Después de haber aterrizado en la provincia en 1968, en la actualidad Julio Feo reside en Segovia, donde dedica su tiempo a la lectura, la escritura y la cocina. / KAMARERO
Después de haber aterrizado en la provincia en 1968, en la actualidad Julio Feo reside en Segovia, donde dedica su tiempo a la lectura, la escritura y la cocina. / KAMARERO

No se decidió por el mundo de la política. De hecho, comenzó a estudiar Ciencias Políticas en la Facultad de Madrid, pero nunca se licenció. En cambio, el camino que estaba tomando su vida le fue introduciendo de forma paulatina en ese mundo, hasta que se convirtió en la mano derecha de quien tuvo el valor de revolucionar a un país en el que aún quedaban restos de la dictadura franquista: Felipe González.

A sus 85 años, Julio Feo aún recuerda con emoción su ingreso en los años 50 en un movimiento clandestino de estudiantes llamado ‘Asociación socialista universitaria’. Entonces tan solo era un universitario. A pesar de ello, tenía dos cosas claras: “era antifranquista y tenía inquietudes sociales”. En el momento en el que menos libertad había, el expolítico luchaba por que hubiera democracia. “Era poco lo que se podía hacer”, reconoce. Años después ingresó en el PSOE.

Feo fue coordinador de las campañas electorales del expresidente Felipe González desde 1977 hasta 1986, secretario de presidencia entre 1982 y 1985 y tuvo el rango de subsecretario y secretario general de la presidencia del Gobierno hasta 1987. Cuando González le ofreció la posibilidad de entrar en el Ejecutivo, esto supuso “un honor” para él, por lo que aceptó sin pensarlo y “estuvo muy bien”, garantiza. Formó parte de una de las etapas más importantes de la historia de España y, sin embargo, ahora se muestra reacio a hablar de política.

Cuando piensa en el periodo en el que fue la mano derecha del sevillano, lo hace con orgullo. “El país se modernizó en los años de gobierno de Felipe González y entramos en Europa”, declara. De ahí que un especialista en estudios de mercado, publicidad y consultoría de comunicación, se mantuviera en el ojo del huracán (así se puede definir a la política en este país).

Soy un paracaidista que ha dado muchos saltos en la provincia”, sostiene. Y no es para menos. Aterrizó en Segovia en 1968 y, tras haber vivido en cinco municipios distintos (Collado Hermoso, Sotosalbos, El Espinar, Muñopedro y Torrecaballeros), en la actualidad reside en esta ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Hace ya más de 30 años que dejó de lado la política. La cambió por la lectura, la escritura y la cocina. Quizá estas aficiones le dan la calma que le faltaba cuando frecuentaba la Moncloa.