Primera jornada del XII Congreso Internacional de Evaluación Formativa en Educación. / KAMARERO
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Profesionales del ámbito educativo de diferentes niveles de enseñanza de once países de América y Europa analizan e impulsan en Segovia nuevos modelos de evaluación que generen aprendizaje, convencidos de que el sistema basado en exámenes y calificaciones es “un error”. “No es útil ni eficaz pero sigue siendo el modelo habitual y mayoritario”, asegura el profesor del campus de la Universidad de Valladolid, Víctor Manuel López Pastor, que junto a sus compañeras Cristina Valles Rapp y Miriam Sonlleva Velasco, coordina el XII Congreso Internacional de Evaluación Formativa en Educación: Buenas prácticas de Evaluación Formativa y Compartida en todas las etapas educativas.

Los 160 profesores y académicos que participan en el congreso que se está desarrollando esta semana en el campus María Zambrano intentan “superar” el sistema de exámenes escritos, correcciones y notas, ofreciendo otros modelos de evaluación “más lógicos”, en los que “los alumnos aprenden más” y que llevan al mejor rendimiento y “al éxito educativo”. Así se ha puesto de manifiesto en las primeras sesiones del congreso inaugurado ayer con la participación, entre otros expertos, de la profesora emérita de la Leeds Metropolitan Universit, Sally Brown.

Las experiencias de evaluación formativa y compartida que se están presentando en Segovia para aplicarlas en centros de las diferentes etapas educativas dan una gran relevancia a la implicación de los estudiantes, ya sean niños, adolescentes o jóvenes. La clave está en “intentar hacer el feedback lo más útil posible para orientar el aprendizaje del alumno”, ha comentado Víctor López Pastor.

Evaluaciones externas

En relación a las evaluaciones externas que se aplican en los centros educativos, el profesor de la Facultad de Educación del campus de la UVa, ha comentado que se trata de “instrumentos” que pueden ayudar a los alumnos y a los centros, pero también pueden convertirse en un arma política empleada para “machacar” a los colegios que más dificultades tiene. “Si se utilizan con finalidad diagnóstica, como se está haciendo en 3º de Primaria, pueden ayudar a trabajar más con alumnos que tienen un nivel más bajo y que así no estén condenados al fracaso, y (…) a poner soluciones para los colegios que necesitan funcionar mejor”, estima Víctor López, advirtiendo que, por el contrario, si se usan para hacer rankings, “como se está haciendo en Madrid”, puede tener “efectos muy negativos”.