El mejor arte, en Segovia

El Curso de Pintores Pensionados que organiza la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce llega a su ecuador en el Palacio de Quintanar, donde los dieciséis alumnos trabajan sin descanso en sus obras

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Las estancias del Palacio de Quintanar se han convertido un año más en salas de arte, lugar de inspiración y cobijo de los dieciséis jóvenes que este año participan en el Curso de Pintores Pensionados de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce.

Paredes y suelos plastificados, manchas de pintura y multitud de lienzos con bocetos de todo tipo llenan el buen ambiente en el que los mejores alumnos de Bellas Artes pasan sus días en la capital. Tras más de diez días transcurridos de curso, los jóvenes preparan sus mejores obras para la exposición que se inaugurará la semana que viene en la Alhóndiga.

Todos ellos se muestran llenos de felicidad al hablar de los días que están viviendo en Segovia, trabajando en lo que para ellos es una pasión y, sobre todo, poder disfrutar de ello. Como muchos aseguran, el buen ambiente con los compañeros hace que todo sea mejor, más fácil y ameno, así como que la labor del curso sirva para enriquecerles mucho más, al aprender cosas constantemente. No solo los monumentos de la ciudad, las luces de los campos, el río Duratón o las calles del Casco Antiguo sirven como inspiración; las técnicas de sus compañeros así como los puntos de vista sirven para ayudarse unos a otros y mejorar la calidad de sus obras.

La alumna canaria, Mariana Palomino, contaba los buenos momentos que están viviendo todos en el Palacio. “Estamos aprendiendo un montón de cosas, con las visitas por la ciudad y provincia, las conferencias de San Quirce y, por supuesto, de los compañeros”, aseguraba. Mariana, además, ha recibido un permiso para pintar un mural en la Cárcel-Centro de creación, durante su estancia en Segovia.

Otra de las alumnas, Laura Vicente, pinta con algunos de sus compañeros en una de las salas del Palacio de Quintanar. Cuenta el buen trato que están recibiendo durante estos días, tanto por parte de los organizadores del curso como de los patrocinadores – Ayuntamiento de Segovia, Diputación, Junta de Castilla y León, Patronato del Alcázar y Fundación Rodera-Robles – quienes están pendientes en todo momento para que no les falte de nada. “Antes de que necesitemos algo ya lo tenemos ahí”, afirmaba. Nil Perujo se muestra muy contento con la experiencia, más que enriquecedora, y muy contento con la organización y el trato del director artístico.

Los dieciséis alumnos dedican los días enteros a pintar, tanto dentro del Palacio como fuera, en las calles de Segovia, mientras asisten a las actividades organizadas por San Quirce. El protocolo también es muy importante, pues para una buena organización deben cumplir unos horarios de comidas, lavandería, etc., pero siempre con mucha libertad. Los pintores pensionados son personas muy iguales, que comparten una pasión a la que quieren dedicar el resto de su vida, y están ahora en Segovia para ello, para enriquecerse en su labor como artistas. Esta es una de las razones por la que los grupos de pintores pensionados que pasan cada año por el Palacio de Quintanar acaban muy unidos y, aunque solo pasen 20 días juntos, tienen tantas cosas en común y comparten tantos momentos que lamentan mucho cuando tienen que marchar.

la exposición Ahora llega para todos el momento de pensar en el trabajo realizado hasta ahora, de ir dando los últimos retoques, ya que en unos días tendrán que hacer las fotos de las obras para el catálogo. Se piden consejos entre ellos, así como al director, para ver cuál de todos los cuadros que han pintado eligen para la ocasión.

Además, la semana que viene estará orientada a la preparación de la exposición, pues ellos mismos son los administradores de sus cuadros, y deberán entre todos ponerse de acuerdo para establecer la organización de las salas de la Alhóndiga.

El próximo jueves 18 será el día elegido para inaugurar el acto, en el que, como en otras ediciones, se repartirán premios a los participantes, así como a la mejor obra, elegida por un jurado. Diversas personalidades de las instituciones patrocinadoras acudirán a la Alhóndiga para despedir un año más el curso y felicitar a los alumnos por el trabajo realizado.