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Aprendió a amar la música tradicional en la furgoneta con la que Nuevo Mester de Juglaría realizaba sus desplazamientos por toda España para cantar jotas, seguidillas y romances. Cristina Ortiz ha sabido aplicar toda su experiencia en la organización y gestión del Festival Folk Segovia, siguiendo la estela del ingente trabajo realizado por Luis Martín y sus casi cuatro décadas de historia.

—En un año aún marcado por las restricciones motivadas por el covid ¿cómo ha sido tener que organizar un festival de esta magnitud?
—Pues la verdad es que ha sido más sencillo que el año anterior, porque hemos podido utilizar espacios al aire libre como San Martín, que es el buque insignia del festival y es un espacio muy agradecido tanto para el espectador como para el músico, y por eso ha sido más sencillo para mi, puesto que no tenía que andar contando el número de sillas o espectadores. En La Alhóndiga se ha ampliado el aforo y se ha llenado todos los días, y en San Juan de los Caballeros hemos podido llegar al máximo aforo, con 450 espectadores, y en los espectáculos al aire libre, el público aún con algo de cautela pero con bastante seguridad y mucha asistencia. La afluencia ha sido mayoritaria y estoy muy contenta, porque el año anterior hubo que hacer malabares para que pudiera entrar la gente, había que medir el espacio entre sillas, uso de gel y mascarilla.

— En cuanto a la programación, ¿ha sido más complicada porque no haya podido venir algún grupo?.
— El año pasado tuve unas circunstancias covid en dos grupos, y uno de ellos ha vuelto este año, y este año el grupo Andaraje que celebraba su 50 aniversario con una gira que empezaba en Segovia en un ensayo se pusieron malitos per pude solventarlo gracias al grupo Vihuela que respondió amablemente a mi llamada de socorro. Ha sido el único punto complicado del festival, y este año tengo la satisfacción de haber podido traer al septeto santiaguero, que han comenzado su gira europea en Segovia, lo cual es una gran alegría.

— Folk Segovia es ya una marca de garantía en el circuito de festivales folk a nivel nacional e internacional. ¿Eso facilita poder programar con antelación de un año para otro?
—Por un lado facilita y por otro complica. Un festival de 38 años de trayectoria es muy goloso y todo el mundo quiere venir a tocar. Tenemos solicitudes a montones y es muy difícil seleccionar y tener que decir que no a muchos grupos para cubrir el abanico del festival y con un presupuesto bastante limitado, pero eso también facilita que la gente quiera venir como en el caso del grupo cubano, cuyo manager se puso en contacto con nosotros porque quería venir. Decir no, no es muy agradable.
— Competir con otros festivales con más potencial económico obliga a aguzar el ingenio a la hora de programar. ¿Cómo afrontáis este hecho?
— La música tradicional tiene que hacerse un espacio en este gigante que es la cultura musical y en este sentido, es cierto que hay que hacer malabares y ser muy franca con los grupos que vienen. De todas maneras, la gente del folclore es muy generosa y muy agradecida, hemos procurado hacer un puzle para que cuadraran todas las piezas y a pesar de las limitaciones siga estando a a altura, porque Folk Segovia tiene un nombre internacional y no se puede dejar caer. Lo importante no somos las personas sino que Folk Segovia siga siendo uno de los más importantes, y esto obliga a hablar mucho con los grupos, insistirles en que es un festival humilde a pesar de su renombre y tener bastante mano izquierda..

— En este tiempo ¿ha habido algún grupo que se te haya resistido? ¿Qué grupos tiene en el desiderata de próximos festivales??
— Hasta el momento todo está siendo bastante fácil porque todo el mundo quiere venir. Para el año que viene tengo en mente traer algún grupo canario y continuar con la representación de todos los grupos de la península, que es lo que inicialmente pretendía Luis Martín con este festival, que los segovianos pudieran conocer todo el folclore de España. De momento no voy a desvelar ningún nombre porque es comprometerme, pero me gustaría traer algo de Canarias y mantener la representación de todas las comunidades.
— Por la historia de Folk Segovia han pasado grupos y figuras importantísimos. ¿Cuáles son los que tienes en la memoria como espectadora del festival?
— Folk Segovia para mí es muy importante porque he estado en él poniendo sillas, echando una mano en la taquilla y después tocando con el mester o Free Folk. He visto pasar muchos grupos. Con Los Sabandeños tengo un recuerdo impecable desde que llegaron a la ciudad, pero ha habido años muy especiales, con los conciertos en San Juan de los Caballeros que recuerdo haberlos vivido con mis padres con grupos como La Trova Santiaguera, Milladoiro…. también recuerdo con emoción la actuación de los Pioneros del Folk que unió a grupos como Carcoma, Nuestro Pequeño Mundo, el Mester… podría decir bastantes grupos.
— ¿Qué diferencia Folk Segovia del resto de festivales?
—Para empezar, que tenemos un marco incomparable, y los músicos así lo dicen. Los grupos que han tocado en la Plaza de San Martín han salido encantados. El ambiente en las calles con los pasacalles crean una atmósfera muy especial, y los grupos terminan todos tocando juntos con un buen rollo especial, y le da una mayor riqueza. Además, la gente que viene a Folk Segovia es porque ama la tradición y porque se ha enamorado de nuestra ciudad. Hay mucha gente que repite desde hace 30 años por el ambiente, la relación entre músicos y programadores que ha hecho crecer una red. Folk Segovia es un lugar de encuentro para músicos, programadores y amantes del folklore..

— La música tradicional merece su espacio, teniendo en cuenta que vivimos en un panorama musical muy mercantilizado y comercial ¿Cuál es el espacio que debe tener?
— Para empezar, creo que siempre tiene que tener un apoyo institucional y mediático, pero la música tradicional debería inculcarse en las escuelas. Aquí en Castilla parece que nos cuesta un poquito más reconocer y querer lo que es nuestro. Creo que estos deberían ser los puntos clave, el apoyo institucional, los medios de comunicación y las escuelas.
Afortunadamente aunque la gente no lo conozca hay muchos festivales de música tradicional y en Segovia tenemos algunas joyas como Planeta Folk de San Pedro de Gaíllos. Es cierto que unos tienen más apoyo que otros y unos salen adelante con el único apoyo del pueblo o de personas y grupso desinteresados que muchas veces actúan por cuatro duros y por seguir apoyando la música tradicional.
Los cachés de los grupos tradicionales con respecto a los de otros circuitos son bastante más bajos y eso es algo que hay que cambiar, porque somos músicos con nuestras carreras, nuestros discos que estamos luchando por algo tan importante como el patrimonio inmaterial, que es algo que tiene que ser reconocido. En Segovia, la gente quiere mucho a la tradición, hay escuelas de dulzainas, y nos ha costado poco, porque Segovia quiere el Folk.

— Formas parte de Free Folk, uno de los grupos más innovadores del panorama de la música tradicional. ¿Cuál es la vocación de este grupo?
— Llevamos ya 22 años y surge de un grupo de amigos del Conservatorio apoyados por el Nuevo Mester de Juglaría. Tanto mi hermano como yo hemos mamado el folclore desde casa, y nos apasionaba la música tradicional, y ellos nos animaron a hacer un grupo. No es que quisiéramos revolucionar el folclore, somos muy respetuosos con los ritmos y tradiciones, no queríamos ir de abanderados de la fusión, lo que queríamos era tocar música tradicional con los instrumentos con los que sabíamos, la trompa, la flauta o el violín. Estos instrumentos quizá no sean los más cercanos al folclore, y por eso de ahí venga la innovación. En aquel momento llamo la atención que chavales de 15 años hiciéramos ese tipo de música con lo difícil que era que calara la música tradicional.
Comenzamos tocando jotas y fandangos de Segovia y gracias a ser diferentes pudimos viajar por muchos festivales de España que a nivel personal me sirvió para ver cómo funcionaban. Después de 22 años seguimos, estamos ahora grabando en el estudio nuestro tercer disco, que es bastante tradicional, mantenemos seguidillas, jotas y fandangos manteniendo lo habitual, pero no somos abanderados de nada, porque es bastante rico el folclore castellano como para tener que repintarlo.
La base de nuestro trabajo es el respeto a las fuentes tradicionales, pero es verdad que introducimos arreglos innovadores pero con la pretensión de embellecer, dejando claro los ritmos, y las melodías de las canciones que proceden de cancioneros o del acerbo popular que nos van llegando
También hacemos labor de investigación, basándonos en el repertorio segoviano, pero ampliando con otros cancioneros

—¿Qué diferencia Folk Segovia del resto de festivales?
—Para empezar, que tenemos un marco incomparable, y los músicos así lo dicen. Los grupos que han toccomo el de Antonio José o de otros lugares de castilla. Por ejemplo en el próximo disco incluiremos un romance con una melodía canaria, pero siempre respetando los límites de la tradición.

— Siendo hija y hermana de artistas, ¿dedicarse a la música es un proceso natural?
— Es curioso. Mi madre tiene una foto tocando con el Mester a tres o cuatro semanas de que yo naciera, y se le ve tocando el almirez con la tripa, y yo pensaba ¡que cerca tenía el almirez del oído! (risas) Nunca me han obligado en casa, desde pequeña siempre me ha fascinado. Tanto mi hermano como yo hemos viajado siempre con la furgoneta del Mester y probablemente esto nos haya hecho amar la tradición, y es algo por lo que estaré eternamente agradecida. Mis padres fueron los que nos animaron a hacer Free Folk cuando tenía 15 años y si no lo hubieran hecho quizá hubiera tardado un poco más pero mi futuro estaba siempre ligado a la tradición porque es algo que me acompaña a diarioe

— ¿Cuál es la primera canción del Mester de la que tienes memoria
— Es la ‘Chica segoviana’ porque esa canción se la cantó mi abuela Sagrario a mi padre. Tenemos la grabación en una cinta y es muy emocionante para nosotros, porque cuando la canta todo el mundo no todo el mundo sabe el origen. Mi abuela la cantaba de pequeña con sus amigas y es la que más recuerdo. El disco de ‘Para Bailar’ de canciones infantiles lo recuerdo mucho porque cuando íbamos con el mester a los pueblos lo bailábamos con los niños de allí.

— Hay un aspecto poco conocido de tu actividad que es tu experiencia como actriz en grupos como Ktarsis o dando vida a la reina Isabel en la recreación histórica que se hizo de su coronación. ¿Cómo vives esa faceta??
— Dicen que la que tiene jeta… (risas). No, es broma. Yo de pequeña hice algún taller de teatro en el colegio y en el instituto y con Ktarsis tuve la oportunidad de estar con ellos, y aprender con algunas obras. Siempre me ha fascinado el teatro, aunque me he decantado por la música, y creo que es mi espina clavada, si no hubiera sido músico me hubiera gustado estudiar arte dramático, es algo que me fascina.
Lo de la Reina Isabel llegó a través de una audición en el que se escucharon a varias chicas y fui allí, leí los textos y me eligieron para la recreación, que es algo que recuerdo con mucho cariño, y se volvió a hacer, e incluso a día de hoy recuerdo el texto. Es una experiencia maravillosa que estaría dispuesta a volver a repetir.

— Hay un aspecto que llama la atención en uno de tus perfiles de redes sociales, en el que apareces como Castilla Ortiz Monreal. ¿Es un tipo de reivindicación?
— Yo siempre he ido a Villalar desde pequeñita, y me acuerdo la primera vez lleno de banderas y aplaudiendo al Mester a gritos de ‘Castilla, entera se siente comunera’. Siempre me ha gustado reivindicar Castilla no con connotaciones políticas sino para apoyar el trabajo de mis padres, porque es tan rica a nivel cultural y tradicional. En casa tenía la bandera de Castilla en mi habitación y siempre he sido muy procastellana por ver a mis padres pregonando el nombre de Castilla por todo el mundo, como ellos decían, y por eso me lo puse en Facebook, de hecho hay mucha gente que piensa que me llamo así, y no me disgusta.

— ¿Cómo casa el mundo político con el arte?
— Es complicado. Desde mi experiencia personal, el apoyo ha sido muy bueno porque el festival tiene mucho renombre y es algo que les comenté a los políticos de las instituciones, que el festival no soy yo ni vosotros, porque nosotros pasamos pero el festival queda, y así he conseguido mantener el apoyo durante estos años, pero es humilde a nivel de ayudas, y con el dinero hacemos malabares, hacemos un trabajo incansable contra viento y marea. En Segovia, como el folclore ha estado siempre en boga, es más fácil.

—¿Se puede vivir de la música, y, sobre todo se puede vivir de la música tradicional?
— Con la experiencia que tengo, te puedo decir que no, a no ser que des el pepinazo en la tele como Tanxugueiras, donde los medios te multiplican. Ojala mis padres hubieran podido, pero tenían otras facetas profesionales con las que poder complementar. Yo soy profesora de secundaria y ojala pudiera vivir de la música, pero es muy complicado. Ni el Mester con 60 años ha podido, yo menos, pero tenemos que intentar que no confundan nuestro trabajo con un hobby. Es una labor que nos encanta pero lleva horas de preparación, de ensayo y que no es solo cantar cuatro jotas, porque eso denosta la tradición.