El juez declara culpables de la quiebra de Idemsa a dos de sus principales ejecutivos

Condena al máximo accionista y presidente del Consejo de Administración a diez años de inhabilitación, y a dos años a uno de los consejeros.

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El Juzgado de lo Mercantil de Segovia ha declarado culpable el concurso acreedores de la empresa Idemsa (Investigación y Desarrollo de Equipos Médicos S.A.), que fue una de las de mayor plantilla, mayoritariamente femenina, que tuvo el tejido industrial segoviano. Ubicada en el polígono Nicomedes García, de Valverde del Majano, Idemsa dejó su actividad en el año 2006, en que presentó concurso voluntario en el Juzgado. Se dedicaba a la producción de dializadores que vendía a empresas médicas y a hospitales.

El cierre de esta empresa dejó en la calle a más de 120 empleados, la mayoría mujeres. Siete años después de declararse el concurso, el Juzgado de lo Mercantil ha emitido su sentencia en la que lo declara culpable, y responsabiliza de elllo a dos personas: al que fuera presidente del Consejo de Administración, Gianmario Tinti, y al administrador Omar Okalay, aunque éste último se encuentra ilocalizado y declarado en situación de rebeldía.

Al que fuera presidente del Consejo de Administración y máximo accionista, Gianmario Tinti le impone una sanción de inhabilitación para administrar bienes ajenos y representar o administrar cualquier persona durante el período de diez años. Al otro condenado, el consejero Omar Okalay, le impone la misma sanción durante un período de dos años.

Asímismo sanciona a ambos con la pérdida de cualquier derecho como acreedores concursales.

A Tinti le obliga a restituir a la masa de acreedores dos millones de euros; y a los dos a indemnizar a la masa en el importe de las deudas generadas desde el día 9 de enero de 2006 hasta octubre de ese año, fecha en que se declaró el concurso.

Las condenas que impone el juez son inferiores a las peticiones que habían hecho los administradores concursales y el Ministerio Fiscal. Solicitaban en sus informes una inhabilitación de 15 años para el principal responsable de la empresa, Tinti. Para el resto de los consejeros reclamaban dos años de inhabilitación, aunque la administración concursal también había solicitado esta misma sanción para Omar Okalay.

Del resto de administradores de la sociedad mercantil, el Juzgado estima que no son sospechosos de cooperar en su propio beneficio en el caso de las acusaciones que se les hace de culpa grave por contribuir al agravamiento de la insolvencia.

Para ello se ha tenido en cuenta la decisión de estos consejeros de presentar sus dimisiones en enero y febrero del año 2006, fecha en que según el juez, debería haberse solicitado el concurso, pero no se hizo hasta finales de octubre de ese mismo ejercicio.

De este modo, el juez exculpa de la administración dolosa a Félix Carlos Domínguez Díaz, a Alberto Bocchieri, a la sociedad de capital público Ade Sodical, y a Joseph Barzilai.

También quedó fuera de responsabilidad de la gestión el segoviano Mariano Hernángómez, quien también dimitió de su cargo como consejero delegado. Para la Administración concursal, Hernangómez continuó siendo un empleado de la sociedad. “Convencido por el señor Tinti, aceptó el cargo de consejero delegado y elaboró de inmediato un plan para el salvamento de la sociedad, que no fue aceptado, por lo que dimitió de su cargo a continuación, teniendo incluso que preocuparse personalmente de que se inscribiese en el Registro Mercantil tras la negativa de la sociedad a dar por recibida la comunicación que hubo de enviar por conducto notarial”, recoge la sentencia.

A Gianmario Tinti se le responsabiliza de realizar una “operación fraudulenta” al suscribir Idemsa un contrato con la firma multinacional ‘Baxter’, con sede principal en USA, para que ésta le suministrase diversos equipos. Con ellos se pretendía instalar en Valverde una nueva línea de producción de fibra de polisulfuro. El precio de este suministro fue de 4.001.619 dólares. Sin embargo, la documentación que aportó Baxter era de que había cobrado 2.001.619 dólares, “dos millones de dólares menos”, y que Tinti no supo acreditar, por lo que se califica el precio de “sobrevalorado”.

Según la Administración concursal y la Fiscalía en la contabilidad de la empresa figuraban negocios con otras firmas controladas por Tinti que sólo aparentemente tenían un importante patrimonio.

Entre estas empresas satélite se encuentran la suiza ‘Helbio S.A.’; la búlgara ‘Etropal, Jsc’; o a ‘Industria Hospitalaria de Venezuela’.

De Alberto Bocchieri, consejero delegado entre el 30 de junio de 2001 y 30 de noviembre de 2005, que fue durante mucho tiempo la cabeza visible de la empresa en Segovia, la sentencia señala que, aunque estaba en su cargo cuando se firmaron los contratos con Baxter, había presentado su dimisión. Él argumentó sus razones que le movieron a dimitir, el fracaso en una de las soluciones que se intentó para paliar la marcha hacía la crisis de la sociedad.

La sentencia no es firme, pues cabe recurso de apelación ante la instancia superior.