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La joven segoviana Marta Gómez Galván regresa a España desde Bolonia, donde estudia este curso con una beca Erasmus, a la espera de que la situación generada en Italia por la extensión de la infección por coronavirus se estabilice y pueda reanudar sus clases, pero reconoce que hay mucho miedo e incertidumbre entre los universitarios que residen en la zona roja de la epidemia o en otras próximas también afectadas.

La estudiante del doble grado en Ingeniería Informática y Administración y Dirección de Empresas, asegura que se ha producido una auténtica estampida  entre los erasmus españoles en Italia, por el vertiginoso aumento de casos que se ha producido en pocas horas, “porque los padres se han puesto nerviosos”, el miedo se ha contagiado y “no podemos hacer nada aquí”.

“Los italianos están bastante tranquilos, por lo menos en Bolonia, pero entre los erasmus ha cundido el pánico y se ha empezado a volver todo el mundo; muchos van a España sin fecha de regreso”, dice Marta. Ella  estuvo dudando mucho porque está muy a contenta y a gusto con sus estudios en Italia. “Pero cuando ves que se vuelve más gente de la que tu pensabas, — comenta durante su viaje de regreso— pues al final te entra el miedo y dices me vuelvo yo también no vaya a ser que nos cierren la ciudad y me quede sola encerrada”.  “Además es que aquí no podemos hacer nada, no tenemos clases, las bibliotecas de las universidades no abren, no podemos ir a sitios de ocio porque los cines y las discotecas también están cerrados, los supermercados se están quedando sin comida, no es aconsejable salir de Bolonia, se han suspendido los carnavales”.

Como a otros muchos estudiantes, a esta joven segoviana la llegó el domingo un correo  de su universidad en Italia (Alma mater studiorum Università di Bologna) comunicando que se suspendían las clases toda la semana como medida de precaución. “Y ahora —precisaba ayer Marta Gómez— nos han mandado otro diciendo que nos irán enviando las novedades que vayan pasando para ver si seguimos las clases o no”. No ha recibido ninguna comunicación de  la Universidad Complutense  de Madrid donde tiene la matrícula de su carrera, ni desde ningún administración implicada en la tramitación de las becas en el extranjero, así que “si se alarga la situación no sabemos si se van a cancelar las erasmus de este año, pero yo desde luego quiero volver y seguir mis estudios”.

De momento, pasará la noche de este martes en Barcelona después de haberse hecho, con un grupo de compañeras, 31 horas de viaje. “Hemos vuelto en autobús porque no había vuelos lunes, martes, miércoles ni jueves y para el resto de días eran muy caros y con escalas”. Al final   cogieron la opción del autobús. Salieron el lunes a las cinco de la tarde, pasando por Turín donde tuvieron que dormir en la calle para seguir a Niza y de allí a Barcelona