El potaje, una herencia judía

Las jornadas "El Judaísmo, una forma de vida", que acoge la ciudad de Béjar, aclaran que algunos manjares son recetas heredadas de los hebreos de la Edad Media

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Las jornadas “El Judaísmo, una forma de vida”, que acoge la ciudad de Béjar, donde son protagonistas las mujeres judaizantes de Castilla en el siglo XV, han dejado claro que algunos manjares como el potaje castellano son recetas heredadas de los hebreos de la Edad Media.

El catedrático de Filología Hebrea de la Universidad de Salamanca Carlos Carrete explicó ayer a Efe, durante su participación en las jornadas, organizadas por el Museo Judía de Béjar, que las mujeres judaizantes que vivían en Castilla fueron las valedoras de lo que hoy es el potaje, que entonces se denominaba “adafina”.

A pesar de la expulsión de los judíos en 1492, las mujeres judaizantes (que en aquel entonces padecían una gran presión social y era discriminadas), encargadas de la educación de los hijos y de las labores del hogar, mantuvieron costumbres culinarias hebreas como la adafina, que se elabora a base de garbanzos, verduras y carne de vaca o cordero.

Esta tradición fue adoptada por los cristianos de la época, con las variantes de las carnes de cerdo que le echaban al cocido, hasta convertirse en el actual potaje.

“Esto se puede ver en El Quijote de Cervantes, que ya hablaba de la Olla podrida” para referirse al cocido de los judíos”, explicó el director del Museo Judío de Béjar, Antonio Avilés.

El Museo Judío de Béjar, fundado por ya fallecido David Melul, es único en su género dentro de Castilla y León y, tras ser inaugurado en 2006, consta de un centenar de fondos.

torá judia Texto pUna de las piezas más valiosas del museo, según su director, es un rollo del siglo XIX que contiene La Torá judía (los cinco libros del Pentateuco), proveniente de la sinagoga de Melilla.

Según Antonio Avilés, una de las últimas adquisiciones del museo es un “talit”, que consiste en un manto que se lo colocan los judíos cuando oran en la sinagoga.

Además, recientemente han instalado un aparato interactivo para que el visitante escuche canciones y poesías, tanto en hebreo como en castellano.

La populosa aljama de Béjar fue una de las más pobladas en Castilla y León, ya que, si en la región había a finales del siglo XIV un 2% de judíos, en Béjar sumaban un 8% de la población.

De hecho, el apellido Béjar o “Behar” se ha expandido por todo el mundo, desde que los sefardíes fueron expulsados de España en 1492.