Ganaderia Vacas KAM5553

Hace tan solo unas semanas que el ministro de Consumo, Alberto Garzón (IU), disfrutó en un reputado restaurante de la calle Ezequiel González, de un saludable menú preparado por uno de los mejores cocineros segovianos. El hecho pasó desapercibido por la discreción del hostelero. Pero la noticia saltó a las redes sociales, donde el libertinaje de expresión campa por doquier y ninguna criba separa al grano de la paja en las opiniones que se difunden. El restaurador tuvo que hacer frente a comentarios que confundían profesionalidad e ideologías, sin valorar el daño colateral que pueden conllevar estas opiniones.

Es lo que ahora le ha ocurrido al ministro de Consumo con un vídeo institucional que, bajo el lema #MenosCarneMásVida, pide a los españoles que cambien la dieta porque ingieren carne de forma excesiva y perjudica su salud y la del planeta. Rápidamente, las asociaciones Interprofesionales ganaderas y cárnicas, las organizaciones agrarias y varios partidos han rechazado la propuesta del ministro por considerarla un ataque al sector ganadero español.

El propio ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, salió al paso de la campaña y la calificó de “desafortunada” , la cual “no se merecen” los ganaderos y “no hace justicia” al sector cárnico. El ministro de Agricultura ha sostenido que no conocía las intenciones de Garzón, que -sin embargo- ha afirmado que Planas conocía “perfectamente” su línea de trabajo, que aparece en la Estrategia 2050 del Gobierno. Desde Lituania, donde se encuentra de visita oficial, el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, quiso zanjar la polémica diciendo que él prefiere, sin duda, que le pongan “un chuletón al punto”.

Por parte de la industria, los presidentes de las Interprofesionales del Cerdo Ibérico (Asici), de Carne Avícola (Avianza), del Sector Cunícola (Intercun), del Ovino y Caprino (Interovic), del Porcino de Capa Blanca (Interporc) y de la Carne de Vacuno (Provacuno) han resaltado que la campaña de Garzón “difama al conjunto del sector ganadero-cárnico”.

En una carta abierta, han defendido la contribución del sector a la creación de más de 2,5 millones de empleos en España, a la aportación a la balanza comercial de casi 9.000 millones de euros en exportaciones y a la transición hacia modelos de economía circular y neutralidad climática.

La asociación empresarial cárnica Anafric ha exigido una rectificación “urgente” del ministro de Consumo, al que ha acusado de no defender a un sector que ha estado “en primera línea durante la pandemia”.

Por parte de las organizaciones agrarias, Asaja ha expresado su “indignación” ante esta última campaña de Garzón y ha pedido al presidente del Gobierno que “tome cartas en el asunto porque el sector agrario no acepta ya más agresiones del ministro de Consumo”.

COAG ha acusado a Garzón de “criminalizar” al sector productor de carne y de “tergiversar” los datos sobre el impacto medioambiental de esta industria en España, donde el 90 % de las granjas de producción animal son pequeñas y medianas, y la producción de carne se lleva a cabo “con los más altos estándares de calidad, seguridad alimentaria y bienestar animal”.

UPA ha pedido la retirada de la campaña “anti-ganadería” por ser un “despropósito de principio a fin” y comprar “los mensajes de una parte del ecologismo radical que aboga por la desaparición de la ganadería”, atacando a los ganaderos que dan vida al medio rural.

En Segovia, la empresa de porcino Innoporc, ha invitado al ministro Garzón, a pasar por sus instalaciones, trabajando, para que descubra desde dentro cómo es el día a día en las granjas. El director general de Innoporc , Miguel Antona, cree que al responsable de Consumo le será muy útil “adquirir conocimientos reales de cómo funciona el sector, cómo se trata a los animales, el nivel de profesionalidad de las personas que trabajan en las granjas y el esfuerzo que se está haciendo apostando por la sostenibilidad y el cuidado del ecosistema”.

También podrá descubrir, dijo Antona, “la riqueza que se genera en los pueblos gracias a la actividad de nuestras empresas, los empleos que creamos en el medio rural y cómo nosotros, sí y de verdad, llenamos de vida la España vaciada de la que ahora todo el mundo habla y en la que nosotros llevamos años trabajando, en defensa de su progreso y de sus gentes”. “Somos y hemos sido un sector esencial, contribuyendo al desarrollo, cuidando animales y alimentado personas, algo que ha quedado aún más patente, si cabe, desde el inicio de la pandemia”, recordó al ministro el director general de Innoporc.

El consejero de Agricultura y Ganadería de la Junta, Jesús Julio Carnero, reprochó a Garzón intentar acabar con el mundo rural. “Ya lo hizo con su campaña del azúcar, y lo quiere hacer ahora con algo tan importante como la carne”. “Los políticos no estamos para crear problemas, sino para dar soluciones”, añadió a la vez que defendió la importancia que tiene el sector agrario y el ganadero, como un punto estratégico.

En este ámbito político fueron mucho los que se pronunciaron también contra la campaña de Garzón. El líder del Partido Popular, Pablo Casado, calificó la propuesta de “estrafalaria” y denunció lo que considera un “intervencionismo”.

La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, arremetió contra Garzón por “atacar al sector cárnico” y a los ganaderos “sin ninguna justificación”, al tiempo que su grupo parlamentario pidió la comparecencia en el Congreso de los Diputados del ministro de Agricultura para valorar las declaraciones del titular de Consumo.

Alberto Garzón no ha valorado lo que supone una campaña institucional que, se supone, premeditada. Y si tiene un Ministerio a su servicio, puede buscar medidas legislativas que no causen tanto daño directo a una gran parte de un país que se ha ganado el prestigio mundial en la forma de producir alimentos, y gracias a ello los exporta a numerosos puntos de todo el mundo. Se puede predicar, pero sin quitar el trigo a nadie.