso en el que también hay que tener en cuenta que muchas de las decisiones no se toman por evidencias científicas, sino por otros motivos.