En torno a San Juan… y otros Santos

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Ninguna de las tradiciones de la noche y la fiesta de San Juan son generalizables a todo nuestro país. Representan pequeñas supervivencias de ritos y costumbres muy fragmentarias de algo que debió ser más importante en el pasado. Con mucha probabilidad en relación con las celebraciones del solsticio pagano de verano, reconvertido por el cristianismo, aunque las fechas están desfasadas en dos días (21 y 23/24). Ni siquiera los fuegos, candelas y luminarias son exclusivos de esta época, y por ejemplo, en ambas Castillas se celebran más bien en invierno, asociadas a Santa Lucía, Santa Brígida o con la llegada del mes de mayo (o marzo también). Aunque también propiamente en San Juan en algunos pueblos de la Sierra del Alba (Soria).

Las enramadas a las mozas y los mayos también pueden tener lugar por San Juan, hecho que suele suceder en otra época del año, dependiendo de las regiones.

Galicia y Extremadura sean quizás las más destacables en cuanto a ritos ancestrales asociados a San Juan. Por ejemplo, en el rito de lavarse la cara al amanecer con el agua de flores o en la leyenda de la floración del helecho. En la montaña gallega los seoanes (sanjuanes o digitales) se colocan en la puerta de la casa en este día para proteger. Los ritos de curación de las hernias de los niños tenían lugar también esa noche. En Cataluña (parte) se hace ese día especialmente el vino de nuez de San Juan, maceración de nueces verdes cogidas en esta época.

Pero una cosa es lo que leemos y otra muy distinta lo que recogemos en el trabajo de campo. Se cuentan muchas cosas, pero ¿qué hay de realidad en todo esto? Hoy tendemos a mezclarlo todo (globalizar), perdiendo el sentido y la pista de sus orígenes.

Más o menos mágico, según zonas, lo cierto es que San Juan es una fecha muy especial en todo el mundo agrorural y esto se manifiesta especialmente en el ciclo agrícola, incluida la siega de pastos, o la recogida del cereal, cuyo duro trabajo comienza en ese tiempo. El enjambrazón de las abejas también se hacía por San Juan, así como la subida del ganado a los pastos de montaña, donde se produce ahora la espectacular floración del piornal. La venida de los pastores trashumantes de Extremadura era una referencia clave de esta fecha señalada. En San Juan se realizan también las labores de limpieza de caceras colectiva y otras muchas. Es época alegre, mirando al verano y al futuro con optimismo, pero la meteorología es incierta, ya lo dice el sabio refranero, “Agua por San Juan, quita vino y no da pan”, “El viento que corra en San Juan, todo el año correrá”.

HIERBAS DE SAN JUAN

Algunas plantas llevan el nombre de San Juan, pero esto también es local y particular y nunca generalizable. Suele coincidir con la época de floración de las mismas, pero ésta es muy variable dependiendo de la latitud y la altitud. De las más conocidas son el saúco, sabuco “sanjuanero” y la hierba de San Juan (hipérico), ésta última, la más popular si cabe, aunque en lo referente a los libros. Por ejemplo, en Segovia, el hipérico ni recibía este nombre ni se usaba en este día (ahora sí por influencia externa); curiosamente le dicen “tila”, “tila de monte”, o pericón y se usaba en infusión para tranquilizar, como sedante, uso algo parecido al que le atribuye la fitoterapia científica como antidepresivo natural muy reputado, debido a los floroglucinoles (hiperforina) y naftodiantronas (hipericina) que contiene. El uso de la maceración en alcohol de la hierba como cicatrizante tampoco es tradicional en Segovia, aunque ahora lo hace mucha gente, incluido yo.

La planta de San Juan más segoviana y castellana es sin duda el cantueso, llamado también tomillo de San Juan, rosa de san Juan o tomillo sanjuanero, pero más bien se prefiere asociarla a la fiesta del Corpus, por eso se llama también tomillo del Señor (lo suyo no es San Juan sino el Corpus). Es una planta importantísima para la producción de miel en muchos pueblos; los años que falla su floración por sequía, falla en gran medida la cosecha de miel.

En algunos pueblecitos de al menos Segovia o Ávila, se guarda la planta seca usada en el Corpus para espantar los nublaos, quemando un poco de la hierba seca y con el humo ahuyentar las tormentas de verano y granizos.

Gusta y es bonito pensar que las hierbas tienen más poder curativo si son recogidas en esa fecha o la víspera (23 de junio), pero esto no tiene tampoco tradición en Segovia. Pero lo cierto es que en general por San Juan están en su momento álgido de principios activos. Se puede decir que San Juan es la Fiesta de las Plantas Medicinales, pero siempre con cautela y sin generalizar.

El sabuco o saúco sí que tiene conexiones con San Juan en Castilla, aunque menos que en todo el norte de España, “antes la flor se cogía por San Juan, en la rociá de S. Juan. Se hacían vahos para el dolor de muelas. La flor se cortaba y se colgaba a secar y se tenía para todo el año” (Fidel, Pinarejos). “La flor del saúco, se cogía para medicinas por San Juan, el 24 de junio, se secaba y se guardaba para cuando hacía falta. Se le daba también cocido a los animales, a los machos, para que se curaran” (Paco, Ayllón).

Como vemos en Segovia hay pocos indicios de las celebraciones mágicas de San Juan, pero quedan algunos. En varios pueblos segovianos nos han comentado cómo San Juan se celebraba lavándose la cara o los ojos antes del amanecer (Revilla, Alconadilla, Cincovillas, etc.). El siguiente comentario de Gregoria, originaria de Pinarnegrillo, nos impresionó: “nos solíamos levantar antes de nacer el sol ese día y se engañaba a los chicos diciéndoles que el sol salía dando vueltas”.

San Juan era el día en que los labradores arreglaban los caminos, trabajo colectivo o comunal. Son las fiestas patronales de algunos pueblos, incluida Segovia capital. En Campo de San Pedro se celebra mucho. “El día de San Juan, temprano, salen los niños a pedir dinero para comer y merendar. Van casa por casa cantando y entregando una trenza de juncos con rosas y plantas ensartadas. ¡A mayor propina, mayor trenza! ¡Para la gente mayor es una ofensa que no vayan a su casa los chavales y le entreguen la trenza!” (Laura, Campo de San Pedro).

En este caso en la provincia de Ávila, en Neila de San Miguel, cuando se hacían las rondas y enramadas (enramás) a las mozas, era el 23 de junio por la noche. Se les ponían diferentes plantas según su simbología, positiva (me gustas) o negativa, como los emoticonos de ahora. Dice la coplilla:

Sabuco, que te busco; calabaza, no te quiero; rosa, que eres hermosa; marrullo, que te huyo; romero, que te quiero.

Cercano a San Juan están San Guillermo (25 de junio) o San Pablo y San Pedro (29), fechas también muy simbólicas y emblemáticas, sobre todo esta última, de la que los buenos agricultores dicen “Por San Juan brevas y por San Pedro las más buenas” (¡qué ricas las brevas!). Otro dicho popular es “San Pedro, saca el ajo y mete el puerro”.

Emilio Blanco es etnobotánico.