El concierto del grupo segoviano Algarabía, con aforo completo de 55 personas, puso el broche a la Jornada, con temas sefardíes sobre la diáspora recogidos en distintos puntos del Mediterráneo. /Rocío Pardos
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Son ya más de dos décadas de celebrar en septiembre la cultura judía y en los últimos años, aunque la judería de la ciudad sigue siendo “la gran desconocida” incluso para muchos segovianos, crece el interés por conocer la historia, la música, la gastronomía, la arquitectura, los oficios, la religión… de una de las tres culturas que contribuyeron desde los tiempos de su repoblación en la Edad Media a que Segovia sea lo que hoy conocemos, un legado que ha llegado hasta el siglo XXI y al que se mira con una mezcla de curiosidad y orgullo y, a veces solo a medias, se entiende que hay que proteger.

Con frecuencia ocurre que alguien de fuera nos descubre el valor de la memoria histórica. Camilla, una joven alemana que trabaja en Madrid, aprovechó unos días de descanso para desplazarse a la ciudad, un viaje corto inicialmente para visitar los principales monumentos: el Acueducto, la Catedral – “muy linda”, asegura– y el Alcázar pero, al llegar, e informarse en el Centro de Recepción de Visitantes, descubrió el programa de la XXI Jornada Europea de la Cultura Judía, que celebran a la vez las ciudades que forman parte de ‘Caminos de Sefarad’, la Red de Juderías de España.

“En Alemania he trabajado en el contexto del Holocausto y la historia de los judíos es un tema que me interesa mucho”, asegura, todo lo sucedido con su expulsión y su vida en Castilla antes y después.

En el Centro Didáctico de la Judería, ayer con jornada de puertas abiertas, como la Puerta de San Andrés de la Muralla o los restos de la Sinagoga de los Ibáñez (en el antiguo colegio Jesuitinas), Madalen Sánchez explicaba que efectivamente hay interés por la cultura judía y este mismo verano, a pesar de las dificultades por la crisis sanitaria de la Covid-19, han llegado a Segovia personas de toda España que se han propuesto hacer las ‘Rutas Sefardíes’, precisamente el lema de esta edición de la Jornada Europea, recorriendo si no todas, al menos algunas de las aljamas españolas mejor conservadas, desde Córdoba a Lorca, de Estella-Lizarra o Tui a Lucena, o las de Cáceres, Tudela, Sagunto y Jaén, entre otras y, por su puesto, la de Segovia.

Madalen también guió ayer por las calles de la bien conservada judería segoviana a un grupo con mayoría de segovianos (de la capital y de la provincia) con la visita ‘Conoce la Judería’ –como todas las visitas guiadas limitada a 10 participantes, incluyendo la guía–.

Esta trabajadora de la empresa municipal Turismo de Segovia comenta que, a pesar de ese interés en aumento, la judería sigue siendo una desconocida, una lástima porque es una parte de la ciudad con mucho valor histórico, patrimonial y el encanto que confiere el trazado medieval de sus callejuelas y rincones.

Ayer mismo, a pesar de la celebración de la Jornada, predominaba la tranquilidad, un sosiego que agradecían dos parejas de jubilados de Madrid dispuestos a perderse por el casco histórico mientras, como es habitual, la mayoría de turistas, recorría el espacio entre la Plaza Mayor y el Alcázar siguiendo el itinerario de Marqués del Arco, plaza de la Merced y Daoiz, obviando la judería e incluso la calle Velarde.

En Marqués del Arco, Enrique González, al frente de Souvenirs El Alcázar, comentaba que el movimiento de personas ese mediodía de domingo era algo engañoso: “por ejemplo, ese grupo es una familia de Segovia, que ha salido a dar un paseo”, señalaba y confirma que las ventas apenas llegan al 20% de las de un año normal, debido sobre todo a la caída del turismo internacional. Como curiosidad, este verano no vende nada de los artículos “typical spanish”, como las flamencas, con bastante tirón entre norteamericanos y chinos, sobre todo.

Visita teatralizada ‘Yuda, la patria de la infancia’, en la Casa de Abraham Seneor de la judería segoviana. / Rocío Pardos

Yuda y Algarabía

La visita guiada ‘Conoce la Judería’ podrá repetirse los fines de semana de este mes de septiembre pero la Jornada de ayer fue una oportunidad para disfrutar de ‘Yuda’, visita teatralizada que toma prestado el personaje de la novela del mismo nombre de José Antonio Abella, a cargo de Sonsoles Novo (en el personaje del judío segoviano) y María del Barrio (interpretando canciones serfardíes). Los asistentes quedaron encantados y Beatriz, una segoviana conocedora del libro, que estaba acompañada por su marido Antonio y dos hijos, Guillermo y Rubén, calificó de “espectacular” este recorrido sentimental por la historia de la diáspora de los hebreos segovianos tras el decreto o edicto de expulsión de los Reyes Católicos en 1492. “Se te eriza el vello con la interpretación”, aseguraba.

Ya por la tarde, en el patio de la Casa de Abrahan Seneor, el grupo segoviano Albarabía, en el que la mezzosoprano María del Barrio pone también la voz, ofreció el concierto ‘El largo camino de la diáspora’, con canciones sefardíes recogidas en enclaves ‘judíos’ como Estambul, Rodas o Salónica.

Los otros miembros del grupo, que consiguió llenar el aforo, limitado a 55 personas, son Teresa Muñoz (violín barroco y soprano), Sonia García (flauta), Antonio Carabias (mandola), Jónatan Mateos (zanfoña) y Marta Revuelta (soprano y percusión).