Retablo mayor del monasterio, flanqueado a cada lado por los cenotafios de los marqueses de Villena. / Kamarero
Retablo mayor del monasterio, flanqueado a cada lado por los cenotafios de los marqueses de Villena. / Kamarero

El Ministerio de Cultura y Deporte informó en abril de la aprobación de la licitación de los trabajos de conservación y restauración del retablo mayor y los cenotafios de don Juan Pacheco y doña María Portocarrero del Monasterio de Santa María de El Parral, en la capital segoviana. Sin embargo, hasta el pasado día 20 no inició el procedimiento y prevé para el 20 de julio la apertura del último sobre, el de la oferta económica de las empresas interesadas en hacerse con un contrato cuyo coste estimado se eleva a 1.012.818,75 euros.

El plazo de ejecución de estos trabajos es de 20 meses pero el Ministerio no ha incluido ninguna partida económica este año, demorando la finalización de los mismos a la segunda mitad de 2024, ejercicio en el que se extenderán al menos ocho meses, según el proyecto redactado por el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE). Así, la partida presupuestaria prevista para 2023 es de 607.691,25 euros y la de 2024 asciende a 405.127,50 euros.

Hay que recordar que hace menos de cuatro meses, a finales de enero, Cultura informó a El Adelantado de que planeaba “llevar a cabo la restauración durante el periodo 2022-2023”, y añadía que para ello se había procedido a la actualización del proyecto con objeto de licitarlo en el primer semestre de este año.

Por otro lado, no es la primera vez que inicia un procedimiento para contratar esta intervención en uno de los monumentos más representativos del patrimonio cultural religioso de Segovia, ya que inicialmente lo abrió en octubre de 2019 pero un recurso presentado por la Asociación de Conservadores y Restauradores de España (ACRE) obligó a suspenderlo.

El Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales resolvió el recurso en febrero de 2020, estimando parcialmente las alegaciones de la asociación y ordenó la retroacción del procedimiento al momento anterior a la aprobación del pliego. Sin embargo, el Ministerio no lo publicó hasta nueve meses después y en febrero de 2021 publicó en el BOE el desistimiento de continuar el procedimiento.

El único avance tangible desde entonces fue un contrato menor en octubre de 2021 para un ‘Estudio de los medios auxiliares necesarios’ para la conservación y restauración, adjudicado a la arquitecta Mar Fernández García con un presupuesto de 6.352 euros.

Intervención

Este contrato se enmarca dentro del Plan Director del Monasterio de Santa María del Parral y, a su vez, en el Plan Nacional de Abadías, Monasterios y Conventos. El primero tiene casi una década y hasta ahora solo se ha ejecutado la parte correspondiente a la restauración de las cubiertas.

La intervención proyectada responde básicamente a los principios de la mínima necesaria, compatibilidad de los materiales empleados, retratabilidad y documentación de las actuaciones llevadas a cabo, acordes en todo caso al sentido alegórico de los bienes y a las condiciones de uso y, de manera especial, cobra importancia la reintegración del color en el retablo.

El tratamiento se llevará a cabo en varias fases consecutivas que incluyen el desmontaje previo de la sillería y el montaje final, la instalación de medios auxiliares (como andamios), medidas de protección, aseos, vestuarios, acceso a la iglesia y señalización.

En cuanto a la documentación y estudios, el adjudicatario debe actualizar y completar el registro de patologías en todo el conjunto escultórico, describiendo los factores de deterioro y la tipología de daños y trasladando los datos a las correspondientes cartografías temáticas. También realizará grabaciones para dos vídeos con locución narrativa: uno con una duración de 20 minutos y otro más resumido de 5. Del mismo modo incluirá un reportaje fotográfico inicial y final realizado por un fotógrafo profesional, incluyendo imágenes de detalle utilizando iluminación en el espectro visible (incluso direccionada —luz rasante o tangencial—) y mediante fluorescencia con radiación UV, así como macro y microfotografías.

Además de otros estudios de carácter tecnológico, histórico-artístico y de caracterización de materiales y evaluación de los sistemas de limpieza empleados, llevará a cabo uno de carácter medioambiental para comprobar la incidencia del microclima del entorno colocando seis equipos registradores de datos para realizar un control y registro de la humedad y la temperatura durante el período de tiempo que dure la intervención, así como una comparativa entre distintas orientaciones, fluctuaciones diarias y estacionales, extremos, etc.

La intervención en el retablo mayor incluye un aspirado controlado de los depósitos de material particulado y eliminación de elementos espurios y aditamentos (cableados, etc.). Donde sea necesario se realizará una preconsolidación y fijación de estratos polícromos. Las zonas de madera vista se limpiarán con una disolución hidroalcohólica y cepillos de naturaleza no abrasiva. Se comprobará si existe un ataque por insectos xilófagos, procediendo a aplicar un tratamiento desinfectante.

En los cenotafios, además, conlleva la eliminación de morteros degradados y el sellado de ventanas. En las áreas donde la piedra caliza esté disgredada será necesario efectuar un tratamiento de consolidación mediante impregnación de un consolidante adecuado. Puede ser necesario tratamiento de desalación y reposición de morteros y relleno de juntas y huecos.

El mejor exponente del Renacimiento

Según refieren las crónicas, el monasterio de Santa María del Parral, el único del mundo donde todavía hay monjes jerónimos, fue fundado por el rey Enrique IV de Castilla en 1447 sobre lo que entonces era una ermita en la ribera del río Eresma, adquirida por mediación del marqués de Villena, Juan Pacheco, quien, después del rey, figura como su principal benefactor.

El encargo del retablo mayor data de 1528, a los entalladores Juan Rodríguez y Jerónimo Pellicer, junto al pintor Francisco González. El dorado y la policromía es obra de Diego de Urbina, con quien se firmó el contrato en 1553.

A ambos lados se encuentran los cenotafios en alabastro (monumentos funerarios) de los primeros marqueses de Villena, fruto del encargo de su hijo, Diego Pacheco, a Juan Rodríguez y Lucas Girado, en 1528.

Los expertos consideran que el retablo mayor del Parral, que se eleva a una altura de más de 25 metros, y con una anchura de 6,75 metros, “es la obra más relevante” de la iglesia del monasterio y está considerada como “el mejor exponente del Renacimiento en la provincia de Segovia”, según señala el proyecto elaborado por el Instituto de Patrimonio Cultural de España.

En cuanto al resto del monasterio, tras la realización del claustro, se inició la construcción de la iglesia y en 1472 se encargó la Capilla Mayor a los maestros toledanos Juan Guas, Martín Sánchez Bonifacio y Pedro Polido, siguiendo las trazas del maestro Juan Gallego.