El Archivo Militar aplica medidas para evitar nuevas averías de agua

Las investigaciones revelan que la acometida soporta una presión que duplica lo que admite el acumulador que reventó, por lo que se instalará un limitador de fuerza hidráulica

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El Archivo General Militar y el Patronato del Alcázar pondrán en marcha diversas medidas para evitar que se repita las averías de agua como la que hace algo más de una semana provocó serios daños en los documentos que alberga el Archivo de la fortaleza.

Una de las medidas preventivas será la instalación de una válvula limitadora de presión hídrica en la entrada del Alcázar, donde se ha descubierto que existe una presión de hasta cuatro kilogramos de fuerza, cuando lo normal son dos kilogramos.

No es la única decisión que se ha adoptado después de que haya comenzado a valorarse lo ocurrido el domingo 6 de julio, en que se detectó la avería. En total se vieron afectados más de 600 legajos del Archivo General Militar por la fuga de agua producida en un acumulador situado en un lavabo, que a su vez se encuentra en una planta más elevada que las salas donde se ubica el Archivo.

Desde ese mismo día se trabaja para intentar reparar los daños, aplicando papel secante a las hojas, e intentando que la humedad no deteriore los documentos y se pierda la información histórica, pues muchos de estos legajos datan del siglo XVIII.

El director del Archivo Militar, el coronel Emilio Montero, ha señalado que continúan trabajando en la recuperación de la información y en la valoración de los daños. De las medidas preventivas más inmediatas ha destacado la instalación de la válvula limitadora de la presión. Ahora es más alta de lo normal posiblemente por encontrarse el Alcázar en una zona más baja que el resto del recinto histórico.

Pero también se ha decidido reforzar el servicio de vigilancia, que fue el que detectó la inundación en la noche del domingo 6 al lunes 7 de julio.

Otra de las decisiones adoptadas se refiere al uso de tinta indeleble para cumplimentar los documentos, ya que se ha comprobado que en algunos casos se había difuminado la información debido al uso de material de baja calidad. En cambio en muchos de los documentos antiguos se empleó tinta china que es mucho más resistente que otras usadas recientemente.

Igualmente se cambiarán las tapas de cartón de algunos expedientes que completan los legajos y que se han visto deterioradas con la humedad.

Mientras se llevan a cabo estos trabajos —que han afectado al normal funcionamiento del Archivo— éste continúa cerrado a los investigadores. “Tan sólo se atienden aquellas cuestiones más imperiosas, y los correos electrónicos que son más urgentes”, explica el coronel Montero, que ha tenido que hacer frente a este imprevisto, y del que aún falta por valorar. “Seguimos trabajando y avanzando en la recuperación y revisión de todos los documentos”, asegura el director del Archivo General Militar.

De acuerdo con sus datos, aproximadamente el 20 por ciento de los documentos afectados están ya listos para volver a ser colocados en los estantes, pero todavía existe otro porcentaje similar más aquejado y que continúa en observación.

Para hoy martes está previsto que acuda personal técnico especializado para analizar los riesgos de extensión de hongos a causa de la humedad. Los especialistas, pertenecientes al Servicio Veterinario Militar, cuentan ya con una sala preparada para depositar en ella aquellos documentos que puedan resultar más sensibles.

El personal de Archivo, en torno a 20 personas, sigue trabajando para colocar los expedientes que ya se han secado, para volver a formar los legajos. A su vez se colocan en otras salas hasta que se logre el eliminado total de la humedad de las estanterías de donde tuvieron que extraerse. Además se aplicarán tratamientos contra los hongos. Una vez comprobado que no hay daños, se podrán volver a colocar en su ubicación original.

Aquellos expedientes que tienen más riesgos se mantendrán en cuarentena un tiempo hasta que esté garantizada su conservación. Los responsables del Archivo confían en que en el plazo de una semana pueda volver a abrirse de nuevo este servicio a los investigadores.