Gioconda Belli gana el XXX Premio ‘Jaime Gil de Biedma’

La consagrada escritora nicaragüense es la cuarta mujer que recibe este reconocimiento, por su poemario ‘El pez rojo que nada en el pecho’

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La escritora nicaragüense Gioconda Belli será la cuarta mujer que reciba el Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma, después de que hace dieciocho años lo lograra Clara Janés, en treinta años de historia de este prestigioso galardón que concede la Diputación Provincial de Segovia. El jurado desvelaba ayer al mediodía que el poemario ‘El libro rojo que nada en el pecho’, de Gioconda Belli, uno de los grandes nombres de la literatura hispana, era merecedor del reconocimiento literario, dotado con 10.000 euros. Junto a ella, recogerán los dos accésits de 3.000 euros cada uno, Jesús María Aguilar, por la obra ‘Versos perdidos en el desván’, y David Refoyo, quien presentó al Premio el poemario ‘El fondo del cubo’.

“Podría decirse que la poesía puede deber su dolor y su belleza a los ojos que la leen y al instante en que es más leída”, afirmaba el presidente de la Diputación, Miguel Ángel de Vicente, minutos antes de que se diesen a conocer los ganadores, y añadía que 1.757 libros recibidos en esta trigésima convocatoria, “han sido muchos los ojos que han leído estos poemarios y han sido diversos los instantes en que han sido leídos hasta llegar al día de hoy”. Para De Vicente, además, el hecho de que en esta ocasión haya resultado ganador el poemario de una mujer, “habla de cómo la igualdad de oportunidades va imponiéndose en la sociedad”.

Fallo del jurado del premio ‘Jaime Gil de Biedma’. / EL ADELANTADO

Por primera vez en su historia, el fallo del jurado se anunció a puerta cerrada y se difundió en directo a través de las redes sociales. El jurador está formado por: Luis María Ansón, Antonio Colinas, Jesús García, Carlos Fernández, Fermín Herrero, Raquel Lanseros, Asunción Escribano, Juan Manuel de Prada, Gonzalo Santonja y Emilio Lázaro. El coordinador del mismo, Gonzalo Santonja, manifestó al inicio de su intervención sentirse “anonadado” por la ganadora, Gioconda Belli, de la que recordó los diferentes e importantes premios obtenidos a lo largo de su carrera, haciendo hincapié en que autoras de su trayectoria presenten sus trabajos al ‘Gil de Biedma’. De su poemario, Santonja lo definió como “un libro muy sensual, de reivindicación de la feminidad”, y destacó de él su luz e intensidad. “Tiene mucho de desgarramiento; hay poemas que sólo se pueden leer con los ojos empañados en lágrimas”, reconocía Santonja. “Un libro muy bien escrito, de una escritora de larguísimo recorrido, que mantiene la frescura y la vivacidad de sus primeros poemarios”, concluyó.

Intensidad

La intensidad, por otro lado, también fue una de las características apuntadas por Santonja sobre el libro merecedor de uno de los dos accésits, Jesús Aguilar Marina, del que además puntualizó que “conjuga muy bien con el de Gioconda Belli”. “Es el contrapunto entre intensidad y dulzura, desde la cultura”, apuntó. Para el coordinador del Premio, las referencias a poetas clásicos y egipcios de ‘Versos perdidos en el desván’ son dignas de reseñar, al igual que lo es la “finura y la delicadeza” de sus líneas. En este sentido, afirmó que se trata de un libro que “lleva, conduce, acompaña…”.

Modernidad y cotidianeidad

Del otro accésit, ‘El fondo del cubo’, del autor zamorano David Refoyo, tras explicar que “el libro está dedicado a su padre y en el libro subyace su hija”, Gonzalo Santonja añadió que se trata de una colección de versos escritos conjugando modernidad y cotidianeidad y “presididos por la idea de reivindicación social a través de la afirmación en la palabra”.

“Es un libro metapoético, escrito desde la lucha por la vida”, sentenciaba. En este punto, Santonja cedió la palabra al también zamorano, miembro del jurado, Juan Manuel de Prada, quien afirmó que “es un libro muy potente, conmovedor, desgarrador; un libro que golpea el alma y el corazón, un híbrido entre una poesía social y una poesía personal que nace de una experiencia dura y una infancia difícil”.

De Prada subrayó además que el libro de Refoyo es “osado en su expresión poética, dicción esmerada, con unos poemas memorables”. “Te permite respirar, sufrir, rabiar desde la voz poética”, comentó.

En definitiva, para Gonzalo Santonja ayer eran premiados “tres libros de muy distintas estéticas”, que demuestran, por trigésimo año, que “el Premio Jaime Gil de Biedma es la casa de toda la poesía situada en un nivel de excelencia”. Juan Manuel de Prada coincidió también con el coordinador del jurado en la “calidad” de todos los finalistas de esta edición del galardón. “Nunca se habían reunido tantas obras de tanta calidad, de diversas estéticas y de diferentes lugares del mundo”, reconoció. “Una convocatoria especialmente afortunada”, concluyó Gonzalo Santonja.