El Alcázar abre una nueva puerta

La restauración de la muralla sur descubre la entrada al antiguo palacio episcopal, construido cerca de la primera catedral de la ciudad, y evidencia la huella romana, islámica y medieval de este elemento arquitectónico

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No es extraño que en las obras de restauración de cualquier elemento arquitectónico de carácter histórico puedan aparecer sorpresas en forma de descubrimientos de vestigios que revelen su historia y su posterior evolución. Así ha ocurrido en la restauración del lado sur de la muralla de Segovia en el tramo más próximo al Alcázar, donde las obras han realizado un importante descubrimiento histórico como es la puerta de acceso al antiguo palacio episcopal del siglo XIII, ubicado junto a la primera catedral de Segovia.

La ‘puerta del Obispo’ parece corroborar la teoría no confirmada de la existencia de un segundo palacio episcopal construido tras el abandono de un edificio construido en la zona de poniente de la antigua catedral, situada en lo que hoy es la explanada y los jardines de la Reina Victoria Eugenia. El arquitecto conservador del Alcázar, José Miguel Merino de Cáceres -que dirige el proyecto de restauración de la muralla- considera que esta puerta daba acceso a las instalaciones del palacio episcopal, al que se llegaría a través de la actual Ronda de Juan II. Las sucesivas intervenciones que a lo largo del tiempo se realizaron en la muralla, sobre todo en el reinado de Felipe III donde el arquitecto Juan Gómez de Mora sentó las bases de la actual configuración del entorno del Alcázar, dejaron en los muros de la fortaleza vestigios del pasado romano, islámico, medieval que fue evolucionando hasta que en el siglo XVIII las guerras carlistas modificaron de nuevo la muralla para adaptarla a las necesidades de la contienda construyendo un tramo para albergar y proteger la fusilería.

Volviendo a la puerta aparecida en la muralla, Merino de Cáceres destacó que el valor de este elemento arquitectónico es “más histórico que artístico”, ya que su construcción es “bastante tosca”, realizada con arreglo al estilo castellano de los siglos XIII y XIV, y con un espesor de muros de casi tres metros.

Así, el arco de la puerta tiene una alzada que alcanza casi tres metros, y la intervención prevista se centrará en consolidar y rehacer ‘mínimamente” las jambas, e instalar una verja para impedir el paso desde el exterior. Además de la puerta, en la muralla se han encontrado algunos elementos vinculados al palacio episcopal, como una ventana de doble vano que también ha quedado al descubierto.

La aparición de esta puerta y de los elementos arquitectónicos vinculados a ella supondrá un retraso en la ejecución de las obras de rehabilitación de la muralla sur, proyecto dirigido por Merino de Cáceres con la colaboración de la arquitecta María Reynolds, el aparejador Jesús Escorial, el arqueólogo Ricardo de Cáceres, y el historiador Antonio Ruiz. Además encarecerá el presupuesto inicialmente previsto para la obra, que supera los 800.000 euros, que será asumido por el patronato rector, aunque en esta ocasión, el proyecto cuenta con la ayuda del uno por ciento cultural del Ministerio de Fomento, que subvenciona el 70 por ciento del coste total.

Aunque será el patronato del Alcázar quien decida finalmente sobre las posibilidades de acceso al público para ver este interesante elemento arquitectónico, Merino de Cáceres señaló que su peculiar situación hará muy difícil las visitas al público, por lo que probablemente “nos tengamos que conformar con verla desde fuera”, según manifestó.