«El lujo es vulgaridad»

El diseñador y artista plástico Diego Etcheverry Silva expone sus serigrafías de “subcultura y velocidad” en Bar-Restaurante Azabache

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Diego Etcheverry Silva (Salto, Uruguay, 1973) no duda en su diagnóstico sobre el mundo del arte. En opinión de este diseñador, ilustrador y artista plástico, que lleva 22 años en la profesión, el arte se ha convertido hoy en un artículo de lujo. “Los escándalos de corrupción política —razona el artista— vienen siempre acompañados de una ostentación desmesurada por parte de sus protagonistas, que han convertido el lujo en vulgaridad”, afirma.

Si el arte es considerado objeto de lujo, el perfil y la creación de Etcheverry, afincado en Segovia desde hace 16 años, tratan de desmarcarse continuamente del arte tradicional. Etcheverry huye de ‘lo vulgar’, en dos ámbitos: con una obra que trata de ser original o especial y, al mismo tiempo, con una propuesta artística cercana al gran público y accesible para todos los bolsillos, esto es, para combatir que el arte sea solo para un élite, un lujo, en suma, una vulgaridad.

‘Subcultura y velocidad’. Así define el artista, sobrino del recordado paisajista Leandro Silva, su obra, de la que hoy puede verse una selección en Bar-Restaurante Azabache. Etcheverry exhibe una serie de 13 serigrafías (50×35) —y una más de gran formato— con escenas protagonizadas por algunos de los personajes diseñados por el artista —y que también traslada a otros formatos como postales—, caso de ‘Malhechor’ o ‘Asqueroso’, nombres elegidos por su ‘sonoridad’, explica el también experto en marketing publicitario.

Se trata de imágenes, escenas y personajes propios del mejor cómic. De hecho, se ha atrevido a reflejar a Micky Mouse alimentándose de un monigote, en un guiño al cuadro “Saturno devorando a un hijo” de Francisco de Goya. Pero la muestra de Etcheverry es mucho más. Licenciado en Bellas Artes, admite que su obra es una suma de subcultura, punk, rock, del underground del fancine, mucho arte de los 80 y cultura del ‘tatoo’. “Yo trabajo arte popular, pop, subcultura, no hay investigación microcelular ni cosas sesudas para intimidar al público, al contrario, busco su atención con aspectos sencillos, sin cosas extrañas”, afirma el artista, quien admite cómo algunos elementos son frecuentes en su obra, como los ojos huecos —de los que sale un rayo— de sus personajes o, particularmente, los ovnis o ‘platillos voladores’, por una cuestión que denomina ‘sociopolítica’. “La mayor parte de los avistamientos fueron desde la postguerra hasta los años 70, responde al uso de sustancias [estupefacientes], de locura, pero también de una pseudoconspiración contínua para que el pueblo no prestara atención a unas cosas y sí a otras, seguimos igual, por desgracia”, afirma. Las piezas que se exhiben en Azabache suponen un exponente de ‘setdebelleza’, un proyecto independiente, con tienda on line, –

FuenteSergio Arribas