El cristiano y la misericordia abren las Jornadas Diocesanas de Laicos

Segovia se suma a la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos convocada por la Conferencia Episcopal Española

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La conferencia ‘La Misericordia, ¿qué implica en la vida del cristiano?’ abrió ayer en la sala de conferencias de la Casa de Espiritualidad San Frutos las Jornadas Diocesanas de Laicos, convocadas por la Delegación de Apostolado Seglar de la diócesis de Segovia y que en los próximos días recogerá las experiencias en torno a la fe de varios cristianos de la diócesis.

La relación del cristiano con la Misericordia en el marco del Año Jubilar que el Papa Francisco ha convocado para 2016 en torno a este tema fue el motivo de la conferencia inaugural pronunciada por José María Jiménez Flores, que desgranó en su intervención algunas de las claves sobre este asunto.

El ciclo continuará hoy martes (18.30 horas, Casa de Espiritualidad) con la intervención de Carmen Andrés y Javier Muñoz, que hablarán sobre ‘Cómo tratar los problemas intergeneracionales sobre la transmisión de la fe’ tomando como base la relación padres-hijos y nietos-abuelos.

Las charlas concluirán mañana miércoles con un análisis sobre la responsabilidad de los laicos en la vida eclesial y pública, que será realizado por Cristina Casado y Alejandro López-Rioboo.

Por otra parte, la dióecsis de Segovia se suma estos días a la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos con el lema “Destinados a proclamar las grandezas del Señor”, en el que la Iglesia fija su mirada en el ejemplo de Letonia, que existió por primera vez como estado de 1918 a 1940 y recuperó su independencia en 1991, después de los duros años del régimen soviético, en los que muchos cristianos padecieron la tortura, el exilio y la muerte a causa de su fe en Jesucristo. Esta comunión en el sufrimiento creó una profunda unión entre los cristianos letones, que pertenecen más o menos en proporción igual a la Iglesia católica, ortodoxa y luterana, y les llevó a descubrir su común sacerdocio bautismal que les capacita para ofrecer sus sufrimientos en unión con los sufrimientos de Cristo y para dar testimonio común de su fe.