‘El Buscón’ cobra vida en las calles de Segovia

La fría noche no empañó la magnífica interpretación de la obra que encandiló a los asistentes tanto por la calidad de los actores como por los escenarios elegidos.

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“Yo, señora, soy de Segovia. Mi padre se llamó Clemente Pablo, natural del mismo pueblo; Dios le tenga en el cielo.” Así rezan las primeras líneas de la afamada obra de Francisco de Quevedo, cuya adaptación de Jesús Pastor Martín se realizó la noche del viernes por el casco antiguo de la ciudad.

La iniciativa de la Empresa Municipal de Turismo, que tuvo una duración de poco más de una hora, tuvo una gran acogida por parte del público en una noche que invitaba a ponerse la chaqueta. Esta representación, que se enmarca dentro de los Paseos Nocturnos Teatralizados, se dividió en cinco actos que tuvieron lugar en lugares emblemáticos de la ciudad, como la Plaza del Socorro o la casa de Antonio Machado.

La puesta en escena del texto de Jesús Pastor Martín comenzó con un despistado Quevedo buscando inspiración para su obra. En las fachadas de las casas de la Judería Nueva encuentra sus primeros versos:”Mire los muros de la patria mía, de un tiempo fuerte, ya desmoronados… ” Estas palabras dieron paso al encuentro del escritor con su personaje más insigne, Don Pablos, el célebre pícaro de la novela. La conversación entre ambos, en la que Quevedo dejo escaparse unas palabras de no muy buen gusto para su “enemigo” Luis de Góngora”, desembocó en la curiosidad del escritor por la vida de ese personaje que tenía ante sí.

Acto seguido, la comitiva siguió a los personajes hasta el Corral del Mudo, lugar en donde tendría lugar el encuentro de los dos personajes con Justina, “mujer de compañía”, a la cual acude Don Pablos para pedir asilo. El diálogo entre los tres se interrumpe por la aparición en escena de Alonso, el hijo de Justina, que acaba de apedrear a un joven que le dirigió una serie de improperios acerca del honor de su madre. La escena finalizó con Quevedo y la mujer en busca de un amigo del escritor, Francisco Alcalá Yañez, motivo real de la visita.

Otro escritor de gran relevancia, que estuvo afincado en Segovia, sirvió de hilo conductor para la consecución de la representación. La casa de Antonio Machado fue el escenario del tercer acto en donde Quevedo se reencuentra con su amigo Francisco. La irrupción en escena de la pareja propició que se interrumpiera la conversación que el doctor estaba manteniendo con Cipriana, encargada de cuidarle las gallinas, acerca de las obras de la construcción de la Catedral, de la cual se decía que iba a ser “la más alta de las Españas”, más incluso que la de Sevilla. La escena concluyó con la decisión del médico de ir a socorrer al herido por la piedra de Alonso.

A los pies de la iglesia de San Nicolás se representó el acto que más carcajadas desató en el público. Don Pablos le enseña a Alonso porque tiene ganada esa fama de pícaro enseñándole algunos trucos, y lo puso en práctica, precisamente engañando a Cipriano para que le diera dos de sus mejores pollos.

La quinta escena transcurrió en la iglesia de la calle de la Trinidad donde se produce el desenlace de la historia. Tras reencontrarse los cinco personajes, Don Pablos accede a contar la historia de su estancia en la casa del cura Cabra, de donde el pícaro salió medio muerto debido al hambre que pasó allí. Los diálogos acerca de la pobreza del cura arrancaron más de una carcajada entre el público.

La función dio a su fin con el intercambio de palabras que tuvieron Quevedo y su amigo, el doctor Francisco, en que el primero se mostraba fascinado por la vida de Don Pablos y confesaba su intención de hacerle protagonista en una novela, cuyo título podría ser: “Historia de la vida del Buscón llamado Don Pablos”.

La ovación por parte de los asistentes al reparto de la obra confirmó el triunfo de la representación. Pasadas las once de la noche se dio por finalizado el paseo teatral y la gente comenzó a marcharse, no sin antes felicitar a los actores.

La única pega que se le puede poner a este evento es que el tiempo no acompañó mucho, pues las bajas temperaturas hicieron que parte del público tuviera que echar mano de prendas de abrigo. No obstante, el frío no fue suficiente para deslucir la actuación, pues la calidad de la representación de los actores, los escenarios escogidos y el desarrollo del acto por las calles de la ciudad hicieron que esta cita fuera una maravillosa velada.

Los Paseos Nocturnos Teatralizados continuarán siendo un gran reclamo para el turismo, ya que cada vez son más los foráneos que se sienten atraídos por este evento, que además forma parte de la amplia oferta cultural de la que dispone la ciudad de Segovia.