
El Teatro Cervantes abrió sus puertas al público por primera vez el 12 de septiembre de 1923 en plena Calle Real del centro histórico de Segovia. Este año, por lo tanto, cumple su centenario pero lo hace todavía con el reinicio de las obras de rehabilitación, que comenzaron ahora hace un año (el 23 de mayo de 2022), en el aire. Como se recordará, en diciembre pasado el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma) confirmó su paralización por motivos técnicos, derivados de la aparición de roca a una cota más baja cercana a la superficie que la estimada, lo que, además, podría afectar a los locales comerciales de los edificios colindantes por las vibraciones producidas con las excavaciones.

Desde entonces, fuentes tanto de la Subdelegación del Gobierno en Segovia como del Ayuntamiento, propietario del inmueble, han indicado que se ha modificado el proyecto y desde el gobierno municipal, la alcaldesa, Clara Martín, confiaba en abril, en que las obras puedan recuperar su ritmo normal antes del verano.
En la Subdelegación del Gobierno subrayaban hace unos días que “el proyecto del modificado se ha trasladado a Inspección de Obras del Mitma, cuyo informe es preceptivo para justificar ese modificado” que supondrá un sobrecoste y también retardará la finalización de esta rehabilitación largamente dilatada por diferentes problemas. La subdelegada, Lirio Martín, no pudo concretar el pasado jueves una fecha para que se retomen estos trabajos.

Haciendo historia, durante el primer tercio del siglo XX , el Cervantes registró una intensa actividad teatral, incluyendo el teatro aficionado local. Hay que recordar que su apertura fue posible gracias a la iniciativa del Círculo Mercantil e Industrial de Segovi, cuyos responsables, animados por la bonanza económica de los felices años veinte, adquirieron en 1921 la Casa de los Picos para instalarse en ella después de que su sede de entonces, en el número 2 de la calle de Juan Bravo (también Calle Real) sufriera un incendio el 26 de diciembre de 1920.
En un año realizaron todas las obras necesarias para adaptar el inmueble, hoy en día sede de la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Segovia y, además, su junta directiva acordó, a continuación, la construcción de un teatro en los terrenos adyacentes.

Tras las primeras décadas en las que cumplió esa función para el que fue construido, el Cervantes, como la práctica totalidad de teatros españoles, pasó a convertirse en un cine.
En el verano de 1984, momento en el que el otro teatro segoviano, el Juan Bravo, seguía con sus interminables obras, se produjo un intento para recuperarlo como teatro a través de un acuerdo con el Centro Dramático Nacional. El proyecto, con un coste estimado entonces de entre cinco y seis millones de pesetas, contaría con el apoyo de esta entidad pública dependiente del Ministerio de Cultura, que buscaba un espacio para los ensayos y también para los estrenos de sus montajes.
Sin embargo, a los pocos meses este proyecto fue desechado y a finales de ese mismo año de 1984 el entonces Cine Cervantes cerró sus puertas.
A partir de entonces se llevaron a cabo varios intentos para reformar el edificio y una de las primeras intervenciones programadas fue en 1996 cuando el 30 de septiembre la corporación municipal aprobó adquirir y rehabilitar el inmueble, entonces con Ramón Escobar, del Partido Popular, como alcalde.
El Ayuntamiento elabora entonces un proyecto que determina que “a simple vista no se detectan problemas de estabilidad” y en ese momento se llevan a cabo reparaciones como la sustitución de canalones y se desempotraron las bajantes, que estaban dañando el muro. También se eliminó todo el alumbrado público de la fachada principal y se descubrieron las arcadas superiores, que se dejaron como ventanas dentro del esgrafiado. Este último se rehízo después de picarlo, siguiendo los criterios del catedrático e historiador Antonio Ruiz Hernando.
En 2002, el arquitecto Miguel Mayor Zurdo realizó un estudio detallado del teatro, realizando un levantamiento del teatro original.
Los años pasaron hasta que en 2003, con el alcalde José Antonio López Arranz, de Unión Centrista, el Ayuntamiento aprueba por unanimidad en pleno un proyecto de ejecución para su rehabilitación. En una primera fase estaba prevista la consolidación estructural y formal del edificio.
En marzo, el arquitecto municipal, Federico Coullaut-Valera concluyó la redacción del proyecto básico, que reflejaba la conversión del teatro “en un moderno edificio de usos múltiples que conservará elementos originales del histórico inmueble… que cerró sus puertas hace ahora 23 años”, según comentó en ese momento.
Ese proyecto contemplaba un aumento de la edificabilidad, que pasaba de 2.850 metros cuadrados de superficie construida a 3.600, en torno a un 30% más, el máximo permitido en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de la ciudad.
Tras el permiso correspondiente de la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural en enero de 2004, ya con el PSOE en la Alcaldía, en la figura de Pedro Arahuetes, la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural emite informe favorable sobre las propuestas de recuperación de frescos, demolición de butacas, radiadores y solados, así como la memoria valorada en ensayos estructurales en el teatro.
El 28 de mayo de ese año se adjudicaron las obras de la primera fase a Ortiz Construcciones y Proyectos y en agosto se firmó el acta de replanteó para su inicio.
En enero de 2005 se elabora un Informe de Reconocimiento de la Estructura metálica que lleva a la empresa adjudicataria a solicitar una modificación en el proyecto, aprobado en julio de ese año.
El 8 de marzo de 2006 se firmó el acta de recepción de la ejecución de las obras realizadas hasta entonces y 13 días después, el delegado territorial de la Junta en Segovia incoa un expediente sancionador, al considerar que se había realizado una intervención distinta de la autorizada por la Comisión de Patrimonial, lo que conlleva la paralización de los trabajos, muy criticados por los arquitectos del proyecto de la intervención actual.
El proyecto tuvo que modificarse nuevamente y obligó a retirar las cerchas metálicas de la cubierta, que no cumplían con el visto bueno de Patrimonio.

Sin embargo, ese proyecto malogrado supuso la pérdida irreversible de la cubierta original, con una bóveda en la que el artista local Lope Tablada Maeso había pintado al fresco escenas alegóricas de estilo modernista.
Ministerio de fomento
El gobierno municipal, todavía con Arahuetes como alcalde, y la exalcaldesa Clara Luquero como concejala de Cultura, consiguió en 2011 que el Gobierno de España, con la Presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero, sumiera el coste de la rehabilitación del Teatro Cervantes a través de uno de los programas del entonces Ministerio de Fomento.
La elecciones generales de finales de ese año llevaron al Partido Popular al ejecutivo central y, entre otras medidas para hacer frente a la crisis económica, dejó en suspenso la ejecución de las obras del Teatro Cervantes de Segovia.
La iniciativa no se retomó hasta el año 2018 pero entonces fue necesario modificar el proyecto arquitectónico para adaptarlo a la nueva normativa.
Finalmente, tras una larga tramitación, el Mitma inició el procedimiento de licitación de las obras en diciembre de 2020.
Cerca de cuarenta empresas constructoras llegaron a interesarse por este contrato millonario, aunque fue una treintena la que presentó ofertas en plazo.
Tras la apertura de todos los sobres en la Mesa de Contratación del Ministerio, en mayo de 2021 esta proponía a la Unión Temporal de Empresas (UTE) Torrescámara y EMR (Estudios Métodos de la Restauración) para el contrato de ejecución de la rehabilitación del Teatro Cervantes, con una oferta económica que rebaja en 1,6 millones el presupuesto de licitación, hasta alcanzar la cifra de 9.041.143 euros (IVA incluido).
Un mes antes, el Mitma había adjudicado la dirección de obra a otra UTE, denominada Teatro Cervantes, e integrada por el equipo de arquitectos autor del proyecto de 2011 y que también lo adaptaron para la intervención actual: Javier Fuster, Héctor Miguel León y Rosana Muñoz.
La adjudicación definitiva del contrato de ejecución de las obras a Torrescámara-EMR no se llevó a cabo hasta principios de junio. En julio, la Comisión Territorial de Patrimonio ratificó la autorización inicial concedida en enero de 2020 para esta rehabilitación, y en septiembre este mismo órgano autoriza al Servicio Territorial de Cultura de la Junta la intervención arqueológica vinculada a las obras.
Sin embargo, las obras no se inician por la dificultad de acceso al inmueble, que por se facilita a través de un acuerdo, ya en marzo del año pasado, entre las empresas adjudicatarias y el Seminario Diocesano. Este último recibe una compensación económica, a razón de 3.000 euros al mes durante el primer año de ejecución, 2.500 euros en el segundo, 1.500 en el tercero y 1.000 en los meses sucesivos hasta la finalización.
Así las cosas, las obras comenzaron ahora hace un año, el 23 de mayo, centradas en una primera fase, calificada por el Mitma como “la más dura” e “importante” porque han consistido en demolición, movimiento de tierras y cimentación del terreno.
El secretario general de Agenda Urbana y Vivienda, David Lucas, supervisó personalmente el estado de los trabajos el pasado mes de septiembre y mostró a los medios de comunicación locales el estado de la rehabilitación, que en ese momento había permitido dejar al descubierto la cara interior de la Muralla, exenta ya de construcciones y elementos adosados.
El siguiente paso, según anunció, era la ejecución de la estructura portante que albergará el nuevo Teatro Cervantes.
En ese momento, se recordó que “seguramente estemos ante una de las obras más complejas en su ejecución, no solo por los accesos o por la complejidad misma de la intervención, si no por el lugar (junto a la Muralla de Segovia y en pleno casco histórico). Además, al menos entonces, Lucas señaló que era la obra de mayor coste de cuantas ejecutaba el Gobierno de España para recuperación de patrimonio histórico. Pocos después surgieron los problemas técnicos que han llevado a su paralización temporal.