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El edificio CIDE, pendiente de concluir los remates de la obra a través de un nuevo contrato. / KAMARERO

En abril de 2008, con el PSOE en el Gobierno de España, el Ayuntamiento de Segovia, también gobernado entonces por los socialistas y con un alcalde, Pedro Arahuetes, independiente pero que había ganado sus segundas elecciones por mayoría absoluta con las siglas del PSOE, todo eran parabienes cuando el arquitecto británico David Chipperfield, ganador del concurso de ideas convocado por el Consistorio segoviano, presentaba personalmente en La Alhóndiga su Master Plan para el Círculo de las Artes y la Tecnología (CAT), con hasta once edificios proyectados y un coste estimado en ese momento de 130 millones de euros.

Doce años después de ese Master Plan que costó un millón de euros, el único edificio construido, a falta de que se resuelvan las deficiencias detectadas, es el Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial (originalmente Edificio C de Emprendedores). A través de un concurso de ideas, se adjudicó la redacción del proyecto a la oficina de arquitectura Sancho-Madridejos. En 2008 se encargó el estudio previo y en 2009 el proyecto básico, que es entregado en enero de 2010, el mismo año en el que se elabora el proyecto de ejecución.

Las obras son adjudicadas a la empresa segoviana Volconsa, que las inicia en mayo de 2011 pero en junio de 2013 un Juzgado de lo Mercantil de Valladolid abre fase de liquidación porque esta constructora había entrado en concurso de acreedores. Esta situación obliga a rescindir el contrato en agosto y el Ayuntamiento encarga a Sancho-Madridejos la redacción de un proyecto de urgencia para la reanudación parcial de las obras, que son adjudicadas en noviembre de 2013 a OHL-Segesa, aunque después se decide paralizar el procedimiento y no se retoma hasta un año después, finalizándose los trabajos en 2016. En abril de ese año se adjudica, de nuevo a Sancho-Madridejos, otro proyecto para adaptar el edificio como centro de danza y en noviembre de 2017 se encarga al mismo estudio otra modificación para adecuarlo a oficinas, después de fracasar el proyecto con la Universidad Rey Juan Carlos para instalar en Segovia el centro universitario de danza Alicia Alonso.

Las obras para finalizar el edificio, ya adaptado para oficinas diáfanas, se licitaron inicialmente en octubre de 2018 a Rogasa Construcciones y Contratas. El coste económico se fijó entonces en una cifra cercana a los tres millones (2.991.734 euros). Un año después se formalizó la modificación de este contrato, lo que supuso un incremento del coste en 248.481 euros (con impuestos) hasta alcanzar la cifra total de 3.868.479,63 euros. Las obras deberían haber concluido el 9 de enero pero se retrasaron varios meses y finalmente cuando se hace, avanzado 2020, el gobierno municipal decide rescindir el contrato por encontrar varias deficiencias en cuanto a la seguridad de las instalaciones, en remates y en documentación obligatoria. Un problema legal por una sentencia del Tribunal Constitucional en un recurso del Gobierno de Aragón que limitaba los plazos de expedientes de obras obligó a reanudar la liquidación y la rescisión del contrato, procedimiento que está abierto en este momento.

Será necesario licitar un nuevo contrato para finalizar las obras de remate pendientes y otro para adjudicar el mobiliario, entre otras cuestiones.