5 1nerea jose mazarias
José Mazarías Pérez, delegado territorial de la Junta de Castilla y León en Segovia: / NEREA LLORENTE

El 27 de febrero se cumple un año desde la detección del primer paciente positivo por coronavirus en Segovia y Castilla y León, un joven italiano estudiante de IE University. El delegado territorial de la Junta de Castilla y León, José Mazarías, repasa para El Adelantado las situaciones vividas en este año cargado de sufrimiento y llanto pero también de aplausos solidarios, de esfuerzos heroicos y de solidaridad.

— ¿Cuáles fueron las primeras actuaciones de la Junta ante la detección del primer caso?

— El día 25 de febrero de 2020, la Consejería de Sanidad pone en marcha los protocolos previstos ante un caso en estudio de posible infección por el nuevo coronavirus en Segovia. El paciente, varón joven, acababa de llegar de Italia y presentaba síntomas respiratorios. Se toman muestras y se envían a los laboratorios de Majadahonda, mientras permanece en aislamiento domiciliario a la espera de los resultados. El 27 de febrero se confirma el positivo de este joven y aunque presenta sintomatología leve ingresa en el Hospital General. Inmediatamente, la Junta de Castilla y León pone en marcha el protocolo de intervención aprobado para el conjunto del Sistema Nacional de Salud por parte del Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas.

El estudio y manejo de los contactos comienza en cuanto se confirma el caso en investigación por laboratorio. Los contactos son informados de su situación y de las acciones a tomar, además de ser sometidos a una vigilancia activa para valorar la posible aparición de sintomatología durante los catorce días posteriores al último contacto con el caso confirmado.

—Pero ¿cómo lo vivió usted?

—Recuerdo con exactitud el momento en que nos comunicaron el primer positivo de coronavirus en Segovia. Concretamente yo estaba en la inauguración de una exposición en el Museo Esteban Vicente y recibí la llamada del jefe del Servicio Territorial de Sanidad comunicándome la existencia de este primer caso en toda Castilla y León. Fueron momentos de crisis en los que hubo que tomar decisiones e iniciativas totalmente desconocidas para todos y más para mí en el desempeño del cargo que ocupaba desde solo cinco meses antes.

A partir de entonces tomamos conciencia real de la presencia de la enfermedad entre nosotros. Aunque todavía no se había declarado la pandemia por parte de la OMS ni el Estado de Alarma en España, ese primer caso nos colocó ante un riesgo real, aunque, bien es cierto, que entonces no disponíamos de información suficiente sobre el peligro que suponía el coronavirus.

Pocas semanas más tarde nos vimos ya inmersos en una crisis sanitaria mundial sin precedentes, en una guerra contra un enemigo letal e invisible en la que todavía estamos luchando.

— El mes de marzo quedó marcado por la declaración de emergencia y el impacto de la primera muerte que se asocia al Covid-19.

— El 9 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud declara el estado de pandemia. En ese momento en Segovia se habían detectado ya tres casos. El viernes 13 de marzo, ya anunciada la declaración del Estado de Alarma aunque no vigente, se registra la primera víctima mortal en Segovia, una mujer de 98 años de una residencia de mayores en Sanchonuño.

— ¿Qué actuaciones acometieron entonces?

—La Junta de Castilla y León activó el 15 marzo, el Plan de Protección Civil en Castilla y León, como consecuencia de la emergencia sanitaria producida por la epidemia del coronavirus Covid-19 de forma integrada y coordinada con la Delegación del Gobierno en Castilla y León a fin de hacer aplicación del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, de declaración del Estado de Alarma. Se trataba de colaborar en la prevención y puesta en marcha de actuaciones dirigidas a toda la población del territorio de la Comunidad de Castilla y León.

El Plan Territorial de Protección de Castilla y León (PLANCAL) continua activado y en ‘Situación 2’, como consecuencia de la emergencia sanitaria y, por tanto, está constituido el CECOPI provincial (Centro de Coordinación Operativa Integrado) en el que están representados, además de la Delegación Territorial de la Junta, el Ayuntamiento de Segovia, la Diputación Provincial y la Subdelegación del Gobierno, y que desde entonces lleva ya celebradas unas cien reuniones.

Desde el primer momento se tuvo claro que era esencial la unidad de acción, el trabajo coordinado de todas las administraciones, codo con codo, con un único objetivo: luchar contra el virus.

— ¿Cómo respondieron los servicios ante el vertiginoso incremento de casos?

— El ritmo de contagios crecía día a día. En un mes se pasó de 1 positivo confirmado en Segovia, el 27 de febrero, a 424 positivos acumulados el 27 de marzo, 63 de ellos confirmados en un día. A mediados del mes de marzo ya se producían entre 50 y 70 ingresos diarios en el Hospital General. Muy lejos todavía de las cifras que hemos tenido que sufrir durante esta tercera ola en la que el 15 de enero se detectaron 340 positivos entre la capital y la provincia.

Ya desde la declaración del Estado de Alarma, ante la previsión de ascenso de los contagios, se adoptaron medidas urgentes para la reorganización de los servicios públicos. Lógicamente, los mayores cambios se produjeron en el sistema sanitario que tuvo que adaptarse en tiempo récord a la gravísima situación.

Entre otras medidas, se restringieron las visitas en Atención Primaria y se procedió a la renovación automática de la receta electrónica para que los pacientes no tuvieran que acudir a su centro de salud. Se inició una lucha por obtener espacios en el Hospital para atender a los pacientes, desalojando enfermos no Covid al hospital privado Recoletas y al centro psiquiátrico ‘Nuestra Señora de la Fuencisla’, de la Diputación Provincial, y habilitando zonas del hospital dedicadas a otros fines como la cafetería, salón de actos, gimnasio, etc. Las 10 camas iniciales de UCI se convirtieron en 27 camas funcionantes; y a su vez se procedió al traslado de pacientes UCI a los Hospitales ‘Río Ortega’ y ‘Clínico’ de Valladolid.

4 1kama homenaje covid
Los jardines de Los Zuloagas acogieron el 27 de julio el acto de homenaje de Castilla y León a las víctimas del Covid y de reconocimiento a todas las personas que luchan contra la pandemia. /KAMARERO

— ¿Una de las situaciones más inquietantes fue la falta de equipos de protección? Llegaron a pedir donaciones a la población.

—Desde el principio se puso de manifiesto la necesidad de proteger a los profesionales más expuestos al contagio.

El mismo fin de semana en que se declaró el Estado de Alarma se realizó el llamamiento para la donación voluntaria de equipos de protección que exigió un gran esfuerzo de intendencia para la Delegación Territorial. En Segovia el llamamiento tuvo excelente acogida y respondieron 54 empresas, 49 particulares, 21 organismos públicos y 4 asociaciones con la donación de 200 mascarillas, 3.000 guantes, 30 gafas y 185 buzos, en total 3.415 elementos. En paralelo comenzó la localización e identificación de empresas textiles que pudieran elaborar elementos de protección. Una de estas empresas en colaboración con la Asociación ASPACE, de Parálisis Cerebral, promovió el ‘Batallón de costura’, una red de voluntariado integrada por más de 1.500 personas, también apoyada por la Delegación Territorial, para la elaboración de mascarillas, batas y otros elementos de protección. La propia sede de la Delegación Territorial acogió a los “makers”, fabricantes de pantallas faciales con sus impresoras 3-D.

Hubo otra iniciativa de voluntariado como fue la del sector empresarial, asociaciones cívicas, vecinales, etc. que llegó a recaudar más de 300.000 euros; los promotores, la Federación Empresarial Segoviana y la Cámara de Comercio, pretendían destinar ese importe a equipos de protección pero por intervención de la Delegación Territorial se destinaron a la adquisición de respiradores en Luxemburgo y Estados Unidos.

— ¿Cuántos equipos repartieron?

— Progresivamente, la Delegación Territorial fue constituyéndose en centro logístico de recepción de envíos de EPIS y posterior distribución. Se repartieron más de 1.100.000 elementos: 900.000 a residencias y centros asistenciales públicos y privados, 136.000 a ayuntamientos y mancomunidades, 65.000 a organismos oficiales, en un esfuerzo sin precedentes.

—El coronavirus se ensañó con las residencias de personas mayores. Nadie puede olvidar lo vivido allí la pasada primavera.

—Las residencias de mayores constituyen uno de los puntos más importantes para la Delegación Territorial en la pandemia; la coordinación con la Gerencia Territorial de Servicios Sociales ha sido y es permanente. Fue imprescindible la intervención del SAMUR en estos centros y de la Unidad Militar de Emergencias y otras unidades militares, que se coordinaron desde la Delegación Territorial en colaboración con la Subdelegación del Gobierno. Solo entre el 18 de marzo y el 19 de marzo se realizaron 129 actuaciones de desinfección en residencias de mayores, centros de discapacitados y centros sanitarios por parte de unidades militares: UME; brigada de la Academia de Artillería, brigada ‘Guadarrama’, con base en El Goloso, unidad “El Empecinado”.

Además se crearon los denominados Equipos Covid Residencias, formados por médico, enfermera y geriatra de apoyo, para dar soporte a estos centros socio-sanitarios.

— ¿Qué intervenciones se han llevado a cabo en el Complejo Asistencial que quedó colapsado en la primera ola?

—Muy pronto se hizo evidente que había que mejorar espacios del Hospital General para poder atender en el mismo centro en las condiciones óptimas a pacientes Covid y no Covid. Por ello se acomete la ampliación de la Unidad de Cuidados Intensivos y un nuevo circuito de urgencias. La obra del nuevo circuito de urgencias se inició el 17 de agosto y finalizó el 24 de noviembre de 2020. Se han conseguido añadir 420 metros cuadrados a la zona de urgencias y ha supuesto una inversión de 304.045 euros. Las obras de ampliación de la UCI se extendieron entre los meses de julio y octubre. Se trataba de ampliar los puestos estructurales de UCI desde los 10 iniciales hasta 16. La obra finalizó el 20 de octubre y entró en funcionamiento el 27 del mismo mes, tras una inversión de 480.000 euros.

En la actualidad está finalizando la obra de la nueva sala de espera de Urgencias y de la nueva entrada con la que va a contar este servicio.

— Ha habido momentos críticos, se han dado pasos en falso y ha habido deficiencias. ¿Qué ha sido lo peor de este año?

—Sin ninguna duda lo peor desde el inicio de la pandemia ha sido cada uno de los fallecimientos que ha provocado el coronavirus. Ese dolor de muchas familias que, además, no han podido acompañar a su ser querido en los últimos momentos es sobrecogedor.

En el Hospital General, desde que comenzó la pandemia del coronavirus, ha habido 1.685 pacientes ingresados por Covid y se han producido 350 fallecimientos.

En el lado negativo también se encuentra el sacrificio que hemos tenido que pedir a los ciudadanos y, en concreto, a sectores económicos como el de la hostelería o el turismo. Sabemos que es muy duro pero es una epidemia la que nos ha obligado a tomar estas decisiones, decisiones que siempre han ido encaminadas a salvar vidas.

En cuanto a la gestión, ha habido momentos críticos que nos han exigido un enorme esfuerzo, como la necesidad de asegurar el suministro de equipos de protección individual a todos los que lo necesitaban en los primeros días de la primera ola y, desde luego, el tener que prepararnos por la rápida ocupación del Hospital ante la posibilidad de precisar de más espacio para pacientes. Esto llevó a la Consejería de Sanidad a solicitar al Ministerio de Defensa la instalación de un hospital de campaña, que quedó montado el 26 de marzo, pero que nunca llegó a utilizarse, ya que la Gerencia de Asistencia Sanitaria consiguió contener la cifra de pacientes que requerían hospitalización dentro del propio Hospital con recursos que se fueron implementando: salón de actos, gimnasio, cafetería…

— Y ¿cuál sería el mejor momento?

—El inicio de la campaña de vacunación contra la Covid-19 ha sido el hito positivo más importante de la pandemia. El ritmo vertiginoso con el que se han desarrollado los profilácticos pone de manifiesto de lo que es capaz el ser humano.

Ana Rodríguez y Raquel Gil, de la Residencia Mixta de Personas Mayores de Segovia capital, fueron las primeras segovianas en recibir la vacuna el día 30 de diciembre de 2020, sin lugar a dudas una buena noticia para terminar un año complicado. El primer día los profesionales del Sacyl vacunaron a 61 residentes y 94 trabajadores de ese centro. A partir de entonces desde la Delegación trabajamos en colaboración con la Gerencia de Servicios Sociales y la Gerencia de Asistencia Sanitaria para que la campaña de vacunación se realice de una forma transparente, ordenada y siguiendo los protocolos marcados por la Estrategia Nacional de Vacunación. Este trabajo ha permitido que hayamos inoculado con ciclo completo a la totalidad de residentes y trabajadores en residencias de personas mayores de la provincia.  A fecha de 25 de febrero de 2021, la provincia de Segovia ha recibido un total de 21.070 dosis, —16.770 de Pfizer, 2.600 de AstraZeneca y 1.700 de Moderna—, de las que ya se han inoculado 15.666, lo que significa que 5.452 personas ya han sido vacunadas con ciclo completo.

Hemos habilitado el polideportivo Pedro Delgado para agilizar y hacer más accesible la vacunación de los grupos que están siendo inmunizados ahora en las tres zonas básicas de salud de la capital y en Segovia Rural. Simultáneamente, en el resto de la provincia se está vacunando en los centros de Atención Primaria correspondientes a las 12 zonas básicas de salud restantes.

6 1nerea covid aplausos balcones
Los aplausos a las ocho se convirtieron en una cita ineludible. / KAMARERO

— ¿Hay algo positivo en esta crisis?

— En la terrible situación que nos ha tocado vivir lo mejor son las personas, su implicación, su generosidad. Siempre lo digo: hay que reconocer y agradecer el trabajo de los magníficos profesionales sanitarios: médicos, trabajadores de Sacyl, Servicio Territorial de Sanidad, epidemiología, microbiología, rastreadores, equipos de enfermeras, voluntarios, profesionales sanitarios para cribados, vacunación y labores de cita y atención telefónica… De igual modo también hay que reconocer la labor de todos los empleados públicos de todas las administraciones: el resto de empleados de nuestros centros educativos, servicios sociales, culturales, deportivos y de administración general, que han dado la talla en estos momentos de especial responsabilidad para todos.

Si algo positivo se puede sacar de esta crisis es eso: la respuesta de la gente, su sacrificio cuando es necesario, su solidaridad, sus ganas de ayudar, el esfuerzo incansable de los trabajadores.

En este año se ha puesto de relieve la importancia de que todos, toda la población, todas las personas, hayan asumido un comportamiento personal responsable, solidario y firme. Aunque es cierto que hay excepciones, los segovianos son conscientes de que nuestro comportamiento individual y personal es determinante en esta batalla, no sólo para nosotros mismos, sino para todas las personas de nuestro entorno.

Sin ese compromiso de los ciudadanos no hubiera sido posible reducir los contagios, ni en la primera ola ni en el actual momento.

— ¿Qué hemos aprendido? Delegado puede compartir una reflexión personal sobre todo lo vivido desde el 27 de febrero de 2020.

— Al echar la vista atrás me parece mentira que haya pasado ya un año. Los acontecimientos que hemos vivido son de tal intensidad que hacen que el transcurso del tiempo parezca tener incluso un ritmo distinto al que tenía antes de la pandemia del coronavirus.

He aprendido mucho en este periodo y sigo aprendiendo cada día, estoy al frente de un equipo de casi 6.000 trabajadores, he conocido a magníficos profesionales a quienes estoy muy agradecido por su compromiso y por su esfuerzo constante.

La pandemia nos ha aportado un grado enorme de resiliencia compartido con todos los segovianos. Hemos aprendido a vivir en situaciones críticas tratando de afrontar y superar estos momentos, siempre pensando en el bien de todos y ayudando a los más golpeados por esta crisis sanitaria. Hemos reforzado nuestra atención sanitaria para estar a la altura de las circunstancias y exigencias requeridas en esta situación sin precedentes en la historia reciente de nuestra provincia, habilitando distintos mecanismos y protocolos para poder solventar de la mejor manera posible las demandas de esta coyuntura.

Se ha puesto de manifiesto la importancia de la sanidad pública y el incalculable valor de los sanitarios segovianos que han estado y están en primera línea combatiendo esta enfermedad.