El Juzgado de lo Penal condena a un anciano por pegar una paliza a un cachorro de tres meses en 2010

El acusado confesó a la Guardia Civil que agredió al animal como venganza porque había perros que mordían las sábanas de su casa.

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Un anciano nonagenario ha sido condenado al pago de una multa de 180 euros y permanecer un año en situación de custodia familiar por pegar una paliza a un cachorro de tres meses en abril de 2010 en un parque de San Rafael.

La sentencia del Juzgado de lo Penal de Segovia, a la que ha tenido acceso El Adelantado, considera que esta persona es autora de un delito de maltrato a un animal doméstico, aunque aprecia la eximente incompleta de alteración psíquica.

Además, el maltratador debe indemnizar a la Asociación para el bienestar de los animales El Refugio en una cantidad todavía no determinada pero que se corresponderá con el coste de curación del perro.

Los hechos ocurrieron al mediodía del 8 de abril de 2010 en el parque que se encuentra en la calle Prado Grande de San Rafael, cuando el anciano, que entonces contaba unos 90 años, cogió de la pata a un perro pequeño, de unos tres meses de edad, y le pegó varios golpes por el cuerpo, arrastrándolo después por la calle, según explica la sentencia en sus hechos probados.

Como consecuencia de la paliza el animal sufrió contusión en la cabeza con herida abierta, traumatismo craneoencefálico con incoordinación motora, estupor, shock y sintomatología neurológica, traumatismo ocular severo con perforación y prolapso del contenido intraocular derecho, epistasis,disnesia severa (movimientos anormales) con respiración abdominal, mucosas cinanóticas (azuladas) y múltiples contusiones por extensas zonas del cuerpo. Perdió la vista total del ojo derecho.

La paliza fue observada por una vecina que avisó a los agentes de la Policía Local del municipio. Esta testigo declaró en el juicio, celebrado el pasado mes de junio, y solicitó previamente que se adoptaran medidas para su protección.

En la vista afirmó que estaba en el parque porque cuidaba de unos niños y vio como el acusado cogía de la pata al perro y lo golpeaba con un palo mientras gemía de dolor. Después el anciano arrastró al animal por la calle, cruzó la acera y lo abandonó.

El agente de la Policía Local que acudió al lugar declaró que, como consecuencia de la agresión, el cachorro no se podía mover y, cuando interrogó al acusado, éste contestó “que estaba harto de que el perro le mordiera las sábanas”.

También ante la Guardia Civil, el entonces denunciado admitió que golpeó al animal como venganza porque había perros que le mordían las sábanas de su casa y se introducían en su domicilio.

El acusado no compareció en el juicio y su abogada alegó que había sufrido un ictus cerebral recientemente. Además, el forense desaconsejó la declaración judicial debido a su estado psiquiátrico. En otro informe anterior, el médico forense reconocía que en el momento de los hechos el agresor presentaba un déficit cognitivo y volitivo que mermaba sus facultades y de manera basal.